domingo, 18 de septiembre de 2011

El precio de la salud

La negativa de los Laboratorios Roche a seguir suministrando medicamentos a los hospitales griegos, viene a sumarse a la desastrosa situación que atraviesa el país heleno y pone ahora en peligro mortal la salud de sus ciudadanos, negándoles artículos de primera necesidad, que en ningún caso podrán llegar a costearse, a la vista de los recortes salariales ya impuestos por su desastroso gobierno.
En el comunicado de la industria farmacéutica se nombra también a España, alegando que nuestras comunidades autónomas están pagando las facturas sanitarias, hasta con novecientos días de retraso y se intuye una velada amenaza a la estabilidad de nuestro sistema de salud, si llegara a cortarse el suministro necesario de medicamentos, por falta de pago.
Esta noticia, que aparece en las páginas interiores de los diarios, como si su importancia fuera relativa, conlleva sin embargo, una gravedad sin precedentes y pone en riesgo, no ya la maltrecha economía que nos mantiene en el filo de la navaja, sino la solidez de un sistema público de sanidad, abandonándonos a nuestra suerte, si los tratamientos que llegásemos a necesitar quedaran fuera de nuestras posibilidades reales de adquisición.
Los medicamentos afectados en el caso de Grecia incluyen los relacionados con enfermedades tan serias como el cáncer y de todos es sabido, que una sola sesión de quimioterapia, por ejemplo, roza los tres mil euros de costo, si ha de hacerse fuera de la sanidad pública.
El tremendo despilfarro llevado a cabo por nuestros políticos, permitiendo que el endeudamiento del Estado y las Comunidades, acaben por amenazar algo tan necesario como la salud de los contribuyentes, constituye sin duda, el capítulo más negro de cuántos se han atrevido a protagonizar, a pesar de lo que ha llovido hasta ahora.
Habría que preguntarse dónde han ido a parar los fondos religiosamente recaudados de los bolsillos de los trabajadores y en particular, las contribuciones que se hacen mensualmente para temas de la seguridad social, si ni siquiera se han satisfecho las deudas contraídas con los laboratorios farmacéuticos y las farmacias también se andan quejando del mismo mal, a un nivel más pequeño.
Bien es verdad, que la postura del Gigante Roche es al mismo tiempo inadmisible, pero esta sociedad capitalista ha convertido la salud en uno de los negocios más rentables del mundo, ofreciendo a quienes lo manejan beneficios incalculables, que nada tienen que ver con los principios de humanidad que debieran primar, cuando se trata de mercancías relacionadas con la salud, o imprescindibles para tenerla.
Puede que en el fondo se ande buscando un sistema sanitario similar al de USA, en el que los humildes, de entrada y por serlo, tienen negado el derecho a ser médicamente atendidos y son, literalmente, abandonados a su suerte, mientras quienes se pueden costear ciertos seguros de alto precio, son atendidos en maravillosos centros hospitalarios con toda suerte de avances tecnológicos a su servicio.
Nuestro modelo sanitario, no obstante, reza por ser uno de los mejores del mundo y a pesar de sus inconvenientes, cuenta con la maravillosa ventaja de no hacer distinciones de clases cuando se trata de atender enfermos y procurar sanarlos.
Se debe exigir pues, una explicación urgente sobre los comentarios de la Roche y el estado real de la sanidad en el país, en prevención de que pudiera llegar a sucedernos algo tan terrible como lo ocurrido en Grecia.
La privatización de la sanidad sería la peor pérdida de derechos ocurrida a los trabajadores de nuestro país y los arrojaría directamente al precipicio de la sinrazón de los capitalistas, sin que, probablemente, hubiera vuelta atrás.

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