Las noticias de ayer se completaban con la detención y
posterior puesta en libertad, con cargos, del actual Alcalde de Granada (PP) y
con el descubrimiento de una nueva sociedad offshore, en Jersey, en la que
también figura el nombre del Ministro Soria, por lo que como pueden comprobar,
cada vez cuesta más trabajo hablar en estas páginas de otra cosa que no sean
más asuntos de corrupción, en los que salen a relucir nombres de prominentes
políticos, militantes en casi todos los casos del Partido al que pertenece Mariano
Rajoy y sin que, de momento, se estén produciendo dimisiones ni ceses, que
calmen la terrible indignación que se está apoderando de los ciudadanos.
Cada escándalo que aparece, es contestado por los portavoces
de turno del PP con las mismas excusas que no convencen a nadie, primero,
apoyando al personaje cuya honestidad se cuestiona y después, con un largo
periodo de silencio que solo se rompe cuando las pruebas se convierten en
irrefutables y que es cuando el implicado en cuestión, se hace para los
populares, innombrable, como si el hecho de no volver a referirse a esa persona
pudiera borrar de un plumazo los delitos de que se le acusan y nunca hubiera
tenido anteriormente relación alguna con la Formación a la que perteneció
durante años, sin que jamás sus actos provoquen, como sería de recibo, una asunción
plena de responsabilidad política alguna.
Jamás, en todo el tiempo que se llevan destapando estas corruptelas inaceptables, hemos visto caer a
nadie que estuviera por encima del cargo que ocupaban los implicados, ni
aceptar que todos aquellos que se encontraron alguna vez bajo su mando,
debieron estar, a un tiempo, sujetos a una estrecha vigilancia por parte de sus
superiores, que impidiera que sucedieran
actos de la envergadura de los que se han venido conociendo y que han derivado
después, en auténticas tramas de tintes mafiosos, que no terminan de resolverse
nunca, debido a la cantidad de personas que se movieron alrededor de ellas.
La estrategia de los populares, que se viene habitualmente
completando con escudarse en decir que estos delitos fueron cometidos por
personas individuales, ha dejado de funcionarles hace tiempo y los españoles,
atónitos ante la magnitud de lo que está ocurriendo, debemos exigir que las
explicaciones que se nos ofrecen no sólo sean infinitamente más claras, sino
que además, de no convencer, acarreen las oportunas consecuencias.
Ya es hora por ejemplo, de que Mariano Rajoy asuma la
responsabilidad de haber nombrado Ministro a Soria, sin haber averiguado antes
nada sobre sus operaciones financieras, o de haber permanecido en la inopia
mientras en el despacho de al lado del suyo, se tejía una presunta financiación
ilegal de sus Campañas electorales, a base de extorsionar a empresarios, a
cambio de la concesión de obras públicas, como parecen demostrar, según dice el
juez, los papeles de Bárcenas.
Ya es hora de que explique por qué se destruyeron los discos
duros del ex tesorero, por qué se le
mantuvo en activo aún después de estar
imputado, o por qué en la Comunidad valenciana sucedieron impunemente en el
tiempo las cosas que han dado lugar a la detención de tantos cargos
conservadores, mientras desde Génova se aplaudía con entusiasmo a esos mismos
que ahora serán juzgados por corrupción y particularmente, por boca del mismo
Presidente.
Ya es hora de que Rajoy revele por qué no hemos sabido hasta
ayer que José María Áznar había sido multado por Hacienda y también por qué su
Ministro Montoro recibe, no se sabe con qué fin, en el despacho que le pagamos
todos los contribuyentes, a sendos defraudadores de renombre, como Rato o el ex
Presidente del Gobierno, mientras los ciudadanos, cuando se detecta alguna
irregularidad, somos inmediatamente llamados por los inspectores habilitados
para tal fin y multados con la cuantía que contempla la ley, para nuestros
supuestos errores.
Ya es hora, de que el hurto de información a que somos
conscientemente sometidos por parte de este Gobierno, empiece a transformarse,
ahora que está en funciones, en una vía directa de comunicación que nos
asegure el conocimiento de todos los
hechos que nos afecten directamente, como parte fundamental que somos del país,
sean o no, beneficiosos para el Partido que pertenecen los miembros del Ejecutivo.
De otro modo, habría que concluir que existe algún tipo de
interés en ocultar a la Sociedad una serie de hechos, cuya dimensión se podría
adivinar, a juzgar por aquellos acontecimientos que vamos conociendo todos los
días y que no parece que vayan a tener un final y mucho menos feliz, para
nuestro hierático Presidente.

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