domingo, 7 de febrero de 2016

Los Premios de nuestro cine


Hace ya muchos años que la gala anual de los Goya se ha convertido en una de las plataformas más reivindicativas, a favor de la cultura y todos los que amamos el arte y en especial éste , que es el que cuenta con más adictos, esperamos con verdadera curiosidad la celebración de un acto, en el que se dicen más verdades incluso, que en los medios de comunicación y cuyos protagonistas suelen ahondar sin tapujos en todos los temas que subyacen en esta sociedad nuestra.
La de este año, se ha convertido, ya antes de empezar, en una gala atípica, pues el hecho de que nos encontremos bajo el mando de un gobierno en funciones y que precisamente en estos momentos se estén celebrando conversaciones, con la intención primera de conseguir un pacto de progreso, ha hecho  que todas las miradas estuvieran encima de Sánchez, Rivera, Iglesias y Garzón, que se sentaron juntos en una de las filas intermedias, no se sabe si preludiando un acuerdo, al que hizo alusión el presentador, calificándolo en clave de humor, como El Pacto de los Goya.
Ni el Rey ni Mariano Rajoy se encontraban entre los asistentes y por parte del PP, hubo que conformarse con la presencia del Ministro encargado del tema y la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quizá porque de haber acudido el Presidente en Funciones, le hubiera resultado imposible disfrutar de la Gala, sin recibir directamente, un rosario interminable de críticas.
La heroicidad de continuar haciendo cine, con un veintiuno por ciento de IVA  gravando todas las actividades culturales y lograr  además, que sea bueno, parece casi imposible en un tiempo en el que la oscuridad más absoluta se ha apoderado de los ciudadanos, robándoles toda esperanza y convirtiéndolos en meros autómatas sin derecho al ocio, teniendo en cuenta las condiciones económicas en que se encuentran.
El cine trae, en estas épocas de crisis, un punto de ilusión, que sin durar más que el tiempo en el uno permanece en la sala, siguiendo extasiado el desarrollo de una historia, contribuye sin embargo, a poner un poco de luz en la tediosa rutina que nos vemos obligados a soportar, por lo que habría que agradecer y mucho, a todos los implicados en esta industria y principalmente a los actores, el éxito de su terapia.
Los nuestros son, además, activistas en ejercicio y no desaprovechan ninguna ocasión para cargar contra lo que consideran injusto, pues forman parte también de este sufrido pueblo, al que en los últimos tiempos se le han arrebatado tantas y tantas cosas.
Su admirable labor al no rendirse, al continuar luchando por ofrecer una imagen del arte del cine, mucho más que digna, incluso sin contar con los medios necesarios para rodar películas preciosistas, de esas que se hacen en los países más desarrollados, añade un mérito a su labor que debiera ser tenido en cuenta para aportar algún tipo de apoyo a este colectivo infatigable, que nunca se ha rendido a la desidia de los años oscuros.
Más que felicitar a los premiados, lo que verdaderamente se impone es una condecoración colectiva y que todos hagamos un esfuerzo, al menos de vez en cuando, por seguir acudiendo a los cines  y a ser posible, a ver lo que se hace en nuestra tierra.
El abanico de maravillosas películas que actualmente están en cartelera y la valentía de nuestros actores al enfrentarse, de cara, a las situaciones más adversas, merecen este tipo de respuesta y sobre todo,  nuestra eterna gratitud, por permitirnos  en las horas bajas, la posibilidad de seguir soñando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario