domingo, 9 de noviembre de 2014

Victoria parcial


La solución salomónica adoptada por la Audiencia de Mallorca, manteniendo la imputación de Cristina de Borbón por fraude fiscal, pero desestimando la acusación por blanqueo de capitales, aunque defrauda a la mayoría de los ciudadanos, que esperaban un poco más de contundencia  por parte de los jueces, consigue mantener viva la esperanza de que al menos en cierta medida, se haga justicia y que tanto la Infanta, como su marido y los demás imputados en el caso, paguen por los delitos cometidos, sin importar los apellidos que tengan.
Las miradas se vuelven de nuevo hacia el Juez Castro, que será finalmente el encargado de decidir si sienta o no en el banquillo de los acusados a la mujer de Urdangarín, pero teniendo en cuenta la lucha en solitario que ha venido manteniendo el Magistrado para lograr la resolución total de este caso, todo lleva a pensar que hará lo posible para que nadie escape impune del peso de una Ley, últimamente bastante denostada por la actitud de ciertos profesionales, incluido el fiscal encargado específicamente de este caso.
La primera reacción de Horrach, al conocer la resolución de la Audiencia, fue, como todos pudimos ver, de auténtico estupor, sobre todo si se piensa que durante toda la instrucción del caso, ha estado defendiendo fehacientemente la inocencia de la hermana del Rey, con más vehemencia que si de su abogado defensor se tratara.
El fallo, que da con toda justicia parte de la razón a Castro, coloca al fiscal en una incómoda postura, si es que desea continuar encargándose del caso, pues en algún momento tendrá que asumir la función que se supone propia de su cargo, sin que le quede otro remedio que el de acusar y solicitar para esta imputada, la máxima pena posible.
Ya se ha empezado a hablar de la posibilidad de que la defensa solicite acogerse a la doctrina Botín, para intentar como último recurso que la Infanta se libre del bochornoso espectáculo de que todo el país la vea sentada en el banquillo de los acusados, pero la acusación particular, representada en este caso por Manos Limpias, se opone de pleno a esta estrategia y opina que no ha lugar a dicho acogimiento, al ser los capitales de los que se trata, patrimonio de  todos los españoles.
Tampoco creo que Castro esté dispuesto a decir que sí a tal componenda, que daría al traste con todos los meses de duro trabajo que le ha costado una instrucción, que como todos recordamos, ha transcurrido llena de sobresaltos y sospechosos incidentes.
El afán de este Juez por dejar claro que la justicia ha de ser igual para todos y su más que probada profesionalidad al no hacer distinciones entre supuestos delincuentes, con toda probabilidad, será la baza que incline la balanza para que Cristina de Borbón tenga que hacer frente a la acusación que se le imputa, colocada exactamente en el mismo lugar, que el resto de los encausados.
Así que es casi seguro que no podrá librarse del banquillo y que por primera vez en España, veremos a la hija de un Rey condenada por un caso flagrante de corrupción, sin que ningún tipo de presiones, consiga evitarlo.
Castro y su empeño en el esclarecimiento de la verdad, su valentía al afrontar con ecuanimidad un caso de tales connotaciones, bien lo merece.
Ya le hubiera gustado al Juez que se mantuviera también la imputación por blanqueo, pero estando como están las cosas en este país, eso sí que hubiera sido un hito para quedar reflejado en los anales de la historia.


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