domingo, 24 de abril de 2016

Talla de ganador


Magnífico Iñigo Errejón, en su participación en La Sexta noche, contestando a todas las preguntas que le fueron formuladas por los periodistas y que en algunos casos, rozaron esa especie de acoso a que se viene sometiendo a los líderes de Podemos, prácticamente desde su aparición, sin que se le notara en ningún momento alterado, ni en el fondo ni en las formas.
Ha crecido y mucho, en muy poco tiempo, este político con cara de niño que sorprende continuamente por su capacidad de razonar y que a pesar de haber sufrido, todos los sabemos, presiones de su propio entorno, no parece haber perdido las fuerzas ni la ilusión por conseguir un proyecto de futuro para este País, en un entorno que de momento, se presenta incierto y turbulento, debido al fracaso de todas las negociaciones emprendidas, desde que se conocieran los resultados del 20 de Diciembre.
Errejón se diferencia de Iglesias, fundamentalmente, en el tono con el que expone sus argumentos y también en esa seriedad que contrasta con la imagen de líder populista que ofrece el número uno de Podemos, porque eleva los tintes del discurso bastante más allá de lo que los detractores de su partido podrían considerar como una simple arenga, cosa que le confiere un empaque personal que podría perfectamente competir con el de cualquier mandatario mundialmente reconocido y que da a los suyos la oportunidad de ser tomados realmente en serio, por todos aquellos que reniegan de sus auténticas intenciones de Gobierno.
Alejado de aspavientos y de insultos malsonantes hacia sus oponentes y sin caer en esa moderación que le achacan aquellos que se consideran a sí mismos más progresistas que él, basta oírle pronunciar unas cuantas frases para comprender que probablemente, cuando esos mismos se cansen y desaparezcan, Errejón permanecerá anclado a una vocación que como él mismo manifiesta, requiere de renuncias personales y sacrificios, si se desea alcanzar determinadas metas, por las que merece la pena olvidar todos los escollos del camino.
Sereno ante la adversidad y abierto a recibir  y aceptar opiniones manifiestamente contrarias a su propio pensamiento, la imagen ofrecida en la entrevista, no dejó lugar a dudas sobre su compromiso actual con el proyecto de Podemos, aunque pudo advertirse en él, la sensación de no haber quemado el último cartucho en el tema del posible acuerdo con el PSOE, aunque  siempre respetando el mandato que sus bases han expresado por votación, la semana pasada y que excluye explícitamente a Ciudadanos, del pacto de progreso.
Incluso enfrentado a la pertinaz insistencia de Eduardo Inda, supo mantener la templanza que le caracteriza, deshaciendo uno a uno los argumentos de quién como todos sabemos, se empeña a diario en una cruzada personal contra los líderes de Podemos, pero al que anoche no quedó otro remedio que admitir algunos de los razonamientos de su interlocutor y callar ante la contundencia de las pruebas que dejaban en evidencia la volatilidad de unas afirmaciones demasiado perversas.
La impresión, al ver la entrevista, fue la de tener delante a un hombre de Estado, absolutamente preparado para asumir las responsabilidades que le sobrevengan y fundamentalmente, con esa madera únicamente propia de los ganadores, que les infiere su propio carisma.
Sin saber aún cuál será la deriva que tomen los acontecimientos venideros, la seguridad de que Iñigo Errejón se quedará entre nosotros durante mucho tiempo, se hizo anoche evidente y no duden de que dará que hablar, y mucho, en el futuro que se nos viene encima, sobre todo si se le deja volar, pues es evidente que aún tiene mucho que ofrecer y la inteligencia necesaria, para hacer factible su proyecto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario