Dos titiriteros contratados por el Ayuntamiento de Madrid
permanecen a estas horas encarcelados sin fianza, acusados de enaltecimiento
del terrorismo, por exhibir en el transcurso de una función dedicada al público
infantil, una pancarta alusiva a una organización inventada que responde al
nombre de alkaeta y que según un juez, resulta ser motivo suficiente para su
inmediata detención y su permanencia en prisión, mientras se aclaran los
contenidos de la obra representada, ante la estupefacción de las personas que
allí se encontraban.
La rapidez con que se ha actuado en este caso, choca
diametralmente con la parsimonia que suele
caracterizar a la justicia española, que en muchísimos casos tarda años en
investigar los delitos, hasta que se procede a la detención de los imputados en
ellos y que en raras ocasiones dicta de manera inmediata una incomunicación sin
fianza, incluso en gravísimos asuntos de corrupción, en los que se ha sustraído
dinero proveniente de las arcas del estado.
Pero la nueva Ley, aprobada por el PP en los últimos tiempos,
da carta blanca a este tipo de actuaciones y permite el encarcelamiento de los
ciudadanos durante varios días, sin que haya lugar momentáneamente a ningún
tipo de defensa, por lo que no nos puede extrañar que en un futuro cercano, se
produzcan con cierta asiduidad casos parecidos a éste, aún constituyendo para
los acusados un agravio comparativo con otros, que campan por sus respetos, por
las calles, aunque parece que hay constancia plena de que fueron autores de
graves delitos.
Como era de esperar y sabiendo como sabemos
que el PP no ha terminado de asimilar la pérdida del Ayuntamiento de Madrid, en
las pasadas elecciones municipales, las reacciones de sus miembros no se han
hecho esperar, casi como si estos titiriteros hubieran empuñado las armas
contra la gente que asistía al espectáculo y exigiendo con la rotundidad
acostumbrada que se produzcan dimisiones, a pesar de que cuando se trata de
casos que atañen a su Partido, esa palabra no parece haber sido incluida en el
Diccionario de la Lengua Española.
Pero el suceso ha ocurrido en el Ayuntamiento de Carmena, a
la que por razones que todos conocemos, se tiene una inquina especial y cuya
gestión, desde que tomara posesión de su cargo, es analizada minuciosamente
todos los días por ciertos prebostes del partido conservador, deseosos de
encontrar lo que sea, para intentar apartarla de un sillón que creían poseer a
perpetuidad y cuya pérdida ha representado un estrepitoso fracaso, para el ala
más conservadora del PP, con Esperanza Aguirre a la cabeza.
La Alcaldesa, que ya ha pedido perdón por lo que no debiera
ser considerado más que un error en la contratación de estos artistas, sin
haber estudiado el contenido de su obra, va a tener ahora que soportar, como
comprobaremos en los próximos días, un aluvión de críticas feroces sobrevenidas
de todo mandatario conservador que aparezca en los medios, por lo que no le
quedará más remedio que armarse de paciencia y esperar que alguna otra cosa
suceda, para que puedan olvidar lo ocurrido durante el carnaval y que ya
veremos en qué queda, cuando los detenidos puedan aclarar cuáles eran sus
pretensiones, al representar este texto.
Habría que decir que la metedura de pata de los titiriteros
ha venido muy bien para que se deje de hablar, al menos momentáneamente, de la
posible implicación de Rita Barberá en la trama de corrupción de Valencia e
incluso para que se preste menos atención a las durísimas declaraciones que
contra ella hace Alfonso Grau, que fuera su mano derecha y que asegura que en todo
momento conocía y toleraba la red de obras pactadas, financiación ilegal y
blanqueo que se movía alrededor suyo, en el Ayuntamiento.
Pero eso, claro, es para los populares, mucho menos grave que
un presunto enaltecimiento del
terrorismo, aunque a muchos ciudadanos nos parece que al tener que ver los
delitos cometidos con la sustracción de
caudales de todos, se contribuye gravemente a la pérdida de recursos de todo un
país y por tanto, debieran tratarse con más dureza.
Como vemos, el rasero es distinto cuando se juzgan
determinadas acciones y qué casualidad, que cuando se trata de gente
directamente relacionada con el PP, siempre hay a mano una disculpa que
justifique la falta de responsabilidad en los hechos de todos y cada uno de sus
dirigentes y hasta palabras de ánimo del mismísimo Presidente, pidiendo
fortaleza a través de un SMS, como si toda la sociedad se hubiera confabulado
contra ellos, sin motivo aparente.
El caso de estos titiriteros, quedará sin duda reflejado en
el anecdotario de los días presentes, como una de las últimas injusticias que
se cometieron bajo el mandato de Rajoy, en esta Legislatura, que se nos está
haciendo eterna y aunque ya han sido muchas las voces que han reivindicado su
libertad, por considerar excesiva la prisión sin fianza, nada se puede hacer
frente a unas leyes, escritas a la medida de quienes aún permanecen, en
funciones, en el gobierno.

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