Los acontecimientos de los últimos días, han precipitado una
investigación profunda sobre todos los concejales populares en Valencia , al
haberse destapado una trama de adjudicación ilegal de obras y cobro de mordidas,
y que ha supuesto la entrada en escena
de una gestora, hasta que se clarifique qué estaba ocurriendo exactamente, en
este Ayuntamiento.
Mucho tiempo llevaban los políticos de la oposición
denunciando irregularidades flagrantes que señalaban directamente al equipo
municipal y a otros dirigentes conservadorse en toda la Comunidad valenciana y
mucho se ha dilatado en el tiempo esta intervención judicial, que parece que
finalmente, les va a otorgar la razón y que deja al Partido de Mariano Rajoy,
en una dificilísima posición para negociar ningún pacto, para su probable
investidura como Presidente de Gobierno.
Acosado por este fenómeno indeseable y bajo la innegable
sombra de una permanente sospecha, reclamar de otros grupos políticos algún
tipo de apoyo, incluso si de verdad concerniera a la estabilidad del Estado, se
hace para el PP, auténticamente imposible y aunque la segunda ronda de
consultas del Rey está a punto de terminar, las posibilidades de que el líder
conservador pueda obtener respaldo para presentarse a la investidura, se ha
convertido en una falacia insostenible.
No se comprende que se
atrevan aún a dirigirse a los españoles para hablar de limpieza, ni que sigan
manteniendo la absurda teoría de un desconocimiento sobre el estado de sus
finanzas, como la que pretenden defender, sin que nadie crea una palabra de lo
que dicen.
Los cientos de nombres relacionados con algún tipo de
corruptelas y la caída, incesante y en cadena, de muchos de los que han estado
ocupando cargos de relevancia en el seno del Partido popular, estrecha, cada
vez más, un círculo que apunta directamente a la cúpula de Génova y del que,
con toda probabilidad, no van a poder escapar con evasivas, por la contundencia
de las pruebas con que se cuenta en las investigaciones policiales y que serán
las que decidan el final de esta historia plagada de innobles delitos.
Por mucho que se quiera evitar, o vamos a nuevas elecciones,
en las que al PP le va a ser difícil mantener el número de votos obtenido en
las de Diciembre, o se arbitra un acuerdo entre los Partidos de izquierda, que
permita la gobernabilidad del país, lejos de la mala influencia que han
representado un número incalculable de regidores del PP, en pos de un cambio,
no solo político y social, sino también y sobre todo, ético.
El descaro de pretender que los demás miren hacia otro lado,
haciendo como que creen las burdas explicaciones ofrecidas por el Gobierno de
Rajoy sobre los casos de corrupción y los de supuesta financiación ilegal de su
Partido, resulta poco menos que grotesco y pide a gritos una respuesta
contundente que les coloque exactamente en el lugar que les corresponde, es
decir, en soledad, para que se enfrenten como puedan, a la naturaleza de todos
sus problemas.
Pensar siquiera en la abstención, para que Mariano Rajoy
pueda salir airoso del trance, repitiendo una nueva legislatura como
Presidente, convertiría, en cierto modo, en cómplices a quiénes lo hicieran,
como si con su tácito apoyo, estuvieran admitiendo la comisión de este tipo de
delitos como algo normal y para nada importara la sustracción de caudales
públicos, que son de todos los españoles.
Sólo la voluntad de dialogar, entre los Partidos progresistas,
puede ahora, salvar la situación, si es que, por una vez, son capaces de alcanzar
un acuerdo, por el bien del país, olvidando rencillas partidistas y conflictos
entre líderes que no conducen a ninguna parte, para empezar de cero, a
construir algo que sin duda, será mejor que lo que hasta ahora tuvimos, porque
no puede ser peor, como es evidente.

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