Hacía tiempo que no asistíamos en España al nacimiento de
nuevos partidos políticos y menos aún, de manera tan numerosa como está
ocurriendo, de cara a las elecciones europeas.
Desde que se convocaron los primeros comicios democráticos,
allá por Junio de 1977, no se había vuelto a ver tal profusión de pequeños
grupos organizados, muchos de ellos por personas de cierta relevancia, que
albergando la esperanza de conseguir alguna cota de poder, han surgido de una
necesidad de reemplazar a las formaciones ya existentes y que con el paso del
tiempo y el grave problema de corrupción que nos afecta, se han ido
desgastando, a la vez que causando en los ciudadanos un hartazgo que hace
preludiar la eminencia de su fracaso.
En esta ocasión, en la que todo parece indicar que habrá una
abstención que debería hacer sonrojar a los líderes que encabezan sobre todo al
bipartidismo, la aparición de estas asociaciones que abarcan en su ideología
todo el arco político, potencian una división del voto que necesariamente habrá
de perjudicar a los grandes, si los programas que presentan consiguen devolver
a los ciudadanos la ilusión de que alguien se interesa por los problemas que
padecen, a la vez que les da la opción de poder elegir unas siglas que nada
tienen que ver con el motivo de su gran
desengaño.
Cuando Ortega Lara presentó Vox, como una alternativa a las
políticas del PP, reclamando una mayor atención a la unidad de España y sobre
todo a las víctimas del terrorismo de ETA,
muchos otros se percataron de que existía una oportunidad de seguir el
ejemplo, aunque su ideario se encontrara justamente en un lugar absolutamente
antagónico al que ocupaban estos personajes que se habían desligado del PP, al
considerar que sus políticas no eran tan conservadoras como a ellos les gustaría.
Otros, como en el caso del Partido catalán Ciudadanos,
optaron por fichar a personas tan conocidas y respetadas como Javier Nart, al
que sorprende ver interactuando junto a
quienes a primera vista, se podrían considerar de derechas, a juzgar por la
supuesta “españolidad” que representan, frente a las ansias independentistas
que últimamente parecen haber renacido en Cataluña.
Pero quizá el caso más extraño de esta oleada de nuevas
inscripciones en el registro de Partidos, sea el caso de RED, que lidera el
Juez Elpidio Silva y que tiene todas las trazas de ser un instrumento que sirva
al Magistrado para resarcirse de lo que le ha ocurrido en relación con el
asunto de Blesa y que algunos consideran ha sido creado con la única intención
de vengar la afrenta sufrida, con un programa que se parece y mucho al de la
formación ECUS, que surgiera a partir de las movilizaciones del 15M.
También los movimientos ciudadanos se han atrevido a
protagonizar esta aventura y Pablo Iglesias, habitual colaborador en los
debates televisivos que organiza La Sexta, encabeza las listas de la Plataforma
Podemos, con unas ideas que quizá pretenden colocarse a la izquierda de PSOE e
IU y que incluyen en su programa muchas de las reivindicaciones que se han
venido reclamando en la calle, sobre todo durante estos últimos dos años.
Este abultado arco que se abre ante los ojos de los posibles
votantes tendrá, sin embargo, la posibilidad de abrir una importante brecha en
lo que podrían considerarse como unos resultados tradicionales, después de los
próximos comicios y no cabe ninguna duda de que podrían hacer un daño de
dimensiones aún incalculables, a los que ya daban por sentada su continuidad en
el poder, a falta de otras alternativas.
Así, al menos nos queda la esperanza de que quizá podamos
librarnos de las incómodas mayorías absolutas, cosa que probablemente nos
asegurará una mayor atención por parte de quienes nos gobiernan, si no quieren
ser víctimas de un peor descalabro cuando se celebren las elecciones
municipales o generales y haya que poner toda la carne en el asador, para ser
votado por una sociedad, cansada de las tropelías de una clase política
despótica y demasiado prepotente.
Que nada será nunca igual, está asegurado y que los errores
cometidos y el juego del engaño tan practicado durante los últimos tiempos por
los grandes se pagan, acabará por ser un hecho cierto.
Vayan preparándose pues Valenciano y Arias Cañete a compartir
espacio con Iglesias, Vidal Cuadras (Vox) o Elpidio Silva en los escaños del
Parlamento Europeo. Francamente, me muero por verlo.

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