martes, 28 de febrero de 2017

De la expropiación al declive


Desde que en 1982, el entonces Ministro de Economía Miguel Boyer, expropiara por sorpresa Rumasa, convirtiendo a José María Ruíz Mateos en un personaje esperpéntico que durante años se transformó en una especie de Mortadelo, persiguiendo al que consideraba causante de todos sus males, ha llovido mucho, pero esta familia que nunca se resignó a la pobreza y que buscó sin importar el medio, la manera de conservar un nivel de vida, claramente por encima de sus posibilidades y por supuesto, del de todos los españoles, continúa, más años después, en el candelero, siempre en la cuerda floja entre la legalidad y lo ilegal y dejando detrás de sí, una serie de damnificados que lo perdieron todo por creer en sus ínfulas de grandeza, que después fracasaron estrepitosamente.
Murió el que fuera el Patriarca, dejando una herencia envenenada a su inmensa prole, a la que lideró mientras vivió, con rígida mano de hierro y a la que a día de hoy, se le exige su responsabilidad ante una ley, que reclama para cada uno de ellos, dieciséis años de cárcel por estafa a los inversores con los que contaron para su proyecto.
La lentitud de esta justicia española, hace que a diario nos veamos sorprendidos por estas historias que regresan del pasado para recordarnos que todavía no se han resuelto y la noticia, que se ha colado hoy mientras se decide  si Blesa y Rato van por fin a prisión, reclama un poco de atención, aunque ya casi habíamos olvidado cómo y cuando se originó esta estafa y quienes fueron sus protagonistas más directos.
Desde aquella expropiación, el declive de la familia Ruíz Mateos no ha podido ser más evidente y lo peor, es que sin que su caso se haya juzgado aún, lo más probable es que pasen a la historia como unos personajes de comic, más que por ser auténticos delincuentes.
Su innegable teatralidad, su paso por el Rayo Vallecano, al que luego dejaron en la más pura bancarrota e incluso la creación de un Partido Político similar al de Gil, que logró algunos votos por las cercanías de Gibraltar y sobre todo, la exagerada gestualidad de ambos progenitores, hacen que la atención se derive hacia la comicidad de las situaciones, ofreciendo cierta indulgencia, a las gravísimas estafas que se cometieron.
Si volverán o no a resurgir de sus cenizas, ahora que falta el actor principal de este elenco, es una incógnita que seguramente no tardaremos en resolver, en cuanto se juzgue la causa y sepamos si finalmente son o no sentenciados por esta Ley, que últimamente nos está ofreciendo tantas y tan malas sorpresas.
Poniendo en el platillo de una  balanza los delitos supuestamente cometidos por los Ruíz Mateos, y en el otro los perpetrados por Rato o Blesa, o por el mismo Urdangarín y su socio, no queda claro de qué lado se inclinaría y por tanto, parece imposible establecer, si se hará con ellos el mismo tipo de justicia.
Hoy han vuelto a ponerse de actualidad y nuestra obligación era contarlo, como hemos hecho.



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