La interpretación que la prensa ultra conservadora está
haciendo sobre el asesinato de Isabel Carrasco en León, aprovechando este
luctuoso suceso para reclamar el endurecimiento de la Ley contra los actos
convocados por ciudadanos, constituye en sí misma, una muestra categóricamente
intolerable de la más pura y clara indecencia.
Contar en medios televisivos que este crimen
ha sido posible, gracias a la tolerancia demostrada por el gobierno en la
concesión de permisos para manifestaciones y en la poca o nula represión contra
los escraches practicados contra políticos, no deja de ser una burda
estratagema para atacar tácitamente a la izquierda y en general, a todos
aquellos ciudadanos que sintiéndose defraudados por las políticas del PP, han
optado por salir a las calles para hacer patente su protesta y que nunca han
formado, ni formarán parte de los grupos que consideran la violencia como la
única vía para reclamar un cambio radical en el Sistema.
Pero es que además, este asesinato que de momento escapa a la
comprensión de cualquier persona con facultades mentales normales, ha sido
presuntamente perpetrado por dos mujeres cuya vinculación con los movimientos
ciudadanos parece ser absolutamente nula, teniendo en cuenta su afiliación al
Partido Popular y el móvil político se
ha descartado por parte de la policía, que piensa más bien, que el crimen se
haya debido a una venganza de carácter
estrictamente personal, al menos en este inicio de investigación y
mientras no aparezcan sospechas de otra índole.
Sin embargo, a estos medios de
comunicación estrechamente vinculados con el ala más ultra de la derecha, no
parece bastarles con la información de primera mano que ofrecen las autoridades
pertinentes y utilizan descaradamente y sin ninguna consideración hacia la
propia víctima, el suceso, para tratar de forzar a Rajoy a endurecer contundentemente
la represión en la calle, sin otro argumento que la indefensión en que se
encontraba Carrasco, en el momento en que ocurrieron los hechos.
La falta de respeto por la verdad que
queda patente en este intento de burda manipulación de esta noticia, puede dar
una idea aproximada de cuáles serían los comportamientos que agradarían a estos
simpatizantes de una derecha carpetovetónica y obsoleta, si alguna vez
consiguieran, esperemos que no, llegar al poder y que cayera en sus manos la
posibilidad de ejercer las labores de gobierno.
Mentir a la audiencia que aún se
atreva a sintonizar estas cadenas, sin sentir inmediatamente una sensación de
rechazo hacia la información que ofrecen, no es precisamente, el mejor camino
para ganar adeptos a una causa que por la doctrina que defiende no es más que
una apología de los regímenes dictatoriales que nada tienen que ver ni por
asomo, con los principios constituyentes en que se fundamenta cualquier
Democracia.
No hay que aclarar, pues de todos es
sabido, que detrás de estos intentos de manipulación informativa subyace un
odio ancestral a la izquierda, insuperable para estos individuos que no se
resignan a tener que convivir con cualquiera que discrepe de los principios
fundamentales de su Doctrina y que sin pararse a pensar en el daño emocional
que ocasionan, son capaces de disfrazar los hechos buscando matices
inexistentes, con los que culpabilizar, de la manera que sea, a todo ser
viviente que tenga la osadía de defender ideas contrarias a las que desde su
posición se preconizan.
También estas maniobras
conspirativas, nos parece a todos, debieran tener consecuencias penales y sin
embargo, hemos de soportar estoicamente que se produzcan delante de nuestros
ojos a diario, precisamente porque nosotros, si, somos demócratas… y
ejercemos.

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