Un equipo de médicos
ingleses ha conseguido que vuelva a caminar un bombero de treinta y ocho años
que se encontraba parapléjico desde que recibiera un navajazo que seccionó su
médula espinal, condenándole a permanecer atado a una silla de ruedas.
La operación, que ha consistido en un trasplante de células
madre procedentes de las fosas nasales del propio enfermo, ha logrado una
reconstrucción limpia de la médula dañada y pone un foco de esperanza en la
oscura vida de todas las personas imposibilitadas para caminar, que ven en ella
la posibilidad de volver a ponerse en pie, tras haber soportado años de
inmovilidad y sufrimiento.
La alegría del enfermo, que ha manifestado que su primer paso
es más importante para la humanidad que el que diera Amstrog en la luna, aún no
puede creer que haya podido recuperarse de su lesión, solo un par de semanas después de haber sido
intervenido.
La noticia, que por la relevancia que tiene logra eclipsar
cualquiera que tenga que ver con los temas políticos, sirve también para
demostrar la enorme importancia de continuar invirtiendo en investigación, si
se quiere obtener una mejora sustancial en la calidad de vida de los seres
humanos, en lugar de empeorarla, como ocurre en España, con los recortes
infringidos en el área sanitaria, que necesita fondos para culminar un sinfín
de investigaciones.
El paso de gigante conseguido en este caso por la medicina
inglesa y la posibilidad de que la operación pueda ser exportada en breve a
todos los puntos del planeta, abre en sí mismo una línea absolutamente
revolucionaria para la medicina en general y muy particularmente para estos
enfermos que por su minusvalía, saben mejor que nadie lo difícil que resulta
moverse en un mundo generalmente preparado sólo para los que se encuentran en
plenitud de facultades.
Ahora toca a nuestro gobierno decidir si quieren o no dedicar
fondos a que la sanidad pública española pueda copiar el ejemplo de la medicina
inglesa, habiendo como hay en nuestro país, multitud de personas que podrían
recuperar su perdida movilidad, si se les sometiera a una operación de estas
características y en las manos de los profesionales relacionados con el tema,
está exigir que el acceso a la técnica de esta y otras muchas operaciones se
convierta en una realidad y no en un sueño reservado únicamente a quienes
puedan costearse individualmente un tratamiento, que por sus características
especiales, no debe ser precisamente barato.
Sin embargo, el tipo de política sanitaria seguido por el
partido popular, hace temer en este, como en otros muchos asuntos similares,
los peores augurios, a pesar de que la altura de nuestros profesionales en la
medicina podría sin duda obtener un éxito rotundo en este tipo de operaciones,
aunque el hecho de que determinadas entidades dedicadas al estudio de las células
madre en nuestro país, hayan sido clausuradas, ha puesto un freno difícil de
superar a las investigaciones y supuesto una terrible decepción para los
enfermos que tienen puestas todas sus esperanzas en el avance en este campo de
la ciencia.
Si verdaderamente las personas fueran consideradas como lo
más importante por parte de los políticos, por encima de cualquier tipo de
interés económico, sobre todo en el terreno de la salud, las inversiones en Medicina constituirían seguramente, una
prioridad a la que atender sin reservas, por lo que de bueno podrían aportar en
un futuro a toda la sociedad en su conjunto.
La euforia que hoy demuestran los médicos ingleses con el
éxito de esta intervención, está pues, absolutamente justificada y vaya desde
aquí, cómo no podía ser de otra manera, nuestra felicitación más sincera, por
la naturaleza de su hallazgo.

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