jueves, 9 de febrero de 2017

Lacayos y mayordomos


Mariano Rajoy se ha puesto al servicio de Trump, en conversación telefónica, ofreciéndose como mediador entre Estados Unidos, Europa y la OTAN y abandonando descaradamente a su suerte a países que como México, no sólo han estado tradicionalmente hermanados con España, sino al que debemos la impagable deuda de haber acogido a muchos exiliados y emigrantes, durante muchos años, cuestión que parece haber olvidado nuestro actual Presidente, que no ha dudado en colocarse al lado de la nación más poderosa del mundo, a pesar de las críticas feroces que está recibiendo quién ha empezado a gobernarla hace sólo unos días, con un radicalismo estridente.
Poco ha tardado el PSOE en calificar a Rajoy como el mayordomo de Trump, por boca de sus principales dirigentes, obviando el hecho de que fueron los voto de sus Diputados los que le convirtieron en Presidente y a pesar de que gracias a su impagable ayuda, ha conseguido sacar adelante muchos de los proyectos que llevaba en cartera, en contra de la opinión de otros  grupos que conforman el arco político del Parlamento.
Quiero con esto decir, que si Rajoy se convierte en Mayordomo de Trump, como auguran los socialistas y siguiendo estrictamente los rangos establecidos, en cuanto al servicio, por la nobleza, al PSOE le tocaría hacer las funciones de lacayo, que es quién se encuentra por debajo del  encargado de organizar las labores concernientes a la casa y teniendo que cumplir estrictamente las órdenes recibidas desde arriba, a riesgo de ser despedido con cajas destempladas, si falta en algún momento, a la debida obediencia.
Ese despido bien podría dar al traste con las ambiciones expresadas por nuestro actual Presidente, al que no quedaría más remedio que convocar nuevas elecciones, justo en uno de los peores momentos de cuántos ha atravesado el PSOE, en todos sus años de existencia.
Así que muy a su pesar, a los socialistas no les va a quedar otra opción que seguir escrupulosamente el camino marcado por este Mayordomo sumiso, en sus relaciones con el amo del mundo y acatar, de buen grado o a regañadientes, todas las locuras políticas que a Trump se le puedan ocurrir, en sus cuatro años de mandato, si el resultado de las primarias no  propicia un giro a la izquierda.
Atreverse a criticar a Rajoy, mientras se firman acuerdos con él, dentro y fuera del Parlamento, queriendo hacer ver a los ciudadanos que el tono político de los que lideran el socialismo en España, no ha sufrido un considerable deterioro que le iguala significativamente con el empleado por la derecha, es además de una osadía, una desfachatez, porque vuelve a poner en duda la inteligencia de los españoles, que han asistido atónitos a todo el desarrollo de la guerra interna que mantienen abierta y que han visto, con toda claridad, como se han ido deteriorando los principios ideológicos que siempre caracterizaron a este Partido.
Si Rajoy, a partir de ahora, sirve a Trump con lealtad y firmeza, los socialistas también lo harán, porque aún está fresco el recuerdo de las discrepancias que mantuvo Zapatero, con el entonces Presidente Bush y el trabajo que costó después restablecer las buenas relaciones entre los dos Países, que no se normalizaron totalmente, hasta que Rajoy se hizo con el Gobierno.
Hablar por hablar, decantarse por un discurso que uno sabe de antemano que no podrá cumplir, no hace, sino potenciar el hartazgo que los ciudadanos demuestran hacia determinadas Formaciones políticas y desde luego, perjudicar seriamente la imagen de los que se definen a sí mismos utilizando estas tácticas, de cara a lo que pueda pasar en cuanto se convoquen otros comicios, por adelantado o en su momento.
Dar patadas al aire, tratar de hacerse pasar por quién no se es y criticar, a la vez  que uno se aviene a determinados e incomprensibles acuerdos, ni sirve absolutamente para nada, ni ayuda a corregir los gravísimos errores cometidos en el pasado, que van a perseguir al PSOE, durante mucho tiempo.
Ser coherente con lo afirmado, sólo sería posible, si los socialistas se comprometieran sin subterfugios a dejar gobernar en solitario a Rajoy, asumiendo todas las consecuencias.
Si no lo hacen, les guste o no, serán, los lacayos de este mayordomo que se ofrece a extender la alfombra roja a Trump, para que entre en Europa por la puerta grande, como si fuera una estrella de cine.




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