jueves, 5 de julio de 2018

La hora bruja



A la una del mediodía, un cuarenta por ciento de los inscritos en el registro del PP, han emitido sus  votos y encantados por ser la primera vez que pueden hacerlo, continúan llegando a los lugares habilitados para esta ocasión, que se está viviendo como una auténtica fiesta en la que todos están participando, incluidos los candidatos, con una actitud aparentemente muy positiva.
Pero la procesión va por dentro y lo que de verdad importa son los resultados que se obtengan en estas primarias fraguadas por Rajoy, no se sabe si cómo castigo a sus correligionarios o cómo premio y que nos contarán las preferencias reales por las que se están decantando los que participan en las votaciones, descartando a los que consigan menos apoyos y reduciendo a dos, a los contendientes que finalmente, librarán la verdadera batalla por alcanzar la Presidencia del Partido Popular y por ende, para concurrir a las Generales, cuando las haya, como aspirantes a la Presidencia del Gobierno.
Entretanto, las figuras más relevantes  continúan haciendo campaña a favor de sus elegidos, en las puertas de los colegios electorales o allí dónde les asalten los medios de comunicación, convirtiendo unas elecciones de carácter meramente interno, en un acontecimiento nacional  que trata de llamar poderosamente la atención del público en general, con la intención de mejorar, en la medida de lo posible, la pésima imagen que los ciudadanos tenemos en estos momentos del Partido conservador y de borrar los malos recuerdos que nos han dejado los últimos tiempos de su Gobierno y que se han traducido en una bajada monstruosa en intención de voto, como todos sabemos.
Gane quien gane, al PP le queda por delante un tortuoso camino de reconstrucción que difícilmente podrá ser iniciado si el vencedor o vencedora había formado parte del anterior Gobierno, pues las heridas abiertas y cerradas en falso por la vulgaridad de la manipulación que se    ha estado procurando ejercer sobre todos los asuntos de corrupción sobrevenidos en los últimos años, no serán sencillas de subsanar y sólo el milagro de que Ciudadanos fallara estrepitosamente en sus aspiraciones, podría conceder cierta recuperación a los populares, maltrechos por las cicatrices de guerra que ha dejado en ellos, salir, como han salido, del Gobierno.
 En realidad, no creemos que Albert Rivera vaya a permitirse a partir de ahora , ni un solo minuto de relajación en los planes que tiene programados para su presunta ascensión a los cielos y mucho menos, que vaya a hacer ningún tipo de concesiones a los populares ni a quién sea nombrado cómo su Presidente, sencillamente, porque van a convertirse, en sus máximos enemigos.
Habiendo dado por perdido el voto de centro izquierda que había conseguido robar al PSOE, tras el salto de fe protagonizado por Sánchez, el espacio que ocupan los electores del centro y la derecha habrá de repartirse entre populares y Ciudadanos y la estrategia para conseguirlos, no puede ser otra, a partir de ahora, que una lucha continua y cruenta entre sus líderes, que por cierto nos tienen bastante acostumbrados, al juego sucio y las descalificaciones personales, de manera reiterada y precisa.
Así que mucho nos tememos que quién resulte elegido como Presidente del PP, va a tener enfrente y con los dientes afilados a Rivera, cosa que por cierto, ofrece a Sánchez una oportunidad impagable para gobernar con cierta tranquilidad, el tiempo que le quede hasta la convocatoria de nuevos comicios.
Y si por esas casualidades  de la vida, fuera Casado el vencedor, aún sería peor para ambos, pues al coincidir en edad y en el tipo de imagen que tratan de ofrecer de cara a la galería y ser cómo son, muy parecidos los programas que dicen llevar en cartea, la dificultad para  decantarse entre uno y otro, sería, para un buen número de electores indecisos, mucho más acusada y prácticamente imposible de superar en algunos casos, en los que no se da el factor de lealtad, que mueve a una buena parte de los seguidores de los populares.
Pero esa es otra historia que viviremos o no, según se den los acontecimientos y hoy toca, cómo no podría ser de otra manera, dejar a los militantes populares votar en libertad, cosa  que por la especial idiosincrasia de su Partido, no habían podido hacer hasta ahora, por lo que suponemos que para ellos debe ser un auténtico gozo, que por primera vez, su voz tenga importancia en el desarrollo de los acontecimientos.

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