Precisamente cuando Rajoy afirma que hemos dejado atrás la
recesión, 25.724 nuevos parados, caen como una losa contradiciendo su argumento
y demostrando que, como sostenemos todos los demás, seguimos inmersos de lleno
en el maremoto de la crisis.
Los 31 puestos de trabajo creados en agosto y tan cacareados
como un dato positivo por parte de los populares, probablemente se trataban de
empleados contratados de urgencia por el sector de la hostelería, a raíz del
relativo éxito de turismo que se ha conseguido este verano, pero que la llegada
del Otoño empezará a desinflar, como demuestran estas cifras.
Ninguna de las medidas tomadas por este gobierno y menos aún
su Reforma Laboral, han conseguido frenar la marcha galopante de la caída del
empleo y por ende, no hacen más que traer consigo una drástica caída del
consumo, que sería lo único que podría reactivar al país, revirtiendo después
por lógica, en la creación de los puestos de trabajo que con tanta urgencia se
necesitan.
Pero como parece que Rajoy está convencido de su
infalibilidad a la hora de gobernarnos, en su último consejo de Ministro volvió
a aprobarse una nueva congelación salarial para los funcionarios públicos,
además de la consabida subida del 0,25% de las pensiones, desligándolas de la
subida del IPC, como todos sabemos.
Y dado que estos dos numerosos colectivos eran, hasta ahora,
los únicos que hacían posible la viabilidad del sector del comercio, la bajada
de poder adquisitivo que producirán estos nuevos recortes, hace prever, casi
con total seguridad, el cierre forzoso de muchos pequeños comercios, por evidente falta
de clientes.
Sin trabajo, nunca remontaremos. Lo sé yo y lo sabe la
totalidad de un país que está a un paso de decidirse a provocar un estallido
social de incalculables consecuencias. Lo sabe cualquiera que, teniendo un
nivel normal de inteligencia, mire a su alrededor contemplando la realidad en
que vive y saque consecuencias de por dónde se puede atajar esta interminable
crisis que no parece tener fin.
El único que parece ignorar esta evidencia, es, precisamente,
Rajoy. Y esa pretendida ignorancia de cómo detener la ruina que nos abate,
resulta además, inexplicable, tratándose supuestamente, de un hombre con la
formación suficiente para comprender algo tan simple.
Y sin embargo, delega el Presidente en una clase empresarial
impresentable, la iniciativa de empezar a crear empleo, mientras le otorga
patente de corso para despedir, acosar, amenazar y asfixiar a los trabajadores,
con exigencias inauditas.
Incumpliendo la obligación primordial para la
que fue elegido, es decir, procurar el bienestar para la mayoría de los
ciudadanos, se vale de su amplia mayoría en el Congreso para apoyar
precisamente, a los dueños del capital, mientras abandona a su suerte a una
sociedad que contempla atónita, su impotencia para poder hacerle saber, que
está hasta los cojones de su absurda manera de hacer política.
Habiendo entrado en la vorágine de proclamar a los cuatro
vientos que hay brotes verdes que demuestran que estamos saliendo de la crisis,
los mas de veintisiete mil nuevos
parados serán, para Rajoy, meramente una anécdota.
Y cuando se caliente el ambiente y empiecen a llegar, una
tras otra, las protestas de la ciudadanía, apelará de nuevo a las mayorías
silenciosas, como único argumento para validar su comportamiento…y a otra cosa.
Yo, igual que el señor Mas, también pediría un Referendum,
esta vez, para preguntar a los españoles si desean la continuidad de los
populares en el gobierno.
El resultado podría, quizá, convencer al Presidente, de lo
que realmente piensa sobre su gestión, este sufrido pueblo.

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