jueves, 25 de septiembre de 2014

La huida


Le ha faltado tiempo a Rajoy, tras la dimisión de Gallardón, para desaparecer del país y se ha marchado a China, con la intención de abrir mercados, dejando tras de sí las primeras protestas de las organizaciones anti abortistas, en contra de la retirada de la Ley e indignadas por la falta de explicaciones que les ha ofrecido el gobierno.
Tampoco está  contenta la oposición con la oscura maniobra que se ha llevado a cabo en relación a este tema y se ha tenido que conformar con el manido discurso que ha ofrecido Fátima Báñez en el Parlamento, aunque hubiera correspondido a Soraya Sainz de Santamaría ocupar su lugar, al haber asumido las competencias del recién dimitido Ministro.
Como si no tuviera suficientes colectivos en contra, el PP tendrá que lidiar ahora, además, con la ira furibunda de curas y beatos, a los que había prometido personalmente que la reforma de la ley del aborto sería aprobada en esta legislatura y que han sido desde siempre, votantes leales de la derecha española, que había representado todos sus intereses.
Esta bofetada que han recibido en plena cara, la consideran imperdonable y ya han amenazado, manifestándose ante las sedes del PP y en varias cadenas de televisión ligadas a su ideología, que se sienten traicionados por el Presidente y que su intención es la de no volver a votar a quien les mintió descaradamente sobre sus auténticas intenciones en relación con el aborto.
Se quejan además, de haber sido ninguneados por un Presidente que ni siquiera les había informado sobre lo que pensaba hacer y que parece haber optado por huir, en lugar de enfrentarse a las quejas de las organizaciones pro vida y de la propia Iglesia Católica, de la que se declara seguidor y practicante de su doctrina.
Tampoco la vicepresidenta está dispuesta a un encuentro con estas organizaciones, y menos aún, si es verdad que la idea de retirar la ley partió explícitamente de ella y como se dice en los mentideros, ha sido su enfrentamiento con Gallardón el que ha provocado finalmente su dimisión y retirada de la política.
No sé de qué se extrañan estos votantes del PP, a los que jamás se ha visto protestar de otros incumplimientos mucho más graves de las promesas electorales del Presidente, ni en todas aquellas manifestaciones que durante los casi tres años que dura su mandato, han estado reclamando derechos sociales y laborales que se han ido perdiendo, precisamente, por la incompetencia de este gobierno.
Ahora sin embargo, considerándose abandonados, se rasgan las vestiduras y arremeten contra quienes tanto les satisfacían hasta anteayer, amenazando con una macro protesta que denuncie este particular incumplimiento y que seguramente exhibirá, como otras veces, en primera línea, capelos cardenalicios y familias particularmente numerosas, que decidieron, ellas sí libremente, traer al mundo una numerosa prole.
Que el presidente no esté dónde debe, no es algo inusual para los que seguimos de cerca su manera de hacer política y estamos de sobra acostumbrados a  que no se nos dé explicación alguna de las medidas que se  están tomando en esta legislatura, por mucho que afecten a nuestros intereses personales y colectivos, de ciudadanos absolutamente normales.
Huir, esconderse para la prensa tras una pantalla de plasma y legislar a base de decreto sobre nuestro panorama laboral y social, es la tónica natural adoptada por este gobierno y por quién lo preside, particularmente.
Claro que nosotros hemos de acatar con sumisión cualquier disposición del tipo que sea, ya que nuestras protestas no sólo suelen ser reprimidas con extrema dureza por medios policiales y políticos, sino que son consideradas desde el poder, como intentos de desestabilizar el Sistema protagonizados, poco menos, que por peligrosos delincuentes.
Distinto será, de seguro, el tratamiento que reciban los antiabortistas cuando lleguen a Madrid y no hay más que esperar para ver qué clase de vigilancia se hace del futuro evento y cómo se comporta la policía teniendo en frente a curas, beatos y gente de las llamadas “buenas familias”.



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