Mientras cobra cuerpo la posibilidad de una nueva guerra,
ahora contra los yihadistas que luchan con enorme crudeza en Siria y en Irak,
con la intención de constituir un estado
islámico, en la política española se libra otra clase de guerra entre partidos
que va subiendo de tono, a medida que se va acercando la fecha de las nuevas
elecciones municipales.
Esto no quiere decir que Mariano Rajoy no vaya a sumarse a la
posibilidad de una nueva intervención armada, tal como hizo su antecesor y
correligionario Áznar en el conflicto del gofo, siguiendo el mandato de su
admirado Bush y junto a su íntimo amigo
Blair, aduciendo razones que con el tiempo se demostraron absolutamente falsas.
Evidentemente, las imágenes de los civiles degollados por
estos grupos islámicos no pueden ser más duras y terribles, pero uno no tiene
por menos que preguntarse cómo ha podido llegarse a esta situación, por ejemplo
en Irak, después de que los americanos presumieran a bombo y platillo de haber
acabado con la tiranía de Sadam Hussein, pacificando un territorio en el que
hasta entonces, según ellos, resultaba imposible vivir y pensar abiertamente.
Sin embargo, su prolongada estancia en el país del petróleo,
no parece haber dado los frutos apetecidos y en lugar de ayudar a los
ciudadanos a reconstruir un territorio que quedó bastante devastado después de
la contienda, lo que se ha potenciado es un sentimiento bastante generalizado
de odio irracional hacia los poderosos Estados de Occidente, provocando un
conflicto aparentemente mayor que el que pudiera existir, antes de la guerra
del golfo.
También en Siria las cosas han ido a peor y a la contumacia
de quien la gobierna en aferrarse al poder, habrá que añadir a partir de ahora,
el probable avance de los fundamentalistas islámicos, a los que resultará
prácticamente imposible convencer de alcanzar un acuerdo negociado, en el caso
improbable de que fuera esto lo que se pretendiera.
Periódicamente, todo parece conjugarse para que los Estados
Unidos hayan de acudir necesariamente en ayuda armada de alguna Nación del
Oriente, cosa que podría demostrar la total ineficacia de los cuerpos
diplomáticos de todos los países desarrollados de Occidente, que no logran
jamás un solo triunfo que evite las absurdas guerras que últimamente se están
produciendo en este Mundo nuestro.
Tampoco el papel de Europa, absolutamente enfrascada en superar su
larguísima crisis y envuelta ahora también, en un tira y afloja de difícil
resolución con la vecina Rusia, resulta comprensible para los ciudadanos de a
pie, que miran con horror cómo cada cierto tiempo, sus ejércitos se ven
abocados a combatir esas guerras de guerrillas que siempre terminan por perder,
dada la dificultad que representa enfrentarse a pequeños grupos armados
diseminados por un territorio que conocen como la palma de su mano, como ya pasó
en Vietnam o en Corea, en enfrentamientos anteriores.
El espíritu pacifista de los europeos parece chocar
frontalmente con el afán belicista de sus gobernantes y es probable que en un
corto espacio de tiempo, nos toque volver a las calles a demostrar nuestra más
rotunda oposición a que los soldados españoles vuelvan a verse en la tesitura
de tener que marchar a estos nuevos focos de conflicto.
Porque Rajoy no tiene, ya lo sabemos, el empaque necesario
para oponerse a las imposiciones de sus socios americanos y europeos y no me
cabe la menor duda de que, de ser llamado, acudirá como un corderito,
ofreciendo todos los medios a su alcance.
Estaría bien recordarle, antes de que ocurra, que la
intervención en la guerra de Irak y fundamentalmente los atentados que se
produjeron en Madrid como probable consecuencia de ella, costó a su compañero
Áznar la pérdida de unas elecciones generales y la vergüenza de tener que salir
de Moncloa, por la puerta pequeña.
Quizá si sopesa esta posibilidad, sienta repentinamente la
necesidad de declararse neutral en el conflicto, aunque no creo, porque
seguramente entonces se perdería la oportunidad de aparecer en una de esas
fotos que se cuelan en los libros de historia y que convierten a sus protagonistas
en tristes celebridades eternas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario