El diario El Mundo, conocido desde siempre por su
afinidad con el Partido en el Gobierno, lanza hoy la que podría ser la
información más explosiva conocida desde la entrada de la Democracia en España,
citando cinco fuentes distintas, que señalan que todos los miembros de las
distintas cúpulas del PP, desde que Fraga era su Presidente, habrían estado cobrando
sobresueldos en dinero negro, procedente de comisiones pagadas por empresarios,
a cambio de recibir determinados favores.
Dice también que Mariano Rajoy nunca recibió nada
que procediera de estas cajas ocultas y que terminó con estas prácticas
ilícitas, por lo que sería uno de los pocos dirigentes de la formación que no
quedaría salpicado, si se confirmara el escándalo.
La
noticia, que sin duda levantará ampollas, coincide en el tiempo con la
desvinculación que los conservadores se han atrevido a hacer de su antiguo
tesorero Bárcenas, al que se ha acusado de tener una cuenta en un banco suizo,
con más de veinte millones de euros, conseguidos de forma fraudulenta-
Tirar
de la manta, una frase que se ha hecho popular en España, en cada uno de los
casos de corrupción descubiertos, podría ser lo que por resentimiento por el
abandono de sus compañeros está llevando a cabo este imputado y no se conocen
aún las consecuencias que podría traer su confesión a demasiados miembros del
PP, incluido el ex Presidente Aznar, al no haber prescrito aún los delitos que
se les suponen y que son muchos.
Tampoco
Mariano Rajoy escaparía impertérrito de esta algarada, pues si conocía la
existencia de estas prácticas y calló, permitiendo que durante unos años se
siguieran llevando a cabo sin denunciarlo, en cierto modo, podría encontrarse
en su actuación un grado de complicidad tácita, que pondría en total evidencia
su imagen como Presidente de la Nación Española.
Hasta
este preciso momento, no parece que la Justicia se haya puesto en marcha para
investigar estos reiterados delitos, otorgando un tiempo precioso a los
presuntos implicados en ellos, para poner en orden sus cuentas y hacer lo que
puedan por salir airosos de una historia que posiblemente dejaría un enorme
agujero de militancia en las altas esferas de los populares, al no ser
aconsejable que permanecieran en ellas toda una suerte de defraudadores, cuyas
acciones, de producirse en cualquier otro país del mundo, podrían dar al traste
con la totalidad del proyecto de este Partido, e incluso terminar con él, si
las informaciones publicadas son finalmente ciertas.
Precisamente ayer, comentábamos que los índices de corrupción que estamos
sufriendo durante los últimos años deberían ser considerados como una de las
causas fundamentales del desarrollo de la crisis y esta información no hace
otra cosa que venir a corroborar esta tesis, aún sin saber de qué montante
económico estaríamos hablando, pero presumiendo que podría tratarse de una
cantidad astronómica, a juzgar por el rango de los nombres manejados y de los
cargos de responsabilidad que estas personas han ido ocupando, a lo largo de
los años, en el Partido Popular.
Una difícil papeleta se le presenta desde hoy a la
formación de Rajoy y en particular a su
gobierno, pues la tesis del desconocimiento de los hechos que seguramente argumentarán,
no va a resultar demasiado creíble, tratándose como se trata, de una operación
de tal envergadura, como para necesitar sustentarse en una especie de
conspiración de silencio y que probablemente, se ha estado desarrollando
justamente en la sede popular, en las mismas narices de cuántos dirigentes han
pasado por allí mientras que haya durado la historia, incluido el mismísimo
Presidente de la Nación, que no es precisamente un recién llegado a las filas
conservadoras.
Esta vez, no van a poder desligarse de los presuntos
implicados, ni tacharlos de ovejas negras a las que hacer el vacío si llega a
demostrarse su culpa. Esta vez, la importancia de los involucrados en la trama,
traspasa todos los límites de la ética y embadurna directamente a la plana
mayor de uno de los dos partidos más importantes en España y que para mayor
escarnio, se halla en estos momentos ejerciendo el poder, exigiendo a los
ciudadanos los mayores sacrificios conocidos, desde que terminó la dictadura.
Esta vez, estaríamos hablando de prácticas
estrechamente relacionadas con las empleadas por la Mafia, cercanas a una
extorsión continuada ejercida sobre los empresarios del país, si es que querían
poder optar al privilegio de trabajar para Organismos Oficiales y que de no
pagar escrupulosamente la “minuta” establecida a tal fin, nunca habrían podido
competir con aquellas sociedades o negocios que desde el principio se
sometieron a las exigencias de los presuntos delincuentes.
Trabajo va a costar a Cospedal y Sáenz de Santamaría
convencer a los españoles de la
inocencia de sus compañeros, viniendo la acusación, como viene, de uno de los
periódicos más afines a la ideología del Partido Popular y no de ningún medio
de comunicación cercano a la izquierda, al que poder acusar de haber organizado
un complot directamente dirigido al corazón del PP, de esos que tanto gustan a la
derecha española y que nunca acaban de demostrarse fehacientemente.
Pero el pueblo tiene derecho a conocer la verdad de
este asunto. Derecho a conocer qué catadura moral tienen los dirigentes que lo gobiernan
y derecho a exigir, si finalmente se demuestra el delito, una convocatoria
urgente de nuevas elecciones, que saque inmediatamente del poder a todo aquel
que haya estado relacionado, por acción u omisión, con este escándalo de
corrupción sencillamente deleznable.
Habrá, naturalmente, que esperar los resultados que
aporte la Justicia, pero al menos merecemos porque nos lo hemos ganado durante
este año terrible, una explicación clara de parte del Presidente, evitando a
ser posible, incurrir en nuevas mentiras que traten de desviar la atención del
asunto o acusaciones a terceros, que desde luego nada tienen ni han tenido que
ver en algo sucedido, entre las cuatro paredes de su propia Sede.
Visto lo visto, no esperamos una serie de dimisiones
en cadena, como sería lo honrado en estas circunstancias, pero sí que nos
atrevemos a esperar claridad meridiana en la investigación de este caso y la
mayor contundencia a la hora de aplicar condenas por parte de nuestra maltrecha
justicia.
Es imprescindible atajar de una vez por todas, el monstruo
de la corrupción y mucho más aún, cuando se encuentra establecida en las más altas
instancias de poder y el destino de todos nosotros depende de la política aplicada
por seres que de probarse los hechos, habrían
incurrido en una inmoralidad, sin perdón posible, así que pasen otros cien
años.

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