lunes, 5 de mayo de 2014

Preludio de Verano


Con un sol de justicia que preludia la entrada del verano, la triste historia de los desempleados españoles que pasan los días recorriendo las calles para entregar currículos en todas las empresas, se empieza a hacer mucho más cuesta arriba y tediosa, si se tiene en cuenta que a pesar de la presunción del gobierno, nada ha cambiado, en cuanto a la posibilidad de encontrar un empleo.
Desanimados y hartos de patear los barrios y los polígonos industriales, llegando a ofrecerse como una mercancía barata que en otro tiempo hubiera sido considerada como cercana al esclavismo, volver a casa a diario con las manos vacías, teniendo que depender en muchos casos de la voluntad generosa de unos mayores a los que  la pensión se les ha quedado corta, al tener que hacerse cargo de las familias de sus hijos, nada más se les puede pedir, sino es que se nieguen rotundamente a perder la esperanza y que colaboren, en la medida en que sus fuerzas se lo permitan, en la lucha que los colectivos humanos están manteniendo, para que cambien radicalmente las cosas.
Poco o nada les puede importar a esta masa ingente de personas, los enfrentamientos verbales que PSOE y PP han empezado a mantener en una campaña electoral que les pilla demasiado lejana y lo más probable, es que ni siquiera deseen oír hablar de este tema y ya hayan decidido en su mayoría, decantarse por una abstención que resulta ser la prueba papable de la total desconfianza que produce la clase política.
La mala prensa que se han ganado a pulso los eurodiputados, con su negativa a viajar en clase turista y el cobro de dietas desorbitadas a las que no quieren renunciar, ha de influir necesariamente en la opinión que las clases más desfavorecidas del país, que comienzan a ser casi mayoritarias, tienen sobre la auténtica necesidad de mantener un Parlamento a miles de kilómetros que para más inri, muchos consideran culpable de la mayor parte de sus problemas, puesto que quienes nos gobiernan no hacen más que obedecer los designios de Europa.
Así que con la llegada del calor y sin ningún síntoma de que la situación de los parados vaya a mejorar, como no sea con empleos temporales en los chiringuitos de las playas, la desidia arrastra a las masas paralizando cualquier atisbo de actividad y muchos ya ni siquiera hacen el intento de salir a buscar, convencidos de que cosecharán nuevos fracasos.
Esta fotografía colectiva que debería preocupar hondamente al Presidente Rajoy, convenciéndole por fin, de la urgente necesidad de crear empleos que devuelvan la dignidad robada a seis millones de españoles, no parece sin embargo, afectar en nada su línea de gobierno, ya que la única obsesión que el líder de los populares tiene en la actualidad es, precisamente, la de convencer a la sociedad de que hemos salido de la crisis, pretendiendo ilusoriamente que le creamos y que lo demostremos volviendo a darle nuestro voto en las Elecciones Europeas.
Me pregunto qué ha hecho para merecerlo.  




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