Agotadas casi todas las posibilidades de llegar a un acuerdo,
por parte de los partidos políticos, el Rey hace una tentativa convocando una nueva ronda de
consultas, por si alguien guardara un as en la manga que pudiera potenciar
otra Sesión de Investidura, aunque mucho
nos tememos que no quedará otro remedio que ir, en junio, a Elecciones.
Sin que hayamos notado demasiado la ausencia de Gobierno y
bastante entretenidos por el contenido de los Papeles de Panamá y otros asuntos
como los de Valencia, los españoles ni siquiera estamos prestando la debida
atención a la cuestión de los pactos, aunque el giro que puedan dar los
acontecimientos venideros, dependiendo de que lleguen al poder los de un signo
o los de otro, va a condicionar enteramente nuestro futuro, en los próximos
cuatro años.
Pocas esperanzas nos están dejando estas nuevas informaciones
que van apareciendo a diario, en las primeras páginas de toda la prensa, de
poder encontrar ciudadanos honrados a los que confiar los destinos de este
pobre país y de su gente, pues en virtud de las noticias que vamos conociendo, no
parece que los que manejan los capitales sean precisamente, un dechado de limpieza, ni que se avergüencen
demasiado de estas acciones absolutamente amorales e insolidarias con los que,
como nosotros, ni somos, ni seremos seguramente, posesores de más riqueza que
la que nos aporta el esfuerzo del trabajo diario.
Pero como no habrá más remedio que volver a votar y la
abstención supondría en este momento, otorgar el mando precisamente a aquellos
que se encuentran más relacionados con los asuntos de corrupción, pero que
cuentan con un electorado fiel, capaz de perdonar lo que sea, no sería justo
permanecer en casa, aunque se hiciera como protesta, pues ellos, les aseguró
yo, que acudirán masivamente a las urnas, a ver si sonara la flauta y pudieran
repetir mandato, con la ayuda inestimable de los Ciudadanos de Albert Rivera.
Y puesto que de todos es sabido que la izquierda es bastante
proclive a castigar la inoperancia de sus candidatos inhibiéndose del deber
ciudadano de depositar el voto en las urnas, todo hace suponer que la nueva
convocatoria de elecciones va a favorecer, y mucho, a los Partidos de derechas,
por lo que cabría hacer un llamamiento urgente a todos aquellos que apostaron
en Diciembre por las políticas de cambio y que ahora están, sin embargo,
decepcionados con el fracaso de las peculiares conversaciones que se han venido
produciendo, en los últimos meses, para que acudieran masivamente a las urnas.
Muchos factores suelen condicionar el voto de los ciudadanos,
pero admitir como normales los fenómenos de corrupción que hemos conocido
durante esta última legislatura y aplaudir tácitamente a los dirigentes que
cobijaron bajo su manto a toda esta cohorte de delincuentes, no sería de
recibo, por lo que parece fundamental exigir, de aquellos candidatos a los que
nos dispongamos a votar, por lo menos, limpieza.
Porque pasar la página de los asuntos de corrupción en los
que se han visto implicados los políticos del PP, supondría de algún modo, una
cierta complicidad con aquellos que los cometieron y que no se puede olvidar
que estaban, al menos teóricamente, trabajando para el país y que nosotros, a
través de nuestras aportaciones fiscales, pagábamos sus sueldos.
Considerando a la nación como una empresa y a nosotros como
los responsables de contratar al personal que va a dirigirla de aquí en
adelante, pues ese es, en realidad, el sentido de las elecciones, hacerlo con
presuntos sospechosos de haber estado cometiendo irregularidades en el pasado o
de haber aplicado medidas que han llevado al borde la quiebra a la inmensa
mayoría de accionistas de este negocio llamado España y que no somos otros que
nosotros mismos, resultaría ser una incongruencia de tal calado, que jamás se
podría perdonar, sobre todo si las cosas van a peor, al continuar en la misma
línea política que se ha llevado a cabo en la última legislatura y
protagonizada por la misma gente.
Frenar en seco esta posibilidad, ha de ser esencialmente
prioritario para todos nosotros, sobre todo porque sabemos a ciencia cierta que
los incondicionales del PP, van a hacer todo lo posible por mantener a su
Candidato en el gobierno.
Ojalá y no fuera necesario ir a nuevos Comicios, pero
lamentarse de lo que no pudo ser, no tiene ya sentido y no queda otra que asumir
con valentía el reto de lo que aún se puede lograr, si conseguimos atraer a un
electorado indeciso, que aunque cansado de la situación actual, aún no sabe que
el único modo de salir de ella, es votar savia nueva, limpia de la
contaminación que mancha a esta clase política caduca, que no hace otra cosa
que batallar, por conservar todos y cada uno de sus privilegios.

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