Un asalto totalmente propio de película italiana de los
cincuenta, se perpetró ayer por la tarde en casa de Luis Bárcenas, añadiendo a
este enrevesado caso nueva leña, quizá con la intención de avivar la languidez
de que empezaba a adolecer con el paso del tiempo.
Un hombre disfrazado de sacerdote redujo a la mujer de
servicio y consiguió amordazar a la mujer y el hijo del ex tesorero del PP,
mientras exigía la entrega de los discos duros y un pendrive, que según él
contendrían toda la información necesaria para inculpar a la cúpula de los
populares y que siempre se dijo que Bárcenas guardaba celosamente.
Tras pasar más de una hora en el domicilio, una vecina oyó
gritos de socorro y llamó a la policía, casi al mismo tiempo que el hijo lograba
zafarse de sus ataduras y reducía al agresor, con ayuda de un guarda de
seguridad que se personó en el inmueble.
El hombre resultó ser
un discapacitado con antecedentes que hace tiempo había publicado una carta en
la red, mostrando su enojo con Mª Dolores de Cospedal, que le había retirado
una subvención de trescientos y pico euros que recibía trimestralmente, por su
minusvalía.
La comicidad del suceso no resta interés a lo sucedido, sobre
todo si se piensa en la facilidad con que el individuo logró acceder a la casa
del ex tesorero , probablemente sin ninguna intención de hacer daño a sus
ocupantes, pero demostrando que su vulnerabilidad es evidente, a pesar de la
gravedad de los hechos que se barajan en este caso, en el que siempre se ha
comentado que la integridad de su mujer, era precisamente lo más importante
para Bárcenas y para que sus declaraciones se decantaran en uno u otro sentido.
Puede que el asalto no sea más que una anécdota en esta
enrevesada historia, pero coincidiendo con la opinión del abogado de Bárcenas,
merece al menos una investigación exhaustiva, por si acaso se tratara de un
aviso, en clave de humor, para que el ex tesorero supiera que si alguien
quiere, la integridad de sus familiares podría estar en riesgo.
Y puede que con esta pantomima se esté tratando de comprar el
silencio del ex tesorero, poniendo un precio sentimental a la información que
posee, en vista de que parece estar dispuesto a llegar hasta el final, en el
asunto de la financiación ilegal del PP y de los sobresueldos.
Habrá que ver la importancia que el Juez Ruz da al suceso y
si por las connotaciones que presenta, decide interrogar al asaltante, por si
pudiera haber otras implicaciones ocultas que hayan forzado sus actos, con o
sin remuneración de por medio.
No ha trascendido si la familia cedió en las peticiones del
individuo y le entregó algún tipo de información, aunque no parece probable que
de existir, se guardara precisamente en el domicilio familiar, sin vigilancia
alguna, como ha quedado demostrado por la evidencia.
Todo lo que viene rodeando al caso Bárcenas, no obstante,
presenta ciertos tintes esperpénticos y no ayuda, precisamente, al
esclarecimiento de la verdad, que es lo que todos los españoles esperan.
Entretanto, de un lado y de otro se lucha denodadamente por
evadir la acción de la justicia, los unos, tratando de demostrar una limpieza
de acciones ciertamente dudosas y el otro, sin conformarse con ser la cabeza de
turco de una trama de corrupción que, de probarse, haría caer estrepitosamente
a todo un gobierno.

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