viernes, 18 de enero de 2013

Mafia en el poder



 
El diario El Mundo, conocido desde siempre por su afinidad con el Partido en el Gobierno, lanza hoy la que podría ser la información más explosiva conocida desde la entrada de la Democracia en España, citando cinco fuentes distintas, que señalan que todos los miembros de las distintas cúpulas del PP, desde que Fraga era su  Presidente, habrían estado cobrando sobresueldos en dinero negro, procedente de comisiones pagadas por empresarios, a cambio de recibir determinados favores.
 Dice  también que Mariano Rajoy nunca recibió nada que procediera de estas cajas ocultas y que terminó con estas prácticas ilícitas, por lo que sería uno de los pocos dirigentes de la formación que no quedaría salpicado, si se confirmara el escándalo.
 La noticia, que sin duda levantará ampollas, coincide en el tiempo con la desvinculación que los conservadores se han atrevido a hacer de su antiguo tesorero Bárcenas, al que se ha acusado de tener una cuenta en un banco suizo, con más de veinte millones de euros, conseguidos de forma fraudulenta-
 Tirar de la manta, una frase que se ha hecho popular en España, en cada uno de los casos de corrupción descubiertos, podría ser lo que por resentimiento por el abandono de sus compañeros está llevando a cabo este imputado y no se conocen aún las consecuencias que podría traer su confesión a demasiados miembros del PP, incluido el ex Presidente Aznar, al no haber prescrito aún los delitos que se les suponen y que son muchos.
 Tampoco Mariano Rajoy escaparía impertérrito de esta algarada, pues si conocía la existencia de estas prácticas y calló, permitiendo que durante unos años se siguieran llevando a cabo sin denunciarlo, en cierto modo, podría encontrarse en su actuación un grado de complicidad tácita, que pondría en total evidencia su imagen como Presidente de la Nación Española.
 Hasta este preciso momento, no parece que la Justicia se haya puesto en marcha para investigar estos reiterados delitos, otorgando un tiempo precioso a los presuntos implicados en ellos, para poner en orden sus cuentas y hacer lo que puedan por salir airosos de una historia que posiblemente dejaría un enorme agujero de militancia en las altas esferas de los populares, al no ser aconsejable que permanecieran en ellas toda una suerte de defraudadores, cuyas acciones, de producirse en cualquier otro país del mundo, podrían dar al traste con la totalidad del proyecto de este Partido, e incluso terminar con él, si las informaciones publicadas son finalmente ciertas.
Precisamente ayer, comentábamos  que los índices de corrupción que estamos sufriendo durante los últimos años deberían ser considerados como una de las causas fundamentales del desarrollo de la crisis y esta información no hace otra cosa que venir a corroborar esta tesis, aún sin saber de qué montante económico estaríamos hablando, pero presumiendo que podría tratarse de una cantidad astronómica, a juzgar por el rango de los nombres manejados y de los cargos de responsabilidad que estas personas han ido ocupando, a lo largo de los años, en el Partido Popular.
Una difícil papeleta se le presenta desde hoy a la formación de Rajoy y en particular  a su gobierno, pues la tesis del desconocimiento de los hechos que seguramente argumentarán, no va a resultar demasiado creíble, tratándose como se trata, de una operación de tal envergadura, como para necesitar sustentarse en una especie de conspiración de silencio y que probablemente, se ha estado desarrollando justamente en la sede popular, en las mismas narices de cuántos dirigentes han pasado por allí mientras que haya durado la historia, incluido el mismísimo Presidente de la Nación, que no es precisamente un recién llegado a las filas conservadoras.
Esta vez, no van a poder desligarse de los presuntos implicados, ni tacharlos de ovejas negras a las que hacer el vacío si llega a demostrarse su culpa. Esta vez, la importancia de los involucrados en la trama, traspasa todos los límites de la ética y embadurna directamente a la plana mayor de uno de los dos partidos más importantes en España y que para mayor escarnio, se halla en estos momentos ejerciendo el poder, exigiendo a los ciudadanos los mayores sacrificios conocidos, desde que terminó la dictadura.
Esta vez, estaríamos hablando de prácticas estrechamente relacionadas con las empleadas por la Mafia, cercanas a una extorsión continuada ejercida sobre los empresarios del país, si es que querían poder optar al privilegio de trabajar para Organismos Oficiales y que de no pagar escrupulosamente la “minuta” establecida a tal fin, nunca habrían podido competir con aquellas sociedades o negocios que desde el principio se sometieron a las exigencias de los presuntos delincuentes.
Trabajo va a costar a Cospedal y Sáenz de Santamaría  convencer a los españoles de la inocencia de sus compañeros, viniendo la acusación, como viene, de uno de los periódicos más afines a la ideología del Partido Popular y no de ningún medio de comunicación cercano a la izquierda, al que poder acusar de haber organizado un complot directamente dirigido al corazón del PP, de esos que tanto gustan a la derecha española y que nunca acaban de demostrarse fehacientemente.
Pero el pueblo tiene derecho a conocer la verdad de este asunto. Derecho a conocer qué catadura moral tienen los dirigentes que lo gobiernan y derecho a exigir, si finalmente se demuestra el delito, una convocatoria urgente de nuevas elecciones, que saque inmediatamente del poder a todo aquel que haya estado relacionado, por acción u omisión, con este escándalo de corrupción sencillamente deleznable.
Habrá, naturalmente, que esperar los resultados que aporte la Justicia, pero al menos merecemos porque nos lo hemos ganado durante este año terrible, una explicación clara de parte del Presidente, evitando a ser posible, incurrir en nuevas mentiras que traten de desviar la atención del asunto o acusaciones a terceros, que desde luego nada tienen ni han tenido que ver en algo sucedido, entre las cuatro paredes de su propia Sede.
Visto lo visto, no esperamos una serie de dimisiones en cadena, como sería lo honrado en estas circunstancias, pero sí que nos atrevemos a esperar claridad meridiana en la investigación de este caso y la mayor contundencia a la hora de aplicar condenas por parte de nuestra maltrecha justicia.
Es imprescindible atajar de una vez por todas, el monstruo de la corrupción y mucho más aún, cuando  se encuentra establecida en las más altas instancias de poder y el destino de todos nosotros depende de la política aplicada por seres que de probarse los hechos,  habrían incurrido en una inmoralidad, sin perdón posible, así que pasen otros cien años.
 
 
 

 

    

              

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