lunes, 5 de mayo de 2014

Pequeños que pueden ser grandes


Hacía tiempo que no asistíamos en España al nacimiento de nuevos partidos políticos y menos aún, de manera tan numerosa como está ocurriendo, de cara a las elecciones europeas.
Desde que se convocaron los primeros comicios democráticos, allá por Junio de 1977, no se había vuelto a ver tal profusión de pequeños grupos organizados, muchos de ellos por personas de cierta relevancia, que albergando la esperanza de conseguir alguna cota de poder, han surgido de una necesidad de reemplazar a las formaciones ya existentes y que con el paso del tiempo y el grave problema de corrupción que nos afecta, se han ido desgastando, a la vez que causando en los ciudadanos un hartazgo que hace preludiar la eminencia de su fracaso.
En esta ocasión, en la que todo parece indicar que habrá una abstención que debería hacer sonrojar a los líderes que encabezan sobre todo al bipartidismo, la aparición de estas asociaciones que abarcan en su ideología todo el arco político, potencian una división del voto que necesariamente habrá de perjudicar a los grandes, si los programas que presentan consiguen devolver a los ciudadanos la ilusión de que alguien se interesa por los problemas que padecen, a la vez que les da la opción de poder elegir unas siglas que nada tienen que ver con  el motivo de su gran desengaño.
Cuando Ortega Lara presentó Vox, como una alternativa a las políticas del PP, reclamando una mayor atención a la unidad de España y sobre todo a las víctimas del terrorismo de ETA,  muchos otros se percataron de que existía una oportunidad de seguir el ejemplo, aunque su ideario se encontrara justamente en un lugar absolutamente antagónico al que ocupaban estos personajes que se habían desligado del PP, al considerar que sus políticas no eran tan conservadoras como a ellos les gustaría.
Otros, como en el caso del Partido catalán Ciudadanos, optaron por fichar a personas tan conocidas y respetadas como Javier Nart, al que sorprende ver interactuando junto  a quienes a primera vista, se podrían considerar de derechas, a juzgar por la supuesta “españolidad” que representan, frente a las ansias independentistas que últimamente parecen haber renacido en Cataluña.
Pero quizá el caso más extraño de esta oleada de nuevas inscripciones en el registro de Partidos, sea el caso de RED, que lidera el Juez Elpidio Silva y que tiene todas las trazas de ser un instrumento que sirva al Magistrado para resarcirse de lo que le ha ocurrido en relación con el asunto de Blesa y que algunos consideran ha sido creado con la única intención de vengar la afrenta sufrida, con un programa que se parece y mucho al de la formación ECUS, que surgiera a partir de las movilizaciones del 15M.
También los movimientos ciudadanos se han atrevido a protagonizar esta aventura y Pablo Iglesias, habitual colaborador en los debates televisivos que organiza La Sexta, encabeza las listas de la Plataforma Podemos, con unas ideas que quizá pretenden colocarse a la izquierda de PSOE e IU y que incluyen en su programa muchas de las reivindicaciones que se han venido reclamando en la calle, sobre todo durante estos últimos dos años.
Este abultado arco que se abre ante los ojos de los posibles votantes tendrá, sin embargo, la posibilidad de abrir una importante brecha en lo que podrían considerarse como unos resultados tradicionales, después de los próximos comicios y no cabe ninguna duda de que podrían hacer un daño de dimensiones aún incalculables, a los que ya daban por sentada su continuidad en el poder, a falta de otras alternativas.
Así, al menos nos queda la esperanza de que quizá podamos librarnos de las incómodas mayorías absolutas, cosa que probablemente nos asegurará una mayor atención por parte de quienes nos gobiernan, si no quieren ser víctimas de un peor descalabro cuando se celebren las elecciones municipales o generales y haya que poner toda la carne en el asador, para ser votado por una sociedad, cansada de las tropelías de una clase política despótica y demasiado prepotente.
Que nada será nunca igual, está asegurado y que los errores cometidos y el juego del engaño tan practicado durante los últimos tiempos por los grandes se pagan, acabará por ser un hecho cierto.
Vayan preparándose pues Valenciano y Arias Cañete a compartir espacio con Iglesias, Vidal Cuadras (Vox) o Elpidio Silva en los escaños del Parlamento Europeo. Francamente, me muero por verlo.


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