miércoles, 2 de octubre de 2013

Yo también quiero un referendum


Precisamente cuando Rajoy afirma que hemos dejado atrás la recesión, 25.724 nuevos parados, caen como una losa contradiciendo su argumento y demostrando que, como sostenemos todos los demás, seguimos inmersos de lleno en el maremoto de la crisis.
Los 31 puestos de trabajo creados en agosto y tan cacareados como un dato positivo por parte de los populares, probablemente se trataban de empleados contratados de urgencia por el sector de la hostelería, a raíz del relativo éxito de turismo que se ha conseguido este verano, pero que la llegada del Otoño empezará a desinflar, como demuestran estas cifras.
Ninguna de las medidas tomadas por este gobierno y menos aún su Reforma Laboral, han conseguido frenar la marcha galopante de la caída del empleo y por ende, no hacen más que traer consigo una drástica caída del consumo, que sería lo único que podría reactivar al país, revirtiendo después por lógica, en la creación de los puestos de trabajo que con tanta urgencia se necesitan.
Pero como parece que Rajoy está convencido de su infalibilidad a la hora de gobernarnos, en su último consejo de Ministro volvió a aprobarse una nueva congelación salarial para los funcionarios públicos, además de la consabida subida del 0,25% de las pensiones, desligándolas de la subida del IPC, como todos sabemos.
Y dado que estos dos numerosos colectivos eran, hasta ahora, los únicos que hacían posible la viabilidad del sector del comercio, la bajada de poder adquisitivo que producirán estos nuevos recortes, hace prever, casi con total seguridad, el cierre forzoso de  muchos pequeños comercios, por evidente falta de clientes.
Sin trabajo, nunca remontaremos. Lo sé yo y lo sabe la totalidad de un país que está a un paso de decidirse a provocar un estallido social de incalculables consecuencias. Lo sabe cualquiera que, teniendo un nivel normal de inteligencia, mire a su alrededor contemplando la realidad en que vive y saque consecuencias de por dónde se puede atajar esta interminable crisis que no parece tener fin.
El único que parece ignorar esta evidencia, es, precisamente, Rajoy. Y esa pretendida ignorancia de cómo detener la ruina que nos abate, resulta además, inexplicable, tratándose supuestamente, de un hombre con la formación suficiente para comprender algo tan simple.
Y sin embargo, delega el Presidente en una clase empresarial impresentable, la iniciativa de empezar a crear empleo, mientras le otorga patente de corso para despedir, acosar, amenazar y asfixiar a los trabajadores, con exigencias inauditas.
  Incumpliendo la obligación primordial para la que fue elegido, es decir, procurar el bienestar para la mayoría de los ciudadanos, se vale de su amplia mayoría en el Congreso para apoyar precisamente, a los dueños del capital, mientras abandona a su suerte a una sociedad que contempla atónita, su impotencia para poder hacerle saber, que está hasta los cojones de su absurda manera de hacer política.
Habiendo entrado en la vorágine de proclamar a los cuatro vientos que hay brotes verdes que demuestran que estamos saliendo de la crisis, los mas de veintisiete mil  nuevos parados serán, para Rajoy, meramente una anécdota.
Y cuando se caliente el ambiente y empiecen a llegar, una tras otra, las protestas de la ciudadanía, apelará de nuevo a las mayorías silenciosas, como único argumento para validar su comportamiento…y a otra cosa.
Yo, igual que el señor Mas, también pediría un Referendum, esta vez, para preguntar a los españoles si desean la continuidad de los populares en el gobierno.
El resultado podría, quizá, convencer al Presidente, de lo que realmente piensa sobre su gestión, este sufrido pueblo.


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