A
la una del mediodía, un cuarenta por ciento de los inscritos en el registro del
PP, han emitido sus votos y encantados
por ser la primera vez que pueden hacerlo, continúan llegando a los lugares
habilitados para esta ocasión, que se está viviendo como una auténtica fiesta
en la que todos están participando, incluidos los candidatos, con una actitud
aparentemente muy positiva.
Pero
la procesión va por dentro y lo que de verdad importa son los resultados que se
obtengan en estas primarias fraguadas por Rajoy, no se sabe si cómo castigo a
sus correligionarios o cómo premio y que nos contarán las preferencias reales
por las que se están decantando los que participan en las votaciones, descartando
a los que consigan menos apoyos y reduciendo a dos, a los contendientes que
finalmente, librarán la verdadera batalla por alcanzar la Presidencia del Partido
Popular y por ende, para concurrir a las Generales, cuando las haya, como aspirantes
a la Presidencia del Gobierno.
Entretanto,
las figuras más relevantes continúan
haciendo campaña a favor de sus elegidos, en las puertas de los colegios
electorales o allí dónde les asalten los medios de comunicación, convirtiendo
unas elecciones de carácter meramente interno, en un acontecimiento nacional que trata de llamar poderosamente la atención
del público en general, con la intención de mejorar, en la medida de lo posible,
la pésima imagen que los ciudadanos tenemos en estos momentos del Partido
conservador y de borrar los malos recuerdos que nos han dejado los últimos
tiempos de su Gobierno y que se han traducido en una bajada monstruosa en
intención de voto, como todos sabemos.
Gane
quien gane, al PP le queda por delante un tortuoso camino de reconstrucción que
difícilmente podrá ser iniciado si el vencedor o vencedora había formado parte
del anterior Gobierno, pues las heridas abiertas y cerradas en falso por la
vulgaridad de la manipulación que se ha estado
procurando ejercer sobre todos los asuntos de corrupción sobrevenidos en los últimos
años, no serán sencillas de subsanar y sólo el milagro de que Ciudadanos
fallara estrepitosamente en sus aspiraciones, podría conceder cierta recuperación
a los populares, maltrechos por las cicatrices de guerra que ha dejado en
ellos, salir, como han salido, del Gobierno.
En realidad, no creemos que Albert Rivera vaya
a permitirse a partir de ahora , ni un solo minuto de relajación en los planes
que tiene programados para su presunta ascensión a los cielos y mucho menos,
que vaya a hacer ningún tipo de concesiones a los populares ni a quién sea
nombrado cómo su Presidente, sencillamente, porque van a convertirse, en sus
máximos enemigos.
Habiendo
dado por perdido el voto de centro izquierda que había conseguido robar al
PSOE, tras el salto de fe protagonizado por Sánchez, el espacio que ocupan los
electores del centro y la derecha habrá de repartirse entre populares y Ciudadanos
y la estrategia para conseguirlos, no puede ser otra, a partir de ahora, que
una lucha continua y cruenta entre sus líderes, que por cierto nos tienen bastante
acostumbrados, al juego sucio y las descalificaciones personales, de manera
reiterada y precisa.
Así
que mucho nos tememos que quién resulte elegido como Presidente del PP, va a
tener enfrente y con los dientes afilados a Rivera, cosa que por cierto, ofrece
a Sánchez una oportunidad impagable para gobernar con cierta tranquilidad, el
tiempo que le quede hasta la convocatoria de nuevos comicios.
Y
si por esas casualidades de la vida,
fuera Casado el vencedor, aún sería peor para ambos, pues al coincidir en edad
y en el tipo de imagen que tratan de ofrecer de cara a la galería y ser cómo
son, muy parecidos los programas que dicen llevar en cartea, la dificultad para
decantarse entre uno y otro, sería, para
un buen número de electores indecisos, mucho más acusada y prácticamente
imposible de superar en algunos casos, en los que no se da el factor de
lealtad, que mueve a una buena parte de los seguidores de los populares.
Pero
esa es otra historia que viviremos o no, según se den los acontecimientos y hoy
toca, cómo no podría ser de otra manera, dejar a los militantes populares votar
en libertad, cosa que por la especial
idiosincrasia de su Partido, no habían podido hacer hasta ahora, por lo que
suponemos que para ellos debe ser un auténtico gozo, que por primera vez, su
voz tenga importancia en el desarrollo de los acontecimientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario