Indignados por la situación actual y hastiados de la
manipulación política que se hace mundialmente de los medios, un consorcio
internacional de periodistas ha investigado durante más de un año la desviación
de capitales, por parte de cientos de personajes de relevancia mundial, hacia
paraísos fiscales, logrando finalmente la que podría considerarse como la mayor
filtración obtenida jamás de
documentación, en la que aparecen detallados los datos personales de los
implicados y cuya publicación, a partir de ayer, empieza a convertirse en un
descomunal escándalo.
El hasta hace poco
considerado como el cuarto poder, que últimamente parecía haber sucumbido a las
veleidades impuestas por los mecanismos económicos, capaces de comprarlo casi todo,
resurge de este modo de sus propias cenizas, demostrando que mientras queden
profesionales dispuestos a defender la decencia y la honestidad, a la hora de
tratar con ecuanimidad las noticias, la podredumbre que se ha apoderado del
mundo puede y debe seguir siendo aireada por la prensa, para que los ciudadanos
puedan conocer la verdad de lo que está ocurriendo a su alrededor y valorar el
calado de sus acciones futuras, sobre todo, a la hora de elegir libremente, a
aquellos que les representen.
La lista de evasores, que constituyendo sociedades offshore ,
encontraron la manera de sortear sus obligaciones fiscales en sus respectivos
países, no tiene desperdicio e incluye, desde conexiones personales de Vladimir
Putin, el Presidente de Islandia, Argentina y Ucrania, reconocidísimos
jugadores de Fútbol o en el caso de España, gente como Pilar de Borbón, Pedro
Almodóvar o la esposa de Arias Cañete.
Esta punta de iceberg, cuyo fondo real iremos conociendo en
próximas jornadas y cuya fuente se desconoce, por deseo expreso y obligado del
consorcio de periodistas de investigación, acapara hoy las primeras páginas de
todos los medios, que empiezan ya a exigir responsabilidades a los
involucrados, aún antes de que las propias Agencias Tributarias de las naciones,
hayan podido poner en marcha la maquinaria real que probablemente, exigirá que
se impute por delito fiscal a estos evasores de nombre ilustre, que han
demostrado despreciar el concepto de solidaridad que supone satisfacer las
obligaciones fiscales, que impone el pago religioso de los impuestos.
La filtración, procedente de un despacho de abogados en
Panamá, que hasta hoy no ha merecido por parte de la Unión europea, la
denominación de Paraíso fiscal, puede a partir de ahora, condicionar las
calificaciones de determinados territorios que se mueven en la cuerda floja,
entre la legalidad y el delito y hasta forzar a los dirigentes de la Comunidad
a reconsiderar todo lo establecido en este tema, sobre todo si continúan
apareciendo informaciones que comprometan implícitamente, a alguno de sus
miembros.
En el caso de nuestro país,
la inclusión de Pilar de Borbón en la lista ya publicada y la curiosidad
de que la sociedad que regentaba desde 1969, se haya disuelto precisamente el
mismo día, en que su hermano el Rey Juan Carlos hiciera pública su abdicación,
ha levantado un revuelo difícil de contener, por la serie de preguntas que se
plantean alrededor de este caso y fundamentalmente, por los lazos familiares
que unen a esta implicada, no sólo con el Monarca emérito, sino también con el
actual, aunque la Casa Real haya excusado dar explicaciones sobre el tema,
alegando que Pilar de Borbón no pertenece a la Familia Real directa.
Mucho se había hablado también de los negocios de Cañete,
aunque nunca hasta ahora se habían podido demostrar fehacientemente
ilegalidades manifiestas y tratándose de que es su mujer quien figura en estos
papeles de Panamá, sin que el nombre del Comisario europeo figure en ellos en
ningún momento.
Es sin embargo, el caso de Pedro Almodóvar el que más llama
la atención, pues el director cinematográfico se ha caracterizado siempre por
abogar abiertamente por cualquier causa
que vulnerara los derechos de las personas y participado en múltiples manifestaciones
de protesta, por motivos sociales y políticos, por lo que la decepción resultaría
ser aún mayor, si llegara a demostrarse que al mismo tiempo estaba evadiendo
impuestos, contradiciendo así de manera absolutamente inaceptable, todo aquello
que los demás defendíamos de corazón, con la limpieza propia de quiénes nada
tienen que esconder y solo reclaman sus más fundamentales derechos.
A los ciudadanos, naturalmente, no nos queda más remedio que
agradecer el inconmensurable esfuerzo que sin duda habrá supuesto esta
investigación, para estos profesionales ejemplares que dignifican el periodismo
y rogar, para que no cejen en el empeño de buscar la verdad por encima de todas
las cosas, aún arriesgando en muchos casos su propia integridad personal, e
incluso la vida.
Ansiosos por conocer el resto de la historia y sin que a
ninguno de nosotros, pobres ciudadanos de a pie, nos importen las consecuencias
que acarreen para estos ilustres delincuentes, las penitencias de sus pecados,
solo cabe esperar que a partir de ahora, cunda el ejemplo y que la prensa
vuelva a recuperar el esplendor que tuvo en aquellos momentos en que se la
consideraba capaz de desvelar la información, del calado que fuere, sin tapujos
e impedimentos y no como ha venido ocurriendo desgraciadamente, cada vez con
más asiduidad, que se la considere correa de transmisión de Políticos de
distinto signo, o simplemente, esbirros de un poder, que anula sistemáticamente
y sin pudor, la libertad de expresión que debe ser, principio fundamental de
este oficio.

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