Por fin se destapan las intenciones ocultas del PP, en
relación con la convocatoria del Referendum en Cataluña y el Ministro Margallo
se atreve a lanzar una bomba informativa, amenazando directamente a Mas, con
retirar la Autonomía a Cataluña, si perdiste en su intento.
Ya dijimos hace unos días que las palabras de Rajoy, en
cuanto a las medidas que pensaba tomar si se mantenía la cita del 19 de
Noviembre, guardaban un tono de amenaza y que precisamente su silencio estaba
generando tensión entre los ciudadanos catalanes, incitándolos a recrudecer su
lucha por conservar una identidad, tantas veces vituperada por los gobiernos de
España.
Ya apuntamos que como consecuencia del miedo, estaba brotando
allí un sentimiento nacionalista absolutamente inducido por la falta de diálogo con Madrid y que nos
parecía un error garrafal continuar por un camino de provocación, que estaba
minando los sentimientos de los ciudadanos de españoles y catalanes,
enfrentándolos en unas posturas de intolerancia, que bien podrían endurecerse
aún más, si se seguía fomentando el odio entre ellos.
Llegar a suspender la Autonomía, o simplemente el hecho de
mencionarlo, acarreará en breve, con toda probabilidad, una ristra de graves
consecuencias y justificaría, en cierta medida, que los partidos nacionalistas
más radicales respondieran con un llamamiento a la desobediencia civil, que
podrían seguir cientos de miles de catalanes, al sentirse fuertemente atacados
por las palabras de Margallo y el silencio cómplice del propio Rajoy.
Así, cada vez se antoja más lejos la resolución de un
conflicto, que de haberse abordado por la vía diplomática y el diálogo,
probablemente no habría nunca pasado de ser una mera anécdota en las relaciones
entre Cataluña y Madrid, pero que ahora se está convirtiendo en una
confrontación, cada vez más violenta.
Ignorando aún cuál será la reacción nacionalista a las palabras de
Margallo, el horizonte parece estarse oscureciendo por momentos y la cercanía
de la convocatoria, al encontrarse los nervios tan crispados, augura que el 19
de Noviembre será, sin duda, una de las fechas más calientes de cuántas se
recuerdan en nuestra historia reciente.
Este laberinto de intereses encontrados, de posturas
intolerantes y velados insultos permanentes entre contendientes que jamás
debieron serlo, va contribuyendo a agravar una cuestión cuya resolución se ha
ido aplazando desde siempre, por meros
pactos políticos, pero que ahora está a punto de estallarle en las manos
a Rajoy, que nunca quiso siquiera oír lo que desde Cataluña se le proponía.
Y vaticino que si su respuesta es la de suspender la
Autonomía o medidas de semejante calado, perderá, porque la razón sólo
conseguirá potenciar que posturas que en principio habrían podido ser erróneas,
se asienten como verdades en el corazón de los que son oprimidos por el poder y
a quienes se trata de arrebatar el bien más preciado que todos tenemos: la
libertad de ser, cada cual, como buenamente decida.

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