jueves, 4 de febrero de 2016

Diálogo abierto


Pedro Sánchez se pone en marcha convocando a los otros Partidos a sendas reuniones que se celebrarán entre lo que resta de esta semana y la próxima, disponiéndose así a intentar llegar a un acuerdo que le permita acudir a la Investidura, seguro de que al menos en segunda instancia, llegará a ser Presidente.
 Se le nota una actitud de felicidad que delata que algunos logros debe haber obtenido, aunque a los ciudadanos se nos niegue todos los días que haya habido un principio de negociaciones y parece empeñado en prescindir del apoyo de separatistas y PP, alegando que con los primeros discrepa en la concepción que tienen del Estado y con el segundo, le sería imposible entenderse, sobre todo ahora que la Formación de Rajoy está cercada por los casos de corrupción, sin que nadie sea capaz de ofrecer una explicación plausible que convenza a los ciudadanos de la limpieza de sus gestiones.
Se nota un gran revuelo entre las filas de los populares, que mayoritariamente no perdonan al Presidente que no haya intentado la Investidura, permitiendo con su pasividad la oportunidad de que se consiga un pacto de izquierdas y se oye, cada vez con más insistencia, que resulta absolutamente imprescindible que Rajoy abandone la escena política, primero, para limpiar la imagen del Partido y después para que pueda iniciarse una regeneración, con caras nuevas, que nada hayan tenido que ver con las múltiples corruptelas descubiertas, en los últimos años.
Incluso se ha atrevido a sugerir,  Esperanza Aguirre, que debe creer que la negociación de Sánchez tendrá éxito, que lo mejor para el País sería que el nuevo Presidente fuera una figura de peso, como Felipe González, hasta ayer mismo, uno de sus más irreconciliables enemigos.
La fama que se está ganando el PP, de albergar en sus filas a individuos tendentes a la delincuencia, no le favorece en absoluto, en el momento tan difícil que vivimos y va a resultar prácticamente imposible que se deshaga de ella, porque todos los días, continúan apareciendo casos cada vez de más envergadura, que haría imprescindible una auditoría seria por parte del Estado en las cuentas de este Partido y hasta de las finanzas de todos sus miembros.
Como es su obligación, Sánchez aprovecha la ocasión que le brindan los acontecimientos y se encarga de recordar a los ciudadanos, cada vez que interviene ante los medios, que sería un riesgo poner el Gobierno en manos de los populares, con la historia que arrastran y que sólo él, si contara con los apoyos necesarios para ser investido, podría ser capaz de sacar a España de este laberinto financiero y social en el que vive, combatiendo con mano durísima la corrupción y adoptando unas medidas de emergencia social, que considera una prioridad a negociar, con cada uno de sus posibles socios.
Parece además, que Ciudadanos pretende convencer a Rajoy para que se abstenga en la investidura de Sánchez, liberándole así de tener que contar con los nacionalistas y Albert Rivera, prácticamente, se compromete a hacer de mediador, dado que es el único que por cuestiones programáticas podría entenderse con el PP y con su denostado líder.
Entre tanto, Iglesias aguarda su turno para reunirse con el Candidato a la Presidencia, visiblemente nervioso por la pérdida de tiempo que están representando estos cuarenta días de inacción y deseoso de ponerse manos a la obra, de igual a igual, con Sánchez, alegando al peso que tienen sus setenta diputados en el Congreso.
Aún no se sabe si finalmente los barones socialistas admitirán el acuerdo con Podemos, ni si Sánchez será capaz de coincidir con los planteamientos del programa de los de Pablo Iglesias, pero es verdad, que un halo de ilusión se ha instalado en el panorama político español y que se vive un momento irrepetible, como hace tiempo no se recordaba.
La aparición de una encuesta del CIS, sobre la intención de voto de los españoles, en el caso de que se celebraran nuevas elecciones, añade un punto de intriga al asunto, pues desvela que Podemos desbancaría al PSOE, colocándose como segunda fuerza política y que ciudadanos habría de conformarse con sólo un trece por ciento, lo que haría imposible, otra vez, para el PP, poder formar gobierno.

Habría que preguntarle a Rajoy, en qué situación le coloca esta nueva información y qué intenciones tiene, para su futuro político.

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