lunes, 13 de octubre de 2014

Maniobra de distracción


Muy listo el Presidente del gobierno, preguntándose en este mismo momento quién manda en Cataluña e intentando provocar una reacción en  los independentistas, que al menos, distraiga en parte la atención informativa centrada, cómo no podía ser de otra manera, en los innumerables errores que se han cometido, en la gestión del contagio del ébola.
Puede que los medios oficialistas entren al trapo y hasta que los catalanes en general, se sientan agredidos por la afirmación de Rajoy, pero la actualidad informativa y la preocupación de todo el país, se encuentra en la sexta planta del Hospital Carlos III de Madrid y en la evolución de la enfermera que se debate entre la vida y la muerte, gracias a la mala práctica de un extenso protocolo de intervención, explicado sin profundidad, en una clase acelerada de veinte minutos.
El problema catalán, del que ya hemos hablado con anterioridad, se ha convertido ahora en una nimiedad para todos los ciudadanos, que a raíz de lo visto en estos últimos días, temen que el contagio de Teresa no sea el último y que en cuestión de días, empiecen a aparecer nuevas personas infectadas, seguramente ubicadas en el entorno de la enfermera.
Por primera vez, en la mañana de ayer, al fin tuvieron los medios la oportunidad de ser informados por un experto del Comité de crisis creado por Sainz de Santamaría, que al menos parecía enterado de lo que se cocía en torno al virus del ébola y que, sin embargo, no se atrevió a aventurar cómo podría evolucionar la enferma, que según fuentes cercanas al hospital, habría vuelto a empeorar esta noche.
Sentado sobre una bomba de relojería que podría estallarle en las manos en cualquier momento, si hubiera nuevos contagios, Mariano Rajoy, que había venido trabajándose la próxima campaña de municipales con la estrategia del triunfalismo, ve cómo se le escapa la posibilidad de continuar engañando al pueblo español, que ha podido comprobar estos días hasta qué punto se le viene ocultando la verdad, pero ahora en un tema directamente relacionado con esa sanidad, a la que se le han recortado medios hasta llegar a convertirla en ineficaz, en casos de extrema gravedad, como éste.
Así que alguien debe haber sugerido al Presidente la conveniencia de apartar las miradas del tema del ébola y a él, le ha faltado tiempo para intentar un nuevo enfrentamiento con Mas, que cope las primeras páginas de los medios informativos, relegando a un segundo plano la evolución de la enfermera contagiada y  la espantosa gestión que sobre el caso se ha hecho, desde todas las instituciones gubernamentales.
 Pero las prioridades de la sociedad, hace tiempo que vienen marcadas por la voluntad propia y no por las imposiciones llevadas a cabo desde los organismos del poder, ya que afortunadamente para nosotros, la libertad de expresión sigue estando vigente.
Y aunque puede que los medios adeptos al gobierno se dejen llevar por los caminos marcados desde arriba, aún quedan profesionales que practican la independencia a la hora de informar, siendo capaces de distinguir con claridad meridiana, una noticia de actualidad, de un reclamo.
Es por ello, que no conseguirán apartar la atención del caso de Teresa, ni aunque Mas declarara hoy mismo la independencia de Cataluña, porque también allí, de momento y por la proximidad geográfica existente, preocupa y mucho, lo que pueda ocurrir con la afectada de ébola y si en los próximos días, se dan o no, nuevos casos que puedan llevarnos, por fin, a atacar la cuestión con las medidas que fueren oportunas para resolver, de una vez, esta crisis.
Volveremos a repetir cuántas veces sean necesarias, que la salud es el bien más preciado que tenemos y que en esto, no hay distinciones entre personas, ni fronteras que marquen ninguna diferencia entre ellas.
Que me perdone el señor Presidente, pero creo que también a los catalanes les preocupa hoy mucho más, que el ébola quede controlado, que la cuestión de su independencia.





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