jueves, 26 de julio de 2018

On the road




Nos ponemos en marcha, después de un duro e interesantísimo año de trabajo que nos ha dejado muchas satisfacciones, pero a la vez, también desasosiegos y lo hacemos, procurando dejar atrás un pasado que nunca volverá, echándonos a la carretera con el propósito que mueve a todos los  viajeros cuando inician un camino desconocido y que suele plantearse, pues de otro modo resultaría tedioso y aburrido, como una aventura de reencuentro con uno mismo, a través de la contemplación del paisaje y la atracción por conocer gente nueva que pueda aportarnos experiencias distintas a las que vivimos en nuestra cotidianidad, ofreciéndonos la oportunidad de ennoblecernos  y de abrir  sin límites nuestras mentes, por esos caminos que nunca se sabe dónde nos llevarán y que suponen para nosotros, un reto esperanzador y maravilloso.
Ligeros de equipaje y dispuestos a poner en la ruta libertad y alegría, abandonamos nuestra ciudad de origen y la rutina habitual que durante este último periodo de intensidad ha terminado por devorarnos hasta la extenuación, a pesar de que el verano está siendo bastante benigno, para dirigirnos, dónde el viento nos lleve, seguros de que la geografía de este hermoso país al que pertenecemos, nos premiará con toda seguridad, ofreciéndonos más de una grata sorpresa.
Buscamos, con el descaro que da la veteranía, aprender las costumbres y tradiciones de gente que siendo aparentemente como nosotros, es al mismo tiempo diversa y nos ilusiona constatar que todas las diferencias que aparentemente pudieran separarnos son al fin y a la postre, absolutamente enriquecedoras, pues bridan la ocasión de confirmar que el entendimiento entre seres humanos  siempre es posible.
No les quepa la menor duda de que todo ese aprendizaje quedará de un modo u otro, reflejado después en los mensajes que desde estas humildes páginas lanzo al mundo todos los días y que en cierta medida, pondrán también su grano de arena en mi carácter, pues las personas han de  ser moldeables mientras duren sus vidas, si no quieren que su pensamiento  quede anclado en un tiempo que continúa avanzando inexorablemente.
Como todos los años, no podría iniciar este periodo de reposo sin mostrarles mi gratitud  por dedicarme su tiempo y su paciencia, sobre todo porque compartir mis letras con mis “ilustres desconocidos”, que es como yo suelo llamarles a ustedes en la intimidad, me reporta un enorme placer, impagable, en este mundo globalizado que suele moverse casi siempre, a base de dinero.
Su lealtad desde tantos lugares lejanos, que confluyen en estas páginas como si de un chat de amigos se tratara, no puede despertar en quién escribe, más que una emoción personal, sólo equiparable a la que solemos sentir, cuando se revolucionan las querencias.
Espérenme, por favor, hasta Septiembre, igual que yo esperaré de nuevo reencontrarles, para empezar de nuevo.
No se olviden, como siempre les aconsejo, de procurar buscar  felicidad y den a los asuntos, buenos o malos, la importancia real que les corresponde. A veces, lo exageramos todo, para tener que arrepentirnos luego.
Hagan, su santa voluntad y libérense de las ataduras que traten de imponerles, recordando que  les asiste todo el derecho a poder disfrutar de la vida, tal y como quieran y sobre todo, no permitan que les atemoricen los agoreros que les rodean, pues cuando uno va cumpliendo años, entiende con meridiana claridad que este tipo de gente, no merece un solo minuto de nuestro tiempo.
Cerramos un periodo y la casa y hasta pronto. Ya nos veremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario