Como si la confrontación potenciada por los políticos, entre
españoles y catalanes, hubiera calado también en el particular mundo de la
justicia, los fiscales procedentes de ambos territorios se embarcan en una
guerra abierta y descarada para discernir si procede o no, considerar delito lo
ocurrido el pasado nueve de Noviembre, con la celebración de la consulta.
Torres Dulce, Fiscal General del Estado y leal servidor de
cualquier doctrina que propicie el Gobierno Rajoy, está por supuesto a favor de
que el pseudo Referendum liderado por Mas acabe siendo juzgado en los
tribunales, pero los fiscales catalanes parecen negar su autoridad, alegando
total discrepancia con el criterio impuesto desde Madrid, quizá porque nos
guste o no, también ellos, al formar parte del género humano, tienen
determinadas preferencias.
Estas son las cosas que ocurren cuando durante años se
abandona del todo la vía del diálogo político y se fomenta una especie de
xenofobia local contra individuos procedentes de un determinado territorio,
generando unas consecuencias que resultan del todo previsibles, sólo con
pararse a pensar que las palabras y los hechos, pueden influir muy
negativamente, en quienes son proclives a dejarse convencer por las opiniones
de los otros.
Es sin embargo, vital para Torres Dulce que se le obedezca
desde Cataluña, si no quiere, igual que Mariano Rajoy, ser también ridiculizado
por sus colegas de profesión, quedando su autoridad seriamente dañada por este
desacato y es, a la vez, de suma importancia para los fiscales catalanes, que
quien se ha convertido en adalid de las pretensiones de una buena parte de los
ciudadanos de ese territorio, salga impune de lo que ellos podrían considerar,
como una simple travesura contra el mandato de un padre maltratador, a quién se
ha perdido el respeto, a base de tanto enfrentamiento.
Pero es el PP quien se juega más en esta absurda partida,
sobre todo estando como están, cerca, las Elecciones Municipales y no estando
dispuesto, como ya han declarado sus líderes de todas las maneras posibles, a
hacer concesiones en el tema de la unidad de una España, bastante maltrecha, a
causa de otras muchas cuestiones, que
nada tienen que ver con el tema de la independencia, pero que afectan gravemente
a la popularidad del mismísimo Presidente.
Y luego están otras Formaciones, como UPyD, que azuzan a base
de reclamaciones en los tribunales, al Gobierno, al considerar que no se puede
consentir que nadie asuma por libre la convocatoria de ninguna consulta que
ponga en peligro una unidad territorial, que Rosa Díez lleva en el alma, desde
que ejerciera como política, en el PSOE
en Euskadi.
Las aguas están tan revueltas, que al escurridizo Rajoy no le
ha quedado otro remedio que lanzarse a viajar Cataluña, según dice, para
explicar a los ciudadanos de allí, los fuertes argumentos que le han movido, a
mantener su postura en contra de la celebración de un Referendum.
Otra cosa es lo que se encuentre al llegar, pues cuando a uno
le insultan reiteradamente, le acorralan y le ridiculizan o le someten a un
acoso constante durante años, difícilmente podrá recibir en su casa al
principal autor de tales vejaciones, o si lo hace, probablemente será para
enfrentarse abiertamente con él, tal vez, apoyado por toda la familia.
Claro que Rajoy estará absolutamente protegido, como suele ser su costumbre y las
explicaciones que ofrecerá serán ante un
auditorio integrado por la totalidad de los suyos, con lo que los aplausos y
vítores se encuentran decididamente garantizados, así como la aprobación por
aclamación popular, de todas sus propuestas.
Luego regresará haciendo gala de haber convencido en Cataluña,
pretendiendo que los demás creamos a pies juntillas que su triunfo ha terminado
con cualquier pretensión popular de secesión, como si los militantes del PP que
le oyeron, representaran al grueso de una ciudadanía catalana, cuya opinión
todos conocemos.
La verdad es otra bien distinta. Ya nadie respeta a Rajoy en
aquel territorio. Sobre todo cuando
intenta aplicar la Ley y como vemos, fracasa también en este intento.

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