miércoles, 16 de octubre de 2013

Flashes de dolor


La Plataforma Anti Desahucios, que ha hecho más por los ciudadanos de este país que su propio gobierno, consigue parar el desalojo de una familia en Andalucía, donde hace unos meses se aprobó una ley de expropiación de las viviendas de propiedad bancaria, que empieza a dar sus frutos, aunque haya sido recurrida por Rajoy, como siempre, en contra de los más débiles.
Pero por mucho que pese a los populares, estos casos de familias que son arrojadas por la fuerza de su vivienda, por no poder satisfacer los pagos de la hipoteca o el alquiler, al haber caído de lleno en las garras del desempleo, conforman la auténtica realidad cotidiana que se vive en España, sin que los brotes verdes de que presume Rajoy hayan afectado para nada su trágica situación personal, ni la Reforma Laboral haya propiciado en ningún caso, la reincorporación al mercado de trabajo que tanto necesitan.
Y estos flashes de dolor, de gente que se aferra a los quicios de las puertas, negándose a ser desalojada del hogar que con tanto sacrificio construyeron, son los que tenemos grabados a fuego en la retina los ciudadanos, preguntándonos si es justo que personas de bien paguen el precio de esta crisis que propició la avaricia de los mismos Bancos que ahora les obligan a vivir en la calle, sin demostrar piedad por los malos momentos que atravesamos y sin darles respiro para intentar solucionar sus problemas, concediéndoles al menos, un poco de tiempo.
Sin embargo, de manera continua, los integrantes de la PAD, son vilipendiados e insultados sin pudor por las voces más relevantes del PP, sin concederles la justicia de que gracias a su intervención, muchas familias han encontrado la paz, sin tener que moverse de sus casas y llegando, incluso, a compararles con los miembros de una banda terrorista, probablemente porque el clamor de sus voces, molestan los oídos de los encargados de gestionar en este momento el país, chocando frontalmente con sus afanes triunfalistas, propagando la verdad de lo que viene ocurriendo aquí y que nada tiene que ver con haber superado la recesión, ni con haber hecho bien las cosas, como desde Moncloa se pretende.
La opinión de los populares, no obstante, no cuenta, cuando la realidad de las cifras de los desahucios paralizados por la Plataforma, hablan por sí mismas de sus éxitos y los testimonios de las familias a las que han ayudado a conservar su hogar, no puede ser otro que el de referirse a sus actuaciones, con agradecimiento.
Tampoco los andaluces pueden comprender que ante la gravedad de la situación, el Gobierno central se oponga frontalmente a una medida que pone por delante los intereses de la Banca que el de los ciudadanos, con una ley que permite seguir haciéndose con toda una legión de pisos impagados, que en muchos casos se pudren vacíos, mientras los desahuciados se ven obligados a un realojo familiar, sino quieren vagar por las calles con sus hijos, sin un techo bajo el que cobijarse.
Teniendo en cuenta que precisamente en la Banca está la clave de nuestra situación actual y que todos los ciudadanos estamos en estos momentos sufragando un cuantioso rescate que ha devuelto la tranquilidad a los banqueros, al menos debiera exigírseles como contrapartida,  que fulminantemente se paralizaran los desahucios sine die y que estar en paro, fuera contemplado como justificante para dejar de pagar la deuda hipotecaria o de alquiler contraída, que se podría retomar, en cuanto la familia encontrara un trabajo que le permitiera cubrir sus necesidades primarias.
Pero esto no sucederá, como demostración flagrante de quién realmente nos gobierna.



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