miércoles, 20 de abril de 2016

Sin secretos


Los papeles de Panamá no dejan de ofrecernos nuevas sorpresas y de ayer a hoy, hay que añadir dos nuevos nombres de relevancia al largo listado que vamos conociendo a diario y que incluye a gente de toda índole, ideología y profesión, que sólo tiene en común el hecho de poseer cierta fortuna.
La amiga especial del rey Juan Carlos, como suelen llamar los medios a esta mujer, a la que en otro tiempo se hubiera aplicado seguramente, un calificativo más explícito, se encuentra también entre los que poseen o poseyeron empresas opacas en paraísos fiscales y genera, junto a la Infanta Pilar, una cierta sospecha en torno a una familia real, que no pasa precisamente, por uno de sus mejores momentos.
La sorpresa se convierte en mucho mayor, cuando se publican casi a la vez, los nombres de un íntimo amigo y de la actual mujer de Felipe González en los papeles, quizá porque cuando estas noticias tocan de cerca a quiénes elegimos en algún momento para dirigir los destinos del país, la deslealtad se convierte en sí misma, en algo inesperado y doloroso que en cierto modo, mueve los cimientos de la propia conciencia.
Pero la realidad que vamos conociendo, acaba por demostrar que la posesión del dinero termina por convertirse en lo más importante para una inmensa mayoría de los mortales y que todo lo demás, las ideas que se defendieron, el pensamiento de toda una vida y el patriotismo de que se presumió , al menos aparentemente, se convierten en secundarios ante el brillo del vil metal y la tentación de rendirse a las delicias de una vida placentera, que por supuesto, todos ansiamos, pero que no  tenemos la suerte de acabar consiguiendo.
Sin conocer aún la aparición del nombre de su mujer en la historia, Felipe González declaraba ayer que la importancia que se daba a la noticia de que su amigo poseyera empresas  offshore, estaba directamente relacionada con el hecho de que se le hubiera vinculado a su nombre.
Pero es que su nombre no es el mío, ni el de cualquier ciudadano anónimo, cuyas acciones haya que mirar con lupa, por  representar y haber representado  los intereses de esta Nación, siendo su Presidente y precisamente porque él lo fue, durante más de veinte años, resulta imprescindible que mantenga la más exquisita limpieza,  porque lo quiera o no, es y será, un referente de lo que fue y es en este momento España y que por tanto, nos compete a todos.
Tratar de escapar con evasivas o con argumentos absolutamente rebatibles de una realidad, cuando las cosas se ponen en contra, no parece la actitud más adecuada, para un hombre de la inteligencia de González y no basta para acallar el clamor popular que ya lleva tiempo hablando de su derechización, de gesto y de palabra.
Ahora cabe, si uno quiere ser verdaderamente distinto de los que habitualmente critica, ofrecer explicaciones detalladas de la clase de negocios que posee su esposa y tratar de lidiar, lo mejor que se pueda, con el embrollo que le sobreviene.
De otro modo, habría que creer que en nada se diferencian los iconos del PSOE, de otros del PP, que como Soria o Cañete, siguen negando la mayor, a pesar de las evidencias que contra ellos se vienen ofreciendo, a través de la prensa.
El calado de los papeles de Panamá, está poniendo patas arriba el panorama político nacional, pero sobre todo, dejando en claro a los ciudadanos, que cuando algunos hablan de solidaridad, de cumplir con las obligaciones tributarias y de adoración a una Patria intocable e indisoluble, lo hacen refiriéndose a la realidad de los demás, pero nunca a la propia, que discurre  por otros derroteros bien distintos y mucho mejores, que los del resto de la ciudadanía.
Si finalmente vamos a elecciones, todo esto, terminará pasando factura sin remedio y está bien que la pase, si se quiere realmente mejorar la salud de esta Democracia, demacrada y enferma.
Que cada cual aguante su verdad. Que la asuma, que viva con ella y que se acostumbre a estar en un mundo en el que por suerte y gracias a las nuevas tecnologías, casi todo se acaba sabiendo.
Que se enteren. Ya no es posible mantener absolutamente nada, en secreto.


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