jueves, 10 de octubre de 2013

El espejismo


Oyendo los discursos del PP, en los que se presume continuamente de estar haciendo una magnífica labor de gobierno, los españoles no terminamos de creer que sus líderes estén viviendo en el mismo país que nosotros, pues mientras nuestro nivel de vida desciende vertiginosamente, empujado por la torrencialidad de las medidas que se han adoptado en los dos últimos años y la pérdida de nuestros derechos nos acerca a situaciones que nuestros mayores ya vivieron, en los años de la post guerra, nuestros gobernantes pretenden hacernos creer que nada de esto ha sucedido y que continuamos disfrutando de un estado de bienestar similar al que teníamos, antes de la llegada de la crisis, todo gracias a sus esfuerzos y la obstinación de seguir por los caminos de los recortes, emprendido y defendido por Rajoy y por sus incondicionales más prominentes.
Se nos dice que los sueldos no están bajando, al mismo tiempo que o se congelan los salarios, o se nos coloca en la disyuntiva de decidir entre una rebaja salarial o el despido y sin hacer siquiera referencia a la enorme subida que el IVA experimentó, al principio de esta legislatura y que ha encarecido la vida, escandalosamente.
Se niegan los recortes en sanidad, a la vez que el aumento de las listas de espera, a causa de los despidos masivos de interinos, trae como consecuencia la dilatación en el tiempo de las operaciones que necesitamos para sanar, o como en el caso de Madrid, consiguiendo que a más de 30.000 mujeres se les niegue la mamografía de la que podría resultar un diagnóstico precoz del cáncer de mama y habiéndose además, establecido una subida de los medicamentos y la obligación de un copago de las recetas que nos son necesarias para recuperar la salud.
  Tampoco se reconocen los pasos atrás dados en Educación, que condenan, al reducirse la partida destinada a las becas y por la subida general de las tasas, a miles de universitarios a la necesidad de abandonar la carrera emprendida, al no proceder de familias con los recursos necesarios para costearlas y que tienen a todos los colectivos directamente relacionados con esta área, en contra de la ley Wert y en lucha permanente, a lo largo y ancho de nuestra geografía.
Ignorando las noticias diarias que aparecen en todos los periódicos del país, sobre el cierre de negocios y empresas y la imagen de persianas cerradas que todos vemos en nuestros lugares de origen, se nos cuenta que la recesión ha terminado y que en dos mil catorce, saldremos de la crisis  airosamente, siempre gracias, a la preclara inteligencia de Rajoy y por supuesto, sin hacer mención en ningún momento, a los seis millones de desempleados, que contradicen sus palabras.
Uno empieza a pensar que los miembros de este gobierno han, necesariamente, de vivir en una burbuja a la que no llega ningún tipo de información y que las esperanzas que pretenden transmitirnos, han de ser fruto precisamente de esa ausencia de noticias, a las que todos tenemos acceso mientras ellos se autoconvencen de la veracidad de su espejismo.
O eso, o han hecho de la mentira más deleznable su doctrina, atribuyendo alegremente al pueblo español un nivel de inteligencia, muy por debajo de la media normal y un  nulo conocimiento de su entorno, que permite a la privilegiada clase política dominar la psicología popular, convirtiendo a los ciudadanos en mansos corderos a los que llevar al matadero, sin que haga falta siquiera, administrar anestesia.
Pero verán, las mayorías raramente se equivocan en sus apreciaciones y son las minorías, en este caso particular, los que defienden que han conseguido terminar con la crisis, las que obviando sus propios errores,  terminan por ser deglutidas por la verdad que reiterativamente niegan y casi siempre, de forma violenta.
Esto podrá comprobarlo Rajoy, en cuanto se nos dé la oportunidad de expresar nuestra voluntad, a través de las urnas y lo más probable es que después, ya no pueda volver jamás, a presentarse a otros comicios.




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