Me quito los zapatos
y la melancolía
que dejaba susurros
de futuros inciertos.
Noto en los pies descalzos
un sabor a ironía
y me crecen mil alas
en mil espacios muertos.
Huele a espliego y romero
naciendo en el desierto
y oigo una melodía
apenas recordada
que evoca otros momentos
y aquellos otros versos
rimados con destellos
de lunas plateadas.
Me despojo del tiempo
que ya doy por perdido,
de todos los espejos
que reflejan la nada
y soy la bailarina
de un mundo sumergido
en los mares profundos
que yo siempre soñaba.
Me quito los zapatos
y me quito la blusa
y voy desparramando
mi vida por el suelo
y ya no me hace falta
una mínima excusa
para emprender el vuelo…
jueves, 29 de septiembre de 2011
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