Muy listo el Presidente del gobierno, preguntándose en este
mismo momento quién manda en Cataluña e intentando provocar una reacción
en los independentistas, que al menos,
distraiga en parte la atención informativa centrada, cómo no podía ser de otra
manera, en los innumerables errores que se han cometido, en la gestión del
contagio del ébola.
Puede que los medios oficialistas entren al trapo y hasta que
los catalanes en general, se sientan agredidos por la afirmación de Rajoy, pero
la actualidad informativa y la preocupación de todo el país, se encuentra en la
sexta planta del Hospital Carlos III de Madrid y en la evolución de la
enfermera que se debate entre la vida y la muerte, gracias a la mala práctica
de un extenso protocolo de intervención, explicado sin profundidad, en una
clase acelerada de veinte minutos.
El problema catalán, del que ya hemos hablado con
anterioridad, se ha convertido ahora en una nimiedad para todos los ciudadanos,
que a raíz de lo visto en estos últimos días, temen que el contagio de Teresa
no sea el último y que en cuestión de días, empiecen a aparecer nuevas personas
infectadas, seguramente ubicadas en el entorno de la enfermera.
Por primera vez, en la mañana de ayer, al fin tuvieron los
medios la oportunidad de ser informados por un experto del Comité de crisis
creado por Sainz de Santamaría, que al menos parecía enterado de lo que se
cocía en torno al virus del ébola y que, sin embargo, no se atrevió a aventurar
cómo podría evolucionar la enferma, que según fuentes cercanas al hospital,
habría vuelto a empeorar esta noche.
Sentado sobre una bomba de relojería
que podría estallarle en las manos en cualquier momento, si hubiera nuevos
contagios, Mariano Rajoy, que había venido trabajándose la próxima campaña de
municipales con la estrategia del triunfalismo, ve cómo se le escapa la
posibilidad de continuar engañando al pueblo español, que ha podido comprobar
estos días hasta qué punto se le viene ocultando la verdad, pero ahora en un
tema directamente relacionado con esa sanidad, a la que se le han recortado
medios hasta llegar a convertirla en ineficaz, en casos de extrema gravedad,
como éste.
Así que alguien debe haber sugerido
al Presidente la conveniencia de apartar las miradas del tema del ébola y a él,
le ha faltado tiempo para intentar un nuevo enfrentamiento con Mas, que cope
las primeras páginas de los medios informativos, relegando a un segundo plano
la evolución de la enfermera contagiada y la espantosa gestión que sobre el caso se ha
hecho, desde todas las instituciones gubernamentales.
Pero las prioridades de la sociedad, hace
tiempo que vienen marcadas por la voluntad propia y no por las imposiciones
llevadas a cabo desde los organismos del poder, ya que afortunadamente para
nosotros, la libertad de expresión sigue estando vigente.
Y aunque puede que los medios adeptos
al gobierno se dejen llevar por los caminos marcados desde arriba, aún quedan
profesionales que practican la independencia a la hora de informar, siendo
capaces de distinguir con claridad meridiana, una noticia de actualidad, de un
reclamo.
Es por ello, que no conseguirán
apartar la atención del caso de Teresa, ni aunque Mas declarara hoy mismo la
independencia de Cataluña, porque también allí, de momento y por la proximidad
geográfica existente, preocupa y mucho, lo que pueda ocurrir con la afectada de
ébola y si en los próximos días, se dan o no, nuevos casos que puedan
llevarnos, por fin, a atacar la cuestión con las medidas que fueren oportunas
para resolver, de una vez, esta crisis.
Volveremos a repetir cuántas veces
sean necesarias, que la salud es el bien más preciado que tenemos y que en
esto, no hay distinciones entre personas, ni fronteras que marquen ninguna
diferencia entre ellas.
Que me perdone el señor Presidente,
pero creo que también a los catalanes les preocupa hoy mucho más, que el ébola
quede controlado, que la cuestión de su independencia.

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