martes, 26 de abril de 2016

Agónica propuesta


Mientras el Rey continúa con la ronda de consultas a los partidos políticos y sin ninguna esperanza de conseguir un acuerdo para intentar la Investidura, Compromís lanza al PSOE una propuesta de última hora, basándose en un pacto con la izquierda, ofreciéndole la última oportunidad para que pueda formar Gobierno.
Tratar de evitar nuevas elecciones, parece haberse convertido en el objetivo de todos los jugadores de esta partida e incluso el PSOE, con Pedro Sánchez haciendo malabares sobre la cuerda floja que sujeta su propio Partido, dice estar dispuesto a aceptar, veintisiete de los treinta puntos expuestos por la Formación valenciana, aunque sin renunciar a su alianza con Ciudadanos, que se convierte cada vez más, en una rémora para conseguir compromisos con otras fuerzas.
Naturalmente, el partido de Albert Rivera se ha apresurado a rechazar la proposición, demostrando su natural rechazo a mezclarse con nadie que pueda identificarse con la ideología de la izquierda  y dejando muy claro que su acuerdo con los socialistas no persigue otro fin que maniatar cualquier intento de acercamiento con Podemos, que es en definitiva, quién preocupa y mucho, al líder catalán, ambicioso y egocéntrico, por naturaleza.
En este punto, que el PSOE se haya negado por activa y por pasiva, a pactar con el Partido Popular se ha convertido en una mera anécdota, pues el acuerdo firmado con Ciudadanos le liga y de qué  modo, a unas siglas que forman parte de la misma derecha y que frenan con su inamovilidad, toda posibilidad de que se pueda llegar a formar un Gobierno de progreso, como gustaría a una gran parte de la población, que no encumbró a Ciudadanos con su voto, precisamente por estos motivos.
Está el país en fin y por ridículo que parezca, en manos de una Formación que únicamente obtuvo cuarenta escaños en el Parlamento, pero que las circunstancias y el empecinamiento de gente como Susana Díaz, se han empeñado en elevar a la categoría de protagonista, aunque con ello estén ocasionando un retraso que esté permitiendo a Mariano Rajoy, gobernar mucho más tiempo que cualquiera de los otros Presidentes que le antecedieron.
Por otra parte, para que la propuesta de Compromís saliera adelante con éxito, el PSOE estaría dispuesto a gobernar en solitario, con la concurrencia de independientes afines a la ideología de unos cuantos partidos, cosa que no parece agradar, en principio, ni a Iglesias ni a Garzón, por ejemplo y menos aún, a un Rivera que ya se ve, de una manera u otra, formando parte de un nuevo gobierno.
En el fondo,  lo que subyace y el pueblo lo sabe, porque aunque se dude muchas veces de su inteligencia, es capaz por sí mismo de dilucidar lo que ocurre a su alrededor, es una lucha encarnizada por obtener el poder y sobre todo, por no tener que compartirlo con demasiada gente, para que las decisiones que se hayan de tomar de aquí en adelante, no precisen necesariamente de un consenso.
El apego de los antiguos y la ambición de los nuevos, la inusual composición que ahora presenta el Parlamento y las luchas internas que se mantienen en el seno de PP y PSOE, están sin embargo, chocando frontalmente con el deseo expresado por los ciudadanos en las urnas y mucho me temo que nada cambiaría demasiado, si las elecciones se repitieran.
Pero esto no tiene marcha atrás y por muy duro que resulte, a los políticos no les queda otra opción que adaptarse a las vicisitudes que se plantean en este tiempo nuevo. Ojala y el periodo que resta hasta la llegada de los nuevos Comicios, sirva, más que para hacer campaña electoral, para reflexionar sobre su propia inflexibilidad y sobre la manifiesta ineptitud que han demostrado ante su pueblo, no siendo capaces de entenderse, en ningún momento.
No les quepa duda de que pagarán un precio por ello, bien con una subida considerable de la abstención, bien con un castigo directo a su negativa de hacer concesiones a los demás, más por intereses partidistas, que por el bienestar de las mayorías.

Y ¿qué harán si la situación se repite y nadie obtiene votos suficientes para poder formar, en solitario, el tan ansiado nuevo Gobierno?

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