Sin que nadie haya aún admitido la estrepitosa cadena de
errores cometidos en la gestión del contagio del ébola, Soraya Sainz de
Santamaría se pone al frente del gabinete de crisis, relegando a la Ministra de
Sanidad a un vergonzante segundo lugar, que sin embargo, no provoca una dimisión
voluntaria, como seguramente estaba previsto.
Bregada en sacar las castañas del fuego a todos los que han
venido cometiendo equivocaciones garrafales en el gobierno del PP, la segunda
de a bordo de Rajoy, a quién hay que reconocer una asombrosa capacidad de
trabajo, no ha dudado en admitir tácitamente la incapacidad de Mato y el
desconocimiento absoluto que sobre el tema del ébola ha demostrado, desde que
compareciera ante los medios.
La desinformación sigue siendo, sin embargo, la tónica
general adoptada por el gobierno y la única información que se filtra sobre el
estado de la enferma y sobre los insuficientes avances que se van ejecutando en
el entorno que pudo frecuentar durante los días que estuvo en la calle, ya
contagiada con el virus, nos llega a través de la prensa y gracias al ahínco
que algunos profesionales han demostrado, para que pueda esclarecerse toda la
misteriosa verdad que rodea a esta historia.
A los compañeros de la enfermera no les ha quedado otra
opción que asumir una defensa a ultranza de su comportamiento, contradiciendo
las declaraciones que se han hecho desde las fuentes procedentes del Partido
Popular y en especial, de la Comunidad de Madrid, intentando culpabilizarla,
explícitamente, de su contagio.
Por ellos sabemos que Teresa ha experimentado una ligera
mejoría y por su lucha denodada se ha conseguido que se cambien los protocolos
de actuación, para mejorar la eficacia frente a la terrible enfermedad, ante
las increíbles presunciones del gobierno.
Por ellos, que ya denunciaron hace meses que España no estaba
preparada para recibir a los dos misioneros y que han estado rebatiendo todas y
cada una de las teorías que se nos ofrecían desde los organismos oficiales, la
población tiene hoy un poco de información veraz sobre lo que es el virus del
ébola y de cuáles habrían de ser los requisitos indispensables para tratarlo
con eficacia real, en los hospitales de este país nuestro.
La crisis, que ya constituiría en sí, en cualquier otra
parte, un motivo suficiente para la dimisión de un Gobierno en pleno, no sólo
no ha provocado aquí ninguna, sino que ni siquiera ha dado lugar a una asunción
de responsabilidades, por parte de ningún representante de las instancias del
poder.
La enferma, se ha convertido para nuestros gobernantes en un
simple quebradero de cabeza, que trastoca, y de qué manera, su estrategia para
afrontar la próxima campaña electoral y todo lo relacionado con ella y con su
estado, ha de ser por ello, afanosamente silenciado y oscurecido, hasta que
vaya pasando el tiempo.
La afirmación de que la familia se opone a que la opinión
pública conozca el estado de la enferma, es una prueba evidente de que cuánto
digo es verdad, si se tiene en cuenta que la evolución de Teresa constituye una
información de interés nacional y que por tanto, ha de estar por encima de
todos los intereses familiares.
Saber lo que está ocurriendo en la sexta planta del Carlos
III, es imprescindible para que los ciudadanos
afronten de una manera u otra el curso que vaya tomando la enfermedad y
puedan exigir que se tomen las medidas que fueran necesarias, si las cosas se
acaban, como puede temerse, complicando.
El ocultismo del Gobierno Rajoy, aún es mucho más inaceptable
cuando la trágica enfermedad de Teresa, pudiera convertirse en epidemia.
Porque si finalmente su contagio llegara a ser el único caso
que se produzca en España, sería una mera cuestión de suerte, a tenor de los
innumerables errores que se han cometido durante estos días y de la ligereza
con que se ha tratado la llegada de este virus letal, que podría haber puesto
en gravísimo riesgo, la salud de muchísimos españoles.
Sin asumir responsabilidades, sin dimisiones y sin un buen
aporte económico que mejore los medios con los que contamos, poco o nada habrá
aprendido este gobierno de esta alerta sanitaria.
Un motivo más, para ejercer sin piedad un voto de castigo
contra ellos en las próximas elecciones y apearles del trono virtual en el que
se han subido, con la excusa de que una mayoría de españoles les ha dado su
confianza para cometer atropellos como éste.

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