lunes, 29 de septiembre de 2014

Nada nuevo bajo el sol


La respuesta de Mariano Rajoy a la convocatoria del Referendum catalán, ni se ha hecho esperar, ni ha aportado ningún nuevo argumento, que pudiera hacer pensar que esté dispuesto a sentarse a negociar, sino más bien, a buscar el fácil amparo del respaldo de un Tribunal Constitucional, que todos sabemos que declarará nula la validez de la consulta.
Ni la reunión del Consejo de Estado de ayer, ni la urgencia con que fue convocada, han servido para que el gobierno popular dé un solo paso atrás en su negativa categórica a las propuestas de los nacionalistas catalanes y el discurso lanzado por el Presidente  ha sido un claro ejemplo de otro tipo de nacionalismo, éste español, basado en la premisa de que cualquier Referendum que pudiera ser legalmente convocado tendría, indefectiblemente, que poder ser votado por todos los ciudadanos del Estado.
Enrocado en su inaccesible posición, sin dar posibilidad de que puedan abrirse nuevas ventanas por las que dejar entrar un poco de sosiego para las aspiraciones de catalanes y españoles, Rajoy no está dispuesto a ceder y ha dejado meridianamente claro que al menos mientras que él gobierne, no habrá lugar a consultas que afecten a la unidad nacional que siempre ha sido defendida, a ultranza, por los gobiernos de derechas.
Algunos, han querido ver un atisbo de que pudiera abordarse una reforma de la Constitución, pero el contexto general de las palabras del Presidente ni siquiera contempla, respecto a este tema, una sola duda sobre la divisibilidad del Estado.
Mientras en los balcones de los Ayuntamientos catalanes cuelgan carteles alusivos a los días que faltan para la celebración del Referendum, el TC  se apresura a emitir un veredicto que ilegalizará  todo el proceso y solo habrá que esperar para ver la postura que adoptará el Gobierno catalán y sus socios, cuando  conozca la sentencia.
Seguramente, Mas acatará la ley y alegando que ya ha cumplido su compromiso de convocatoria, se retirará de la escena y, como mucho, convocará nuevas elecciones.
Pero ER, que se encuentra en el mejor momento que se le ha conocido desde su llegada a la política, con toda seguridad apelará a una desobediencia civil y ya veremos qué respuesta obtiene, por parte de la ciudadanía.
 Entretanto, la vía del diálogo continúa sin ser contemplada y la maraña crece  sin que ninguno de los líderes dé un paso al frente para buscar una solución.
La terquedad y la intolerancia no es, en este caso, patrimonio de uno solo.

Así que puede que todo vaya mucho peor a partir de hoy.

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