lunes, 1 de febrero de 2016

Cerrado por corrupción


Los acontecimientos de los últimos días, han precipitado una investigación profunda sobre todos los concejales populares en Valencia , al haberse destapado una trama de adjudicación ilegal de obras y cobro de mordidas,  y que ha supuesto la entrada en escena de una gestora, hasta que se clarifique qué estaba ocurriendo exactamente, en este Ayuntamiento.
Mucho tiempo llevaban los políticos de la oposición denunciando irregularidades flagrantes que señalaban directamente al equipo municipal y a otros dirigentes conservadorse en toda la Comunidad valenciana y mucho se ha dilatado en el tiempo esta intervención judicial, que parece que finalmente, les va a otorgar la razón y que deja al Partido de Mariano Rajoy, en una dificilísima posición para negociar ningún pacto, para su probable investidura como Presidente de Gobierno.
Acosado por este fenómeno indeseable y bajo la innegable sombra de una permanente sospecha, reclamar de otros grupos políticos algún tipo de apoyo, incluso si de verdad concerniera a la estabilidad del Estado, se hace para el PP, auténticamente imposible y aunque la segunda ronda de consultas del Rey está a punto de terminar, las posibilidades de que el líder conservador pueda obtener respaldo para presentarse a la investidura, se ha convertido en una falacia insostenible.
No se comprende que  se atrevan aún a dirigirse a los españoles para hablar de limpieza, ni que sigan manteniendo la absurda teoría de un desconocimiento sobre el estado de sus finanzas, como la que pretenden defender, sin que nadie crea una palabra de lo que dicen.
Los cientos de nombres relacionados con algún tipo de corruptelas y la caída, incesante y en cadena, de muchos de los que han estado ocupando cargos de relevancia en el seno del Partido popular, estrecha, cada vez más, un círculo que apunta directamente a la cúpula de Génova y del que, con toda probabilidad, no van a poder escapar con evasivas, por la contundencia de las pruebas con que se cuenta en las investigaciones policiales y que serán las que decidan el final de esta historia plagada de innobles delitos.
Por mucho que se quiera evitar, o vamos a nuevas elecciones, en las que al PP le va a ser difícil mantener el número de votos obtenido en las de Diciembre, o se arbitra un acuerdo entre los Partidos de izquierda, que permita la gobernabilidad del país, lejos de la mala influencia que han representado un número incalculable de regidores del PP, en pos de un cambio, no solo político y social, sino también y sobre todo, ético.
El descaro de pretender que los demás miren hacia otro lado, haciendo como que creen las burdas explicaciones ofrecidas por el Gobierno de Rajoy sobre los casos de corrupción y los de supuesta financiación ilegal de su Partido, resulta poco menos que grotesco y pide a gritos una respuesta contundente que les coloque exactamente en el lugar que les corresponde, es decir, en soledad, para que se enfrenten como puedan, a la naturaleza de todos sus problemas.
Pensar siquiera en la abstención, para que Mariano Rajoy pueda salir airoso del trance, repitiendo una nueva legislatura como Presidente, convertiría, en cierto modo, en cómplices a quiénes lo hicieran, como si con su tácito apoyo, estuvieran admitiendo la comisión de este tipo de delitos como algo normal y para nada importara la sustracción de caudales públicos, que son de todos los españoles.
Sólo la voluntad de dialogar, entre los Partidos progresistas, puede ahora, salvar la situación, si es que, por una vez, son capaces de alcanzar un acuerdo, por el bien del país, olvidando rencillas partidistas y conflictos entre líderes que no conducen a ninguna parte, para empezar de cero, a construir algo que sin duda, será mejor que lo que hasta ahora tuvimos, porque no puede ser peor, como es evidente.


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