Los últimos escándalos de Corrupción y los pequeños pasos que
unos y otros están dando, con suma cautela, alrededor de ellos, garantizan un
continuo flujo de noticias a todo aquel que esté interesado por los asuntos
políticos, aunque más bien cabría decir en el panorama actual, por los casos de
delincuencia.
El Presidente Rajoy, el más cauteloso de todos, ha optado por
marcharse a Chile sin haber ofrecido ninguna explicación de los gravísimos
asuntos en que se halla inmerso y por segunda vez, fracasa en su intento de
hacer entender a Merkel la necesidad de un programa de expansión que remedie la
profunda herida que está gangrenando nuestro país y un poco sin saber qué hacer
con los seis millones de parados, si no recibe pronto el permiso teutón para
dejar de recortar y dedicar esfuerzos a la creación de empleo,
prioritariamente.
Mientras, los ciudadanos no saben qué periódico comprar ni en
qué cadena televisiva quedarse, para intentar leer entre líneas algún dato que
pueda aclararles quiénes son los corruptos que durante más de veinte años
aceptaron los sobres procedentes de la extorsión o si a Bárcenas se le
descubren más cuentas en otros paraísos fiscales, además de la de Suiza, como
parece que puede pasar, según las palabras veladas de algún que otro periodista.
Se descubre también que el Secretario de las infantas aparece
en ciertas conversaciones del caso Noos, demostrando que Urdangarín no se
encontraba tan solo como se pretende hacernos creer y que contaba con apoyos de
un círculo muy cercano a la familia de su inocente esposa, lo que obliga por
fin, a retirar su perfil de la página Web que tiene la corona, aunque la medida
no deja de parecer un intento a la desesperada, por hacer desaparecer cualquier
vínculo con el díscolo yerno.
Pedro J. Ramírez se atreve a insinuar que el caso de los
sobresueldos puede acarrear en breve, una grave crisis de gobierno dejando
entrever que puede haber miembros del ejecutivo entre los presuntos implicados,
aunque sin querer adelantarse a las noticias que con toda probabilidad se
publicarán en su periódico en fechas próximas y que podrían poner la guinda al
pastel del escándalo, si acusan directamente a algún Ministro de Rajoy, de
haberse beneficiado del dinero negro del
que tanto se habla.
Lo cierto es que la cohorte de periodistas cercanos a la
ideología conservadora, andan sobre excitados de debate en debate, intentando
encontrar un asunto que pueda equipararse en gravedad a este del tesorero
Bárcenas y las pagas extraordinarias repartidas durante veinte años, y han creído
hallar en los ERE de Andalucía un filón del que tirar para intentar salvar del
naufragio a sus adorados correligionarios, pero
la pérdida de credibilidad sufrida a causa de los acontecimientos, hace
que los lectores y espectadores hayan perdido gran parte de su natural
inocencia y ya no crean una sola palabra que venga de parte de las derechas, ni
aunque las juren sobre La Biblia.
Tampoco se entiende la dilación en publicar la lista de
presuntos corruptos por parte de El Mundo, si es que la tiene.
Las cosas han llegado a un punto, en que la urgencia por
saber de quiénes debemos abominar para siempre se ha convertido en una
necesidad perentoria para un pueblo cansado de cargar injustamente con la culpa
de la crisis y que reclama su derecho a conocer la verdad de cuanto ocurre
entre los bastidores de la clase
política, aunque hubiera que construir nuevas cárceles para albergar a tanto
delincuente como se mueve por esos ambientes, amparados en la impunidad que,
hasta ahora, ha supuesto la importancia de un cargo.
Si Pedro J, y sus periodistas poseen la información que
finalmente destape los rostros de los culpables, que la publiquen sin dar
tiempo a urdir magníficas coartadas que garanticen la impunidad a quienes se
han atrevido a lucrarse de una práctica delictiva flagrante y si no, que se
ahorren las elucubraciones que han puesto en la cabeza de todos nosotros,
haciéndonos creer que llegarían hasta el fondo del asunto, sin ahorrar
esfuerzos por ofrecer la lista de todos los nombres, aunque algunos de ellos
pudieran representar la mayor hecatombe política de nuestra historia reciente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario