martes, 28 de octubre de 2014

Aguirre, o la impaciencia


No ha podido esperar Esperanza Aguirre, tras la detención del que fuera hombre de su confianza Francisco Granados, para ofrecer una rueda de prensa multitudinaria con la que distanciarse de la postura ocultista de Rajoy e intentar ganar puntos ante la ciudadanía, para iniciar un ascenso al poder, proponiéndose seguramente como candidata a la Presidencia del país, en las próximas Elecciones Generales.
Bien asesorada por quienes le rodean y con la excusa de pedir perdón a los madrileños por haber aupado a Granados hasta las Consejerías que ocupó, la impaciencia de tener la oportunidad de posicionarse en la escala del poder, ha podido con esta veterana de un Partido conservador, roto por los muchos casos de corrupción protagonizados por gente de sus filas, pero que aún podría ser milagrosamente “salvado” por la corriente que lidera la ex Presidenta de la Comunidad de Madrid.
Aguirre se ha encontrado con la oportunidad de volver a intentarlo, al encontrarse Mariano Rajoy desaparecido para los medios de comunicación y para la Sociedad, a pesar de la profusión de noticias que en su contra están apareciendo, delegando continuamente en gente como Esteban Gónzalez Pons para dar la cara en ruedas de prensa con limitación de preguntas, en las que  a los profesionales ni siquiera se les brinda la opción de poder dirigirse libremente a quien tienen delante, para interesarse por las cuestiones fundamentales que atañen a cada tema, sobre todo cuando de lo que se trata es de delitos fiscales protagonizados por altos cargos pertenecientes a su formación.
El pertinaz silencio del Presidente, su ausencia de contacto con medios y con los ciudadanos y el descubrimiento diario de más y más casos de apropiación indebida de fondos públicos por parte de altos cargos del PP, ponen a la corriente de Esperanza Aguirre en bandeja de plata, una sucesión que sin duda se verá respaldada por cierto sector de la prensa, como el Diario El Mundo y tolerada por otros que ven con angustia cómo a Rajoy se le escapa el control , sin que ni siquiera se atreva a dar la cara para pedir excusas y ofrecer alguna explicación a la indignada ciudadanía.
La aparición ayer por la tarde de Aguirre, da la impresión de que se fragua un golpe de mano que retire a Rajoy y su equipo de las labores de Gobierno, bien forzando una dimisión en bloque, bien obligando a una convocatoria anticipada de Elecciones Generales, antes de que resulte ser demasiado tarde para que la formación conservadora pueda, al menos, seguir estando en el panorama político español, cosa que de agotar la legislatura resultaría bastante improbable, si se siguen destapando asuntos de corrupción y continúa la imparable ascensión de Podemos.
No se puede olvidar que Aguirre fue siempre  enemiga cerval de Rajoy y que el enfrentamiento de la corriente que lidera contra el actual Presidente, es público y notorio.
Tampoco se puede obviar el hecho de que detrás de la ex Presidenta de la Comunidad de Madrid, se encuentra agazapado y muy descontento con la actual situación José María Aznar, a quien no debe agradar en absoluto, la podredumbre que está germinando en el seno de su tan amado Partido.
El paso atrás dado por los representantes de periódicos tradicionalmente fieles a todos los líderes del PP, como La Razón o ABC y las sutiles críticas que colaboradores televisivos como Maruenda están ofreciendo estos días ante las cámaras, en todas sus intervenciones, quizá quieran decir que para Rajoy ha llegado el momento de decirnos adiós y para Aguirre, la ocasión de sucederle.
Pero estas luchas internas, nada tienen que ver con la opinión que los ciudadanos tienen del conflicto.
En realidad, a los españoles nos da igual quién o quienes lideren el Partido Popular, teniendo en cuenta que lo fundamental para nosotros es la gestión que ha venido realizando, desde que ganara las elecciones en 2011. Y es por eso, por las medidas que se han adoptado y que no han respetado la voluntad de la sociedad a la que teóricamente representan, por lo que lidere quién lidere la formación, no volverán a contar con nuestros votos.

Puede que Aguirre consiga al fin su ambicionada candidatura para las generales, pero viniendo de dónde viene y representando lo que representa, nunca será Presidenta.

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