La Plataforma Anti Desahucios, que ha hecho más por los
ciudadanos de este país que su propio gobierno, consigue parar el desalojo de
una familia en Andalucía, donde hace unos meses se aprobó una ley de
expropiación de las viviendas de propiedad bancaria, que empieza a dar sus
frutos, aunque haya sido recurrida por Rajoy, como siempre, en contra de los
más débiles.
Pero por mucho que pese a los populares, estos casos de
familias que son arrojadas por la fuerza de su vivienda, por no poder
satisfacer los pagos de la hipoteca o el alquiler, al haber caído de lleno en
las garras del desempleo, conforman la auténtica realidad cotidiana que se vive
en España, sin que los brotes verdes de que presume Rajoy hayan afectado para
nada su trágica situación personal, ni la Reforma Laboral haya propiciado en
ningún caso, la reincorporación al mercado de trabajo que tanto necesitan.
Y estos flashes de dolor, de gente que se aferra a los
quicios de las puertas, negándose a ser desalojada del hogar que con tanto
sacrificio construyeron, son los que tenemos grabados a fuego en la retina los
ciudadanos, preguntándonos si es justo que personas de bien paguen el precio de
esta crisis que propició la avaricia de los mismos Bancos que ahora les obligan
a vivir en la calle, sin demostrar piedad por los malos momentos que
atravesamos y sin darles respiro para intentar solucionar sus problemas,
concediéndoles al menos, un poco de tiempo.
Sin embargo, de manera continua, los integrantes de la PAD,
son vilipendiados e insultados sin pudor por las voces más relevantes del PP,
sin concederles la justicia de que gracias a su intervención, muchas familias
han encontrado la paz, sin tener que moverse de sus casas y llegando, incluso,
a compararles con los miembros de una banda terrorista, probablemente porque el
clamor de sus voces, molestan los oídos de los encargados de gestionar en este
momento el país, chocando frontalmente con sus afanes triunfalistas, propagando
la verdad de lo que viene ocurriendo aquí y que nada tiene que ver con haber superado
la recesión, ni con haber hecho bien las cosas, como desde Moncloa se pretende.
La opinión de los populares, no obstante, no cuenta, cuando
la realidad de las cifras de los desahucios paralizados por la Plataforma,
hablan por sí mismas de sus éxitos y los testimonios de las familias a las que
han ayudado a conservar su hogar, no puede ser otro que el de referirse a sus
actuaciones, con agradecimiento.
Tampoco los andaluces pueden comprender que ante la gravedad
de la situación, el Gobierno central se oponga frontalmente a una medida que
pone por delante los intereses de la Banca que el de los ciudadanos, con una
ley que permite seguir haciéndose con toda una legión de pisos impagados, que
en muchos casos se pudren vacíos, mientras los desahuciados se ven obligados a
un realojo familiar, sino quieren vagar por las calles con sus hijos, sin un
techo bajo el que cobijarse.
Teniendo en cuenta que precisamente en la Banca está la clave
de nuestra situación actual y que todos los ciudadanos estamos en estos
momentos sufragando un cuantioso rescate que ha devuelto la tranquilidad a los
banqueros, al menos debiera exigírseles como contrapartida, que fulminantemente se paralizaran los
desahucios sine die y que estar en paro, fuera contemplado como justificante para
dejar de pagar la deuda hipotecaria o de alquiler contraída, que se podría
retomar, en cuanto la familia encontrara un trabajo que le permitiera cubrir
sus necesidades primarias.
Pero esto no sucederá, como demostración flagrante de quién
realmente nos gobierna.

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