domingo, 5 de diciembre de 2010

Promotor en la sombra

Si se confirman las últimas informaciones sobre la huelga salvaje de los controladores aéreos y, como se cuenta, los líderes de los huelguistas, se habían reunido con miembros del Partido Popular, hace aproximadamente un mes, en un intento de aunar esfuerzos para derribar al Presidente Zapatero, ya no estaríamos hablando de una canallada de quienes no desean perder sus privilegios, sino de un golpe de Estado en toda regla, con gravísimas responsabilidades, que habría que depurar inmediatamente, si no se quiere que la enfermedad se propague burlando totalmente nuestro sistema democrático.
Este vehemente anhelo por alcanzar el poder, al precio que sea, sin importar las instituciones ni los procesos a seguir, según marcan las leyes, no puede ser admitido de ninguna de las maneras y supone una traición alevosa a lo que tantos años nos costó conseguir a quienes nos tocó malvivir durante la dictadura.
Esta imperdonable agresión, esta bofetada en la cara de todos los españoles, con el agravante de una permanente negación del conocimiento del conflicto, con las críticas a la actuación del gobierno mientras desde la oscuridad acordaban el desarrollo y fecha de esta huelga, merece una investigación exhaustiva y un castigo ejemplar y público que, ojala ,conlleve una derrota electoral también para esta oposición desleal y avariciosa.
Supongo, que ya estarán preparando en la trastienda de algún lugar de moda, lo que piensan hacer en cuanto cese el estado de alarma y se acerquen las fiestas navideñas. Me pregunto si estos señores, que ahora se declaran abiertamente defensores de los derechos humanos, líderes de los pensionistas, amigos de los contribuyentes y salvadores imprescindibles de la madre patria, han pensado una sola vez en su vida en el pueblo o si, como parece evidente, su única preocupación radica en llegar a La Moncloa, aunque para ello hayan de avasallar leyes e historias personales, burlándose descaradamente de la justicia.
Pues bien, tampoco estos son merecedores de ninguna confianza. Son sibilinos, falaces, retorcidos en sus argumentos, con ambición sin límites, y, lo que es peor, calzados con la inocente piel de cordero que oculta la peor de las bestias bajo la espesura de sus lanas.
Entre unos y otros, nos han dado el fin de semana, arruinando las vacaciones a miles de personas sin ningún miramiento y habrá que estar alerta para que situaciones así no vayan a repetirse pasado mañana, consiguiendo finalmente lo que pretenden, despreciando olímpicamente nuestra opinión y nuestros sentimientos.
Al final, claro, estamos hablando de capitalistas, en ambos casos.
Controladores y populares, pertenecen sin duda a una misma clase social pudiente y lejana de las masas trabajadoras a las que estas acciones perjudican, en exclusividad.
Por favor, vamos a mirar a la izquierda y a dar una oportunidad, que ya merecen, a grupos que ahora son minoritarios para acabar con este bipartidismo que nos ha llevado a la triste realidad que sacude ahora nuestros días. No sea que en cualquier momento, nos hagan dar un paso atrás y tengamos que volver a la vida de otras épocas, de triste recuerdo y oscuridad total.

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