miércoles, 2 de enero de 2013

El ejemplo de los ateos



A todos esos cristianos de misa diaria y golpe de pecho, que votan fielmente al Partido Popular porque piensan que es el único que representa los principios fundamentales de su catecismo, no les vendría mal seguir en los tiempos que corren. el ejemplo de los ateos, que parecen ser los únicos realmente preocupados por prestar apoyo a las necesidades de los más débiles de la sociedad y por defender auténticamente la vida de los humildes, poniéndose a su lado en los crudos momentos que ha traído para ellos la crisis y las medidas que el grupo ultra católico de Rajoy ha diseñado artesanalmente para los ricos, olvidando que la doctrina de su credo, no puede ser más opuesta a esta práctica de moderno fariseísmo, que ellos tanto defienden.
Si miramos las imágenes de los desahucios, por ejemplo, no vemos que sean precisamente grupos de Damas de la Caridad o representantes del sacerdocio, los que arriman el hombro para defender el derecho a la vivienda de las familias sacadas violentamente de sus casas por las veleidades de la Banca, sino que los que exponen su integridad física ante la policía que ejecuta la orden del juez, son mayoritariamente personas de ideología cercana a la izquierda, que en casi todos los casos, no se confiesan practicantes de ninguna religión, pero que anteponen el bienestar de los seres humanos a la frialdad de las cifras.
Tampoco parece muy caritativo derogar el derecho de los emigrantes a ser médicamente atendidos en caso de enfermedad, o tratar de imponer elevadas sanciones, como ahora se pretende, a los ciudadanos que concienciados con este problema, intentan socorrer a este colectivo proporcionándoles techo o sustento y que tampoco en estos casos son, nunca., gente adinerada de esa que ofrece después jugosos donativos a la Iglesia, que muchas veces van destinados a ampliar el joyero particular de cualquier Virgen, o a organizar con mayor lujo, desfiles procesionales de Semana Santa, pero que en nada solucionan el hambre y la desesperación de los necesitados.
Jamás hemos visto a Rouco Varela ni a ninguno de los altos representantes de la Iglesia Católica, organizar actos de protesta multitudinarios en los que se reivindique una caridad activa para los auténticos pobres de la sociedad, que cada vez son más y en mayor medida, ni tampoco predicar con el ejemplo de donar parte del extenso patrimonio que posee el Vaticano a favor de estos niños, ancianos y familias en general, en lugar de salir a manifestarse en contra de leyes como las del aborto o la de los matrimonios homosexuales, que no son ni siquiera de obligado cumplimiento para quines no las quieran practicar y que en nada perjudican el camino de aquellos que quieran seguir la ideología que le marcan sus creencias, pero respetando la libertad individual de que los que deseen abortar o casarse con personas de su mismo sexo, puedan hacerlo sin ser discriminados por la sociedad, como hasta ahora venía sucediendo.
Es evidente, que la práctica del cristianismo auténtico se encuentra ahora protagonizada fundamentalmente por los ateos y que los que tradicionalmente han dado en erigirse como baluartes de esta fe, no son precisamente un ejemplo para sus propios feligreses, ni siguen el camino marcado por su Dios, que aconseja como primera máxima, un reparto equitativo de la riqueza.
Ni a la jerarquía de la Iglesia, ni a su devoto Partido Popular, les importa un bledo el destino de los humildes, de los desheredados de la tierra y de las capas inferiores de la sociedad, como demuestran los patrones que se siguen y predican, desde los púlpitos y los escaños del Parlamento.
Si Jesucristo viviera, no lo duden, estaría instalado entre las filas de los indignados y nada querría tener que ver ni con la Curia romana, ni con el extraño cristianismo que ejercen las huestes de Rajoy y todos los que son como ellas.

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