miércoles, 23 de octubre de 2013

Razones para apoyar esta huelga


No me cabe la menor duda de que todos los españoles deben, en conciencia, apoyar la huelga convocada para hoy por la Comunidad Educativa, para mostrar la oposición absoluta que despierta en la calle la recién aprobada Ley Wert, con la que el PP va a convertir la Enseñanza a todos los niveles, en un privilegio de unos cuantos, enterrando el derecho de todos, independientemente de sus recursos económicos, a encontrar el camino del conocimiento.
Sea uno padre, profesor o alumno o forme parte de la Sociedad en general, a todos afecta este cambio radical que el gobierno Rajoy pretende en materia educativa, si se tiene en cuenta que un país en el que la enseñanza queda reservada para las clases económicamente fuertes,  ha de estar abocado, necesariamente, al fracaso.
Negando la oportunidad de adquirir una preparación de calidad que nada tenga que ver con los recursos familiares y mucho con el aprovechamiento del talento, no cabe para España un futuro distinto que el de un pueblo ideológicamente dominado por aquellos que se pudieron permitir una formación y que desde su posición de poder podrá  manipular mucho mejor la ignorancia de los más débiles, que habrán de conformarse con los puestos más bajos de la escala laboral, sin poder competir con los más preparados que, indefectiblemente, siempre procederán de familias acomodadas en la riqueza.
No hay lugar a la conformidad cuando lo que se pretende discrimina el derecho de igualdad de todos nosotros y menos aún, cuando desoyendo el clamor popular que se expresa absolutamente en contra de esta nueva reforma educativa, se implanta la Ley abusando claramente del principio de autoridad que reporta poseer una mayoría absoluta en nuestro debilitado Parlamento.
Hay que llegar hasta el final en esta lucha que se inició apenas se conocieron las intenciones del Ministro más impopular de todos los tiempos, porque en ella nos va, nada menos que poder ofrecer a nuestros hijos la ocasión de decidir con total libertad cuál será su camino, pudiendo acceder a las Universidades exactamente con las mismas concesiones que El Estado hizo antes a la Enseñanza Pública, sin que la economía familiar, ahora sumida en una profunda crisis, se encuentre directamente relacionada con la consecución de sus metas, ni ningún Partido Político pueda incidir desde las aulas, en su libertad de pensamiento.
Procediendo como procedemos, en general, de las clases trabajadoras, el clasismo de la ley WERT no puede sino afectarnos de manera personal, a todos y cada uno de nosotros, ya que habiendo superado en años anteriores las diferencias que nos separaban por una discriminación meramente crematística en las aulas universitarias, hemos de negarnos rotundamente a volver a la oscuridad que reinó en la vida de nuestros padres, simplemente por no contar con el dinero que les garantizara una mejora sustancial de futuro.
Hay que dejarse la piel en la calle para que esta ley no se asiente entre nosotros, a pesar de nuestra rotunda oposición, como si fuéramos súbditos de una tiranía.
Y nuestra voz ha de alzarse hasta llegar a los más altos estamentos de la nación, obligando a nuestros dirigentes a recapacitar sobre si resulta conveniente o no, despreciar la opinión de todo un pueblo y seguir manteniendo un tipo de política que detona directamente los cimientos que sustentaban el bienestar de la mayoría, procurando únicamente que los efectos de la crisis no rocen siquiera, a los que menos han sufrido en sus carnes el paso devastador de un huracán que les arranca todos sus derechos.

No hace falta ser un lince para entender que siempre será mejor invertir en potenciar el talento, venga de dónde venga, que depositar los fondos estatales en Organismos como la banca que, con métodos usureros, ha sido y es la mayor causante de la situación actual, aunque Rajoy y sus Ministros se nieguen una y otra vez a sí mismos, poder reconocerlo.

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