Se abre un nuevo capítulo en el caso de los sobresueldos del
PP, al anunciar Aznar que interpondrá demanda contra el diario El País, por
haber mencionado su nombre, como el de uno de los presuntos implicados en los
hechos.
Podría suponerse, que el ex Presidente del Gobierno ha podido
sentirse herido en su honor y busca una manera de demostrar su inocencia por
medios legales, pero algo que en principio sería natural, abre inmediatamente un interrogante, al no hacerse
extensiva la demanda también contra El Mundo, verdadero artífice de los
reportajes en cuestión y alma mater del asunto que ha puesto en boca de todos
la supuesta deshonestidad de los dirigentes conservadores.
De todos es conocida la afinidad ideológica que existe entre la
dirección de El Mundo y la formación a la que pertenecen los supuestos autores
de los delitos, pero si verdaderamente las acusaciones son inciertas y ha sido
precisamente este periódico el que se ha dedicado a levantar falso testimonio
sobre una serie de personas honradas, sería de esperar una reacción inmediata
de los afectados contra él y no, como en el caso de Aznar, únicamente contra
una publicación afín a la ideología socialdemócrata, obviando el perjuicio que
la primera haya podido causar sobre su imagen, hasta ahora considerada
ejemplar, por la mayoría de sus correligionarios y votantes.
Esta incógnita, permite elucubrar a los que no podemos considerarnos
entendidos en la materia, sobre si las acusaciones vertidas sobre uno pueden
llegar a doler más según quién las haga, aunque parece incomprensible que
siendo tan graves como éstas, los dirigentes del PP no hayan corrido hasta los
tribunales para tratar de desembarazarse de ellas, independientemente de las
creencias que tuvieren los acusadores y del lugar de trabajo al que
pertenezcan.
Bien es verdad que en el caso de Aznar puede que sea más
fuerte el agradecimiento por los favores prestados que debe a El Mundo, que el
daño que pueda hacerle el hecho de que su nombre se mancille, a causa de unas
supuestas prácticas llevadas a cabo durante su etapa de Presidencia y hasta
puede que al final, termine saliendo ileso del asunto, si por casualidad la
crisis acarrea una regeneración del PP, que vuelva a situar en una posición
aventajada a personajes como Esperanza Aguirre, que nunca ha perdido la ilusión
por llegar a postularse para una futura Presidencia de Gobierno.
Puede que la raíz del tema se encuentre en una guerra tácita
entre facciones del Partido Popular, que han podido poner al periódico en la
tesitura de tener que elegir al lado de quién posicionarse, para seguir gozando
de buena relación con la derecha y si así fuera, no sería Mariano Rajoy quien
saliera precisamente reforzado de esta batalla, pues nunca contó con la
simpatía de este medio, desde el mismo momento en que fue nombrado sucesor de
Aznar, en clara confrontación con el entonces popular Rodrigo Rato.
Puede que el ex Presidente se haya arrepentido más de una vez
de la decisión que tomó entonces y esté esperando la ocasión de corregir la
equivocación, si alguien le brinda la oportunidad de hacerlo y puede que este
escándalo represente precisamente, la ocasión de deshacerse de todo lo que
Rajoy y los suyos representan, cosa que de otro modo, al contar con mayoría
absoluta, resultaría del todo imposible.
El debate está servido y será cuestión de tiempo ir
averiguando el desenlace de esta historia. De momento, Rajoy no va a
presentarse ante el Parlamento, probablemente desbordado por la gravedad del
asunto, aunque todos sepamos que de nuevo, vuelve a defraudar a una opinión
pública, que vive estupefacta todo lo que está sucediendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario