lunes, 14 de enero de 2013
Un extraño amor a Cataluña
El nombre de Cataluña, últimamente de rabiosa actualidad por el asunto de la independencia, vuelve a las portadas de los periódicos, ahora con la noticia de que un hijo del Ex President Pujol, acaba de acogerse a la Amnistía Fiscal implantada por el PP, para traer a España desde Suiza un montante de dos millones de Euros, que tenía allí depositado, sin que se nos aclare muy bien la procedencia anterior del dinero, ni si era fruto de una evasión de capital, como parece ser a todas luces.
Al escándalo de la financiación ilegal de Unió, que al final se ha saldado sin que se haya producido la deseada dimisión de Durán y Lleída, viene ahora a sumarse esta nueva noticia, que vuelve a afectar a un militante de rango del partido que ostenta el poder, colocando a Mas en una incómoda posición para poder demostrar que hay entre los suyos la necesaria limpieza que lo reafirme en su cargo, sin tener que lidiar casi a diario, con toda una suerte de delitos que empañan el prestigio del grupo que lidera, con los votos de la mayoría de su pueblo.
Ya en su momento, nos manifestamos absolutamente contrarios a esta Amnistía fiscal del PP, por considerar que perdonar los delitos fiscales no haría más que animar a los delincuentes de guante blanco a sacar los dineros del país, una vez comprobado que su pecado no tenía consecuencias-
Tampoco ahora el hijo de Pujol tendrá que hacer frente a acusación alguna y podría decirse que acaba de blanquear con la aquiescencia del gobierno de Rajoy, una suculenta cantidad de dinero, sin siquiera verse obligado a aclarar de dónde lo sacó o si proviene de algún tipo de delito, por el que de otro modo, habría de ser inmediatamente juzgado.
No alcanzo a imaginar qué tipo de reacción puede producir este hecho en el sufrido pueblo catalán, que tanto y tantas veces ha confiado en la honradez de la familia Pujol ofreciéndole reiterativamente su voto, hasta el punto de haber convertido a su progenitor en toda una institución intocable fuera de Cataluña y que ahora se habrá de conformar con ver cómo se derrumba su imagen hecha trizas, embadurnada en la suciedad de un delito fiscal de semejante envergadura.
Uno a uno, los líderes de la Convergencia y Unió, están demostrando con su actitud que todo ese amor hacia su pueblo, que predicaban desde las tribunas a boca llena y que ponían por encima de cualquier otra cosa en sus vidas, nada tenía que ver, en el fondo, con las secretas intenciones que cada cuál albergaba en su intimidad, sobre todo cuando de asuntos financieros se trataba, ya que sus inversiones personales solían hacerse en lugares bien apartados de su querida Cataluña, probablemente con el pensamiento de no pagar los correspondientes impuestos que continuamente reclaman a sus conciudadanos, en un momento tan terrible como el que atravesamos actualmente.
Si a todo esto añadimos la cartera de recortes que se han impuesto en tenas sociales, mientras los capitales volaban a Suiza, seguramente camuflados para no ser descubiertos, el crecimiento de la indignación popular está asegurado, con toda la razón de parte de los que no tienen forma de escapar a la mano implacable de Hacienda.
La vergonzosa actitud de estos impresentables exige, sin lugar a dudas, una contundente respuesta y aparca un poco la cuestión de la independencia que tanto propugnan, ya que la importancia de este asunto se convierte en nimia frente a la necesidad de abrir una investigación que aclare lo que hace cada cuál, por si como parece, su culpa requiriera castigo-
Los delitos fiscales deben ser, ahora más que nunca, severamente perseguidos hasta lograr su erradicación, independientemente del territorio en que sean cometidos y de la relevancia política de sus autores, que por otra parte habrían de ser, necesariamente ejemplares en el cumplimiento de sus funciones, o dedicarse a otra cosa que nada tuviera que ver con el bien común, al que tanto daño hacen con sus actos de mafia barata y su desmedido afán de riqueza.
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