martes, 22 de enero de 2013

Una demanda sospechosa





Se abre un nuevo capítulo en el caso de los sobresueldos del PP, al anunciar Aznar que interpondrá demanda contra el diario El País, por haber mencionado su nombre, como el de uno de los presuntos implicados en los hechos.
Podría suponerse, que el ex Presidente del Gobierno ha podido sentirse herido en su honor y busca una manera de demostrar su inocencia por medios legales, pero algo que en principio sería natural, abre  inmediatamente un interrogante, al no hacerse extensiva la demanda también contra El Mundo, verdadero artífice de los reportajes en cuestión y alma mater del asunto que ha puesto en boca de todos la supuesta deshonestidad de los dirigentes conservadores.
De todos es conocida la afinidad ideológica que existe entre la dirección de El Mundo y la formación a la que pertenecen los supuestos autores de los delitos, pero si verdaderamente las acusaciones son inciertas y ha sido precisamente este periódico el que se ha dedicado a levantar falso testimonio sobre una serie de personas honradas, sería de esperar una reacción inmediata de los afectados contra él y no, como en el caso de Aznar, únicamente contra una publicación afín a la ideología socialdemócrata, obviando el perjuicio que la primera haya podido causar sobre su imagen, hasta ahora considerada ejemplar, por la mayoría de sus correligionarios y votantes.
Esta incógnita, permite elucubrar a los que no podemos considerarnos entendidos en la materia, sobre si las acusaciones vertidas sobre uno pueden llegar a doler más según quién las haga, aunque parece incomprensible que siendo tan graves como éstas, los dirigentes del PP no hayan corrido hasta los tribunales para tratar de desembarazarse de ellas, independientemente de las creencias que tuvieren los acusadores y del lugar de trabajo al que pertenezcan.
Bien es verdad que en el caso de Aznar puede que sea más fuerte el agradecimiento por los favores prestados que debe a El Mundo, que el daño que pueda hacerle el hecho de que su nombre se mancille, a causa de unas supuestas prácticas llevadas a cabo durante su etapa de Presidencia y hasta puede que al final, termine saliendo ileso del asunto, si por casualidad la crisis acarrea una regeneración del PP, que vuelva a situar en una posición aventajada a personajes como Esperanza Aguirre, que nunca ha perdido la ilusión por llegar a postularse para una futura Presidencia de Gobierno.
Puede que la raíz del tema se encuentre en una guerra tácita entre facciones del Partido Popular, que han podido poner al periódico en la tesitura de tener que elegir al lado de quién posicionarse, para seguir gozando de buena relación con la derecha y si así fuera, no sería Mariano Rajoy quien saliera precisamente reforzado de esta batalla, pues nunca contó con la simpatía de este medio, desde el mismo momento en que fue nombrado sucesor de Aznar, en clara confrontación con el entonces popular Rodrigo Rato.
Puede que el ex Presidente se haya arrepentido más de una vez de la decisión que tomó entonces y esté esperando la ocasión de corregir la equivocación, si alguien le brinda la oportunidad de hacerlo y puede que este escándalo represente precisamente, la ocasión de deshacerse de todo lo que Rajoy y los suyos representan, cosa que de otro modo, al contar con mayoría absoluta, resultaría del todo imposible.
El debate está servido y será cuestión de tiempo ir averiguando el desenlace de esta historia. De momento, Rajoy no va a presentarse ante el Parlamento, probablemente desbordado por la gravedad del asunto, aunque todos sepamos que de nuevo, vuelve a defraudar a una opinión pública, que vive estupefacta todo lo que está sucediendo.   


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