Por si todavía quedaba algún incauto, que pensara que los
recortes habían terminado, Rajoy se apresura a congelar el salario mínimo
interprofesional, para el año 2014, dando la espalda nuevamente, a las
necesidades de los más débiles, que llegado a este punto son, la mayoría de los
españoles que han tenido la suerte de conservar el trabajo.
Mientras que en la nueva partida presupuestaria, se
incrementan las subvenciones que recibirán los políticos, la medida de congelación salarial viene a
confirmar el desprecio con que este gobierno contempla las necesidades que
abruman a la mayoría de su pueblo, en tanto en cuanto no se terminan los
privilegios de que gozan los que detentan el poder y se incrementan anualmente, sin que se tengan
en cuenta en este caso, las consecuencias de la crisis.
Vuelve a cubrirse de gloria el PP, apretando la soga
alrededor del cuello de los ciudadanos, sin pensar que igual que en el caso de
los pensionistas y funcionarios, al mermar el poder adquisitivo de los que
perciben el salario mínimo, también acabará por incidir en contra del consumo , cercenando cualquier posibilidad de remonte
para el país, al menos durante el año que viene.
Encerrado en una burbuja insonorizada, a la que no debe
llegar el clamor popular que se manifiesta unánimemente en contra de estas
medidas, Rajoy, con los ojos puestos en la voluntad de Bruselas, vuelve a caer
en el error de exigir más sacrificios a la indignada ciudadanía, que más pronto
que tarde, acabará por estallar, víctima de la continua provocación a que es
sometida por la agresividad que contra ella practica el Gobierno.
Entretanto, la estrategia de repetir en todas las
comparecencias públicas que la crisis ha terminado y los manipulados aplausos
recibidos, de parte de los militantes y pocos partidarios del PP, se clava como
una daga envenenada en el corazón de los españoles, hartos como están, de
sufrir el acoso diario de estas mentiras, que su desastrosa situación personal
rebate, con amplias raciones de carencias.
No es de extrañar, pues, que los que menos tienen, se vean
obligados a recurrir a la economía sumergida para lograr sacar adelante la
economía familiar, echando mano de cualquier tipo de trabajo que surja, bien a
cargo de otros particulares, o de la multitud de empresarios sin conciencia que
aprovechan su situación, para ahorrarse los gastos que les acarrearía un
contrato legal, con sus correspondientes retenciones e impuestos.
Este pecado venial, perdonable por la necesidad que obliga a
quienes lo cometen, nada tiene que ver por ejemplo, con las millonarias
corruptelas que se perpetran con total impunidad y que sin embargo, son
justificadas a base de sentencias mínimas, para no volver a ser perseguidas
jamás y sin que se devuelvan, en ningún caso, las cantidades sustraídas de las
arcas públicas de las que depende el futuro de todos.
¿Qué espera Rajoy que haga un padre de familia desempleado,
subsidiado, o al que se acaba de congelar un sueldo que no llega a setecientos
euros, para cubrir las necesidades básicas de los suyos, gracias a la política
que desde Moncloa se practica?
Desafortunadamente, los ciudadanos no tienen a su alcance,
como otros, fondos que desviar hacia paraísos fiscales, ni la oportunidad de
extorsionar a constructores y grandes empresarios para obtener suculentos
sobresueldos.
Pero esto sí parece natural. Cuando se trata de políticos…la
absolución está garantizada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario