martes, 16 de septiembre de 2014

Un reto peligroso


Por fin se destapan las intenciones ocultas del PP, en relación con la convocatoria del Referendum en Cataluña y el Ministro Margallo se atreve a lanzar una bomba informativa, amenazando directamente a Mas, con retirar la Autonomía a Cataluña, si perdiste en su intento.
Ya dijimos hace unos días que las palabras de Rajoy, en cuanto a las medidas que pensaba tomar si se mantenía la cita del 19 de Noviembre, guardaban un tono de amenaza y que precisamente su silencio estaba generando tensión entre los ciudadanos catalanes, incitándolos a recrudecer su lucha por conservar una identidad, tantas veces vituperada por los gobiernos de España.
Ya apuntamos que como consecuencia del miedo, estaba brotando allí un sentimiento nacionalista absolutamente inducido  por la falta de diálogo con Madrid y que nos parecía un error garrafal continuar por un camino de provocación, que estaba minando los sentimientos de los ciudadanos de españoles y catalanes, enfrentándolos en unas posturas de intolerancia, que bien podrían endurecerse aún más, si se seguía fomentando el odio entre ellos.
Llegar a suspender la Autonomía, o simplemente el hecho de mencionarlo, acarreará en breve, con toda probabilidad, una ristra de graves consecuencias y justificaría, en cierta medida, que los partidos nacionalistas más radicales respondieran con un llamamiento a la desobediencia civil, que podrían seguir cientos de miles de catalanes, al sentirse fuertemente atacados por las palabras de Margallo y el silencio cómplice del propio Rajoy.
Así, cada vez se antoja más lejos la resolución de un conflicto, que de haberse abordado por la vía diplomática y el diálogo, probablemente no habría nunca pasado de ser una mera anécdota en las relaciones entre Cataluña y Madrid, pero que ahora se está convirtiendo en una confrontación, cada vez más violenta.
Ignorando aún cuál será la  reacción nacionalista a las palabras de Margallo, el horizonte parece estarse oscureciendo por momentos y la cercanía de la convocatoria, al encontrarse los nervios tan crispados, augura que el 19 de Noviembre será, sin duda, una de las fechas más calientes de cuántas se recuerdan en nuestra historia reciente.
Este laberinto de intereses encontrados, de posturas intolerantes y velados insultos permanentes entre contendientes que jamás debieron serlo, va contribuyendo a agravar una cuestión cuya resolución se ha ido aplazando desde siempre, por meros  pactos políticos, pero que ahora está a punto de estallarle en las manos a Rajoy, que nunca quiso siquiera oír lo que desde Cataluña se le proponía.
Y vaticino que si su respuesta es la de suspender la Autonomía o medidas de semejante calado, perderá, porque la razón sólo conseguirá potenciar que posturas que en principio habrían podido ser erróneas, se asienten como verdades en el corazón de los que son oprimidos por el poder y a quienes se trata de arrebatar el bien más preciado que todos tenemos: la libertad de ser, cada cual, como buenamente decida.





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