Este titular, reflejaría perfectamente cuál ha sido el
auténtico resultado de las elecciones al Parlamento europeo y qué motivación ha
tenido ese cuarenta y tantos por ciento de ciudadanos que hoy han decidido
depositar su voto en las urnas.
Fracturar el bipartidismo era esencial para demostrar que los
métodos políticos empleados por los
prepotentes conservadores del PP y la espantosa oposición ejercida durante lo
que va de legislatura por el PSOE, son absolutamente rechazados por una
ciudadanía cansada de confiar en quienes no merecen siquiera ejercer la
profesión que practican, mientras arrastran consigo una intolerable carga de
corrupción que ya no puede ser tolerada por un pueblo hastiado de tener que
cumplir por obligación sus exigencias de austeridad y sacrificio.
Que en Europa no quede otro remedio, a partir de ahora, que
escuchar otras voces y en el caso de España, por ejemplo, la del grupo Podemos,
liderado por Pablo Iglesias, supone un punto de esperanza que los electores no
podíamos dejar escapar y abre una puerta a la posibilidad de que se exponga en
Bruselas la auténtica realidad que padecemos y no la que refieren a diario,
Mariano Rajoy y los suyos.
La lección es clara y no puede ser más contundente. El PP no
podrá, a partir de hoy, seguir haciendo política sin contar con los ciudadanos y
el PSOE tendrá que asumir que todavía no se la perdonado el peso de sus pasados
errores y ambos, que han perdido, probablemente para siempre, la supremacía en
el poder de que disfrutaban, desde la llegada de la Democracia.
Los dos han sufrido una considerable bajada en el número de
votos y acaban de aprender que no hay enemigo pequeño, a juzgar por la
respuesta que acaban de recibir de parte, de los electores.
Que PP y PSOE hayan logrado 16 y 14 escaños con los medios
que tienen a su alcance para organizar campañas electorales es normal. Pero que
un Partido pequeño, como Podemos, sin presupuesto, haya conseguido 5, significa
que algo, por fin, se está moviendo en este País y no precisamente, en la
dirección que le gustaría a Rajoy y los suyos.
Bueno, están advertidos. Lo que pase a partir de ahora, lo
que los pequeños a quienes nadie prestaba atención, consigan de cara a
elecciones venideras, es una mera cuestión de esfuerzo y compromiso.
Pero ya nada podrá volver a ser igual. Esto, que les quede
muy claro al PP y al PSOE.

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