lunes, 1 de septiembre de 2014

De vuelta


Un Septiembre de calor reventón nos recibe a la vuelta de las vacaciones como si se fuera a reiniciar el verano y añade un punto de sorpresa a las rocambolescas historias que rodean a la vida de los españoles, a quienes las noticias no permiten recuperar resuello, ni siquiera en el tiempo que en principio, habíamos destinado al ocio y a una merecida tranquilidad que nos corresponde en buena ley, después de tanto sobresalto.
Ha sido este agosto, además de inusual en su climatología, profuso en sucesos de toda índole, incluso en cuestiones políticas, como si la carrera contra reloj  por las elecciones municipales se hubiera anticipado de manera precipitada y todas la Formaciones que pretenderán obtener una parcela de poder a través de ellas, se encontraran ya en el punto de salida, completamente pertrechadas para la intención de llegar primeras a la meta.
El caso Pujol continua acaparando portadas sin permitir que el paso de los días reste un ápice de interés sobre los entresijos que encierra, lo que contribuye cada vez con más fuerza a que el Referendum de Artur Mas pierda cualquier posibilidad que tuviera, no ya en las altas instancias judiciales, sino en el corazón de una gran parte de los catalanes, que son en definitiva, quienes al fin y a la postre, interesan.
Por su parte, Rajoy ha debido emplear su periodo vacacional en intentar cimentar de la mejor manera posible su teoría del triunfalismo que sigue sin convencer en absoluto al pueblo español, pero que parece gustar a Merkel, como ha dejado claro en la visita que hizo a nuestro país el pasado mes y en la que fue recibida por los ciudadanos con cajas destempladas, dada la fama de la que goza entre nosotros.
Ello ha bastado a nuestro Presidente, su más fiel servidor, para sacar pecho en su primera aparición televisiva y presumir sin recato de lo bien que lo ha hecho para salvar a la Patria del negro porvenir que sin su llegada providencial le aguardaba, por supuesto sin mencionar la herencia que va dejando en su camino y que cuenta con seis millones de parados y una pérdida casi total de todos los derechos laborales y sociales  que  disfrutábamos antes de que tomara el poder y que ahora se han ido por la alcantarilla que todas sus reformas y recortes nos han traído, gracias y solo gracias, a esa gestión de la que tanto alardea, con la esperanza de no perder un solo voto.
Pero es que Podemos avanza imparable en la carrera y está a punto de desbancar al PSOE como segunda fuerza política, según auguran las encuestas celebradas sobre la intención de voto de los españoles, sin que por el momento, estén funcionando ninguna de las estrategias de difamación que sobre el Partido de Pablo Iglesias urden a diario los representantes del bipartidismo y que están consiguiendo justamente el efecto contrario al que se pretendía, logrando que se instale casi sin hacer nada, en un lugar preferente del panorama político del país.
Cómo no, los innumerables casos de corrupción en los tribunales continúan sumando información y presuntos culpables a los que ya existían como tales y si los jueces no pierden el norte y son capaces de salir airosos de las innumerables presiones externas que probablemente están recibiendo, pronto llegará el momento de que un incontable desfile de facinerosos delincuentes financieros empiece a desfilar por los juzgados para, con un poco de suerte, ser condenados a pagar su inaceptable y cuantiosa deuda con una sociedad incapaz de perdonar sus delitos.
Sin embargo, la mejor noticia que nos ha traído Agosto, ha sido sin duda el inesperado reencuentro de Estela Carlotto, una de las más prestigiosas abuelas de Plaza de Mayo, en Argentina, con un nieto que le arrebató la dictadura hace casi cuarenta años y que tras someterse voluntariamente a las pruebas de ADN, ha conseguido contactar con esta luchadora, ofreciéndole la mejor recompensa posible a unos años de esfuerzo, que sólo quienes han buscado alguna vez el rastro de un desaparecido conocen y que no deja de ser la mayor penitencia de cuántas puede alguien soportar, cuando se trata de seres queridos.
La alegría de esta abuela ejemplar, naturalmente, oscurece toda la importancia que hayan podido tener otros asuntos que con toda seguridad, habrán de tener solución en un futuro y nos enseña que por muy mal que estén las cosas, nunca, jamás, hay que perder la esperanza.

Con esta idea, retomo la voluntad de escribir tras el descanso estival y así os lo digo, para que conste, en este primer día de Septiembre.

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