El asesinato a quemarropa de la Presidenta del PP de León,
Isabel Carrasco, presuntamente a manos de dos militantes de su mismo partido y
familiares directas de un inspector de policía de Astorga, abre en principio
una serie de incógnitas que
probablemente queden resueltas en cuanto la investigación policial encuentre un
hilo por el que tirar de esta terrible historia y que pudiera ofrecer una
explicación de cuál ha sido realmente el móvil del crimen, que de momento a
todo el mundo se le escapa.
No es habitual encontrar en la historia criminal española a
mujeres que utilicen armas de fuego y menos aún que se decidan a perpetrar un asesinato a plena
luz del día, en plena calle y a la vista de todos.
Tampoco es habitual que este método, que bien podría ser
perfectamente identificado con los que practican las mafias y que más parece
una ejecución que un asesinato llevado a cabo en el acaloro de un momento, sea,
siempre respetando la presunción de inocencia, el elegido por una madre y una
hija para acabar, por las razones que fueren, con la vida de una persona y que
además sea llevado a cabo con tamaña frialdad, por quienes, en principio,
podrían ser consideradas como gente normal, pero que han sido capaces de
planear minuciosamente el delito, el sitio y el momento.
No parece suficiente motivo el hecho de que la hija hubiera
sido despedida de su puesto en la Diputación, ni que tuviera que reembolsar a
dicho organismo una cantidad de dinero y el modo de actuar de las presuntas
asesinas y la dureza del plan empleado serían un poco más entendibles si se
tratara de un crimen pasional o estas dos personas fueran miembros de hecho de
alguna banda delictiva y se tratara de un ajuste de cuentas.
En un principio, se pensó que
los disparos habían sido realizados con el arma reglamentaria del padre
y esposo, cosa que se descartó casi inmediatamente después del asesinato y el
hecho de que la pistola no se haya encontrado aún, añade una nueva incógnita a
esta incomprensible historia, al no conocerse la procedencia del arma o si las
dos detenidas la compraron, legal o ilegalmente, únicamente para este fin.
Si hay razones políticas o no detrás del asunto,
probablemente pronto lo sabremos y aunque era público y notorio el enorme poder
que detentaba la fallecida y que precisamente éste podría haberle grajeado un montón de enemigos, choca que las presuntamente implicadas pertenezcan a
su propio partido, aunque se desconoce si existían rencillas personales y de
qué gravedad, entre la Presidenta y las mujeres.
Qué papel ha jugado el padre en esta historia y si conocía o
no la intención de su esposa e hija, probablemente esté siendo investigado en
estos momentos, pero llama poderosamente la atención la destreza demostrada por
quien disparó el arma, que según fuentes policiales, o es fruto de una práctica
de tiro continuada o de un ensayo concienzudo que constituiría un serio
agravante en la premeditación del delito.
La conmoción de los miembros del PP ha sido inmediata y su
reacción de estupor ante el suceso no se ha hecho esperar, aunque ya se han
aventurado a descartar cualquier móvil de tipo político.
Pero es verdad que la exagerada truculencia del suceso, deja
en el aire una sensación de que bajo los hechos conocidos, ha de haber necesariamente
algo más, como si las piezas de este rompecabezas no encajaran en absoluto, si
no subyace bajo la sorpresa del momento, algún inconfesable secreto que ponga
un punto de coherencia a lo sucedido.

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