jueves, 14 de abril de 2016

Ritmo frenético


Las noticias de ayer se completaban con la detención y posterior puesta en libertad, con cargos, del actual Alcalde de Granada (PP) y con el descubrimiento de una nueva sociedad offshore, en Jersey, en la que también figura el nombre del Ministro Soria, por lo que como pueden comprobar, cada vez cuesta más trabajo hablar en estas páginas de otra cosa que no sean más asuntos de corrupción, en los que salen a relucir nombres de prominentes políticos, militantes en casi todos los casos del Partido al que pertenece Mariano Rajoy y sin que, de momento, se estén produciendo dimisiones ni ceses, que calmen la terrible indignación que se está apoderando de los ciudadanos.
Cada escándalo que aparece, es contestado por los portavoces de turno del PP con las mismas excusas que no convencen a nadie, primero, apoyando al personaje cuya honestidad se cuestiona y después, con un largo periodo de silencio que solo se rompe cuando las pruebas se convierten en irrefutables y que es cuando el implicado en cuestión, se hace para los populares, innombrable, como si el hecho de no volver a referirse a esa persona pudiera borrar de un plumazo los delitos de que se le acusan y nunca hubiera tenido anteriormente relación alguna con la Formación a la que perteneció durante años, sin que jamás sus actos provoquen, como sería de recibo, una asunción plena de responsabilidad política alguna.
Jamás, en todo el tiempo que se llevan destapando estas  corruptelas inaceptables, hemos visto caer a nadie que estuviera por encima del cargo que ocupaban los implicados, ni aceptar que todos aquellos que se encontraron alguna vez bajo su mando, debieron estar, a un tiempo, sujetos a una estrecha vigilancia por parte de sus superiores,  que impidiera que sucedieran actos de la envergadura de los que se han venido conociendo y que han derivado después, en auténticas tramas de tintes mafiosos, que no terminan de resolverse nunca, debido a la cantidad de personas que se movieron alrededor de ellas.
La estrategia de los populares, que se viene habitualmente completando con escudarse en decir que estos delitos fueron cometidos por personas individuales, ha dejado de funcionarles hace tiempo y los españoles, atónitos ante la magnitud de lo que está ocurriendo, debemos exigir que las explicaciones que se nos ofrecen no sólo sean infinitamente más claras, sino que además, de no convencer, acarreen las oportunas consecuencias.
Ya es hora por ejemplo, de que Mariano Rajoy asuma la responsabilidad de haber nombrado Ministro a Soria, sin haber averiguado antes nada sobre sus operaciones financieras, o de haber permanecido en la inopia mientras en el despacho de al lado del suyo, se tejía una presunta financiación ilegal de sus Campañas electorales, a base de extorsionar a empresarios, a cambio de la concesión de obras públicas, como parecen demostrar, según dice el juez, los papeles de Bárcenas.
Ya es hora de que explique por qué se destruyeron los discos duros del  ex tesorero, por qué se le mantuvo en  activo aún después de estar imputado, o por qué en la Comunidad valenciana sucedieron impunemente en el tiempo las cosas que han dado lugar a la detención de tantos cargos conservadores, mientras desde Génova se aplaudía con entusiasmo a esos mismos que ahora serán juzgados por corrupción y particularmente, por boca del mismo Presidente.
Ya es hora de que Rajoy revele por qué no hemos sabido hasta ayer que José María Áznar había sido multado por Hacienda y también por qué su Ministro Montoro recibe, no se sabe con qué fin, en el despacho que le pagamos todos los contribuyentes, a sendos defraudadores de renombre, como Rato o el ex Presidente del Gobierno, mientras los ciudadanos, cuando se detecta alguna irregularidad, somos inmediatamente llamados por los inspectores habilitados para tal fin y multados con la cuantía que contempla la ley, para nuestros supuestos errores.
Ya es hora, de que el hurto de información a que somos conscientemente sometidos por parte de este Gobierno, empiece a transformarse, ahora que está en funciones, en una vía directa de comunicación que nos asegure  el conocimiento de todos los hechos que nos afecten directamente, como parte fundamental que somos del país, sean o no, beneficiosos para el Partido que pertenecen los miembros del Ejecutivo.
De otro modo, habría que concluir que existe algún tipo de interés en ocultar a la Sociedad una serie de hechos, cuya dimensión se podría adivinar, a juzgar por aquellos acontecimientos que vamos conociendo todos los días y que no parece que vayan a tener un final y mucho menos feliz, para nuestro hierático Presidente.

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