No ha podido esperar Esperanza Aguirre, tras la detención del
que fuera hombre de su confianza Francisco Granados, para ofrecer una rueda de
prensa multitudinaria con la que distanciarse de la postura ocultista de Rajoy
e intentar ganar puntos ante la ciudadanía, para iniciar un ascenso al poder,
proponiéndose seguramente como candidata a la Presidencia del país, en las
próximas Elecciones Generales.
Bien asesorada por quienes le rodean y con la excusa de pedir
perdón a los madrileños por haber aupado a Granados hasta las Consejerías que
ocupó, la impaciencia de tener la oportunidad de posicionarse en la escala del
poder, ha podido con esta veterana de un Partido conservador, roto por los
muchos casos de corrupción protagonizados por gente de sus filas, pero que aún
podría ser milagrosamente “salvado” por la corriente que lidera la ex
Presidenta de la Comunidad de Madrid.
Aguirre se ha encontrado con la oportunidad de volver a
intentarlo, al encontrarse Mariano Rajoy desaparecido para los medios de
comunicación y para la Sociedad, a pesar de la profusión de noticias que en su
contra están apareciendo, delegando continuamente en gente como Esteban
Gónzalez Pons para dar la cara en ruedas de prensa con limitación de preguntas,
en las que a los profesionales ni
siquiera se les brinda la opción de poder dirigirse libremente a quien tienen
delante, para interesarse por las cuestiones fundamentales que atañen a cada
tema, sobre todo cuando de lo que se trata es de delitos fiscales protagonizados
por altos cargos pertenecientes a su formación.
El pertinaz silencio del Presidente, su ausencia de contacto
con medios y con los ciudadanos y el descubrimiento diario de más y más casos
de apropiación indebida de fondos públicos por parte de altos cargos del PP,
ponen a la corriente de Esperanza Aguirre en bandeja de plata, una sucesión que
sin duda se verá respaldada por cierto sector de la prensa, como el Diario El
Mundo y tolerada por otros que ven con angustia cómo a Rajoy se le escapa el
control , sin que ni siquiera se atreva a dar la cara para pedir excusas y
ofrecer alguna explicación a la indignada ciudadanía.
La aparición ayer por la tarde de Aguirre, da la impresión de
que se fragua un golpe de mano que retire a Rajoy y su equipo de las labores de
Gobierno, bien forzando una dimisión en bloque, bien obligando a una
convocatoria anticipada de Elecciones Generales, antes de que resulte ser
demasiado tarde para que la formación conservadora pueda, al menos, seguir
estando en el panorama político español, cosa que de agotar la legislatura
resultaría bastante improbable, si se siguen destapando asuntos de corrupción y
continúa la imparable ascensión de Podemos.
No se puede olvidar que Aguirre fue siempre enemiga cerval de Rajoy y que el
enfrentamiento de la corriente que lidera contra el actual Presidente, es
público y notorio.
Tampoco se puede obviar el hecho de que detrás de la ex
Presidenta de la Comunidad de Madrid, se encuentra agazapado y muy descontento
con la actual situación José María Aznar, a quien no debe agradar en absoluto,
la podredumbre que está germinando en el seno de su tan amado Partido.
El paso atrás dado por los representantes de periódicos
tradicionalmente fieles a todos los líderes del PP, como La Razón o ABC y las
sutiles críticas que colaboradores televisivos como Maruenda están ofreciendo
estos días ante las cámaras, en todas sus intervenciones, quizá quieran decir
que para Rajoy ha llegado el momento de decirnos adiós y para Aguirre, la
ocasión de sucederle.
Pero estas luchas internas, nada tienen que ver con la
opinión que los ciudadanos tienen del conflicto.
En realidad, a los españoles nos da igual quién o quienes
lideren el Partido Popular, teniendo en cuenta que lo fundamental para nosotros
es la gestión que ha venido realizando, desde que ganara las elecciones en
2011. Y es por eso, por las medidas que se han adoptado y que no han respetado
la voluntad de la sociedad a la que teóricamente representan, por lo que lidere
quién lidere la formación, no volverán a contar con nuestros votos.
Puede que Aguirre consiga al fin su ambicionada candidatura
para las generales, pero viniendo de dónde viene y representando lo que
representa, nunca será Presidenta.

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