lunes, 7 de febrero de 2011

El cántaro y la fuente

Los repetidos fracasos de las negociaciones para acabar con la situación en Euskadi, hacen que sea ya poco creíble cualquier iniciativa promovida por la izquierda abertzale, que acaba de presentar una propuesta, de cara a las elecciones municipales, declarándose abiertamente demócrata y contraria a cualquier tipo de violencia, incluida la de ETA.
No gozan de buena reputación los componentes de estas formaciones. Ha ido su cántaro tantas veces a la fuente, que hace tiempo que terminó quebrándose, ante el desencanto generalizado de cuántos apostamos por una solución dialogada que terminara con la larga lista de víctimas, mortales o no, de cuarenta años de apoyo a unas doctrinas independentistas, directamente relacionadas con el terror.
Es verdad que hace un par de años que nuestras vidas han mejorado considerablemente, al no tener que preocuparnos de encontrar en las noticias delitos de sangre, pero aún se alzan voces que se quejan de sufrir extorsiones económicas, a modo de impuesto revolucionario y todavía la kale borroka es, puntualmente , un hecho en las calles de Euskadi, lo que propicia sistemáticamente la huída de las personas hacia otras autonomías, aquejadas de una falta total de libertad para moverse por su propia tierra.
Es, por tanto, de esperar, que la propuesta de esta nueva izquierda abertzale, sea analizada con lupa por los organismos competentes y bastante probable, que una respuesta negativa acabe aguando la fiesta a la recién llegada coalición, si es que puede probarse cualquier indicio de que su procedencia esté ligada de algún modo, a la ilegalizada batasuna.
Las promesas incumplidas, las treguas rotas con asesinatos tan absurdos como los de la Terminal del aeropuerto de Madrid, la memoria fresca de las múltiples víctimas, son una pesada carga de la que resulta difícil desprenderse sólo con buenas palabras, cuando la credibilidad está en entredicho.
Tampoco queda claro, si esta coalición se desliga en su totalidad de las doctrinas de Eta, que permanece en silencio mientras todo sucede, o si, por el contrario, no es otra cosa más que su representación política, como hasta ahora venía sucediendo.
Los partidos nacionalistas, de momento, han acudido al acto de presentación de hoy, en un implícito apoyo al nuevo partido, aún antes de conocer en qué quedará todo esto, pero PP y PSOE, han declinado la invitación aduciendo respeto a la memoria de las víctimas.
Queremos ser bien pensados y ojala fueran ciertas, esta vez, las promesas de paz que nos venden aquellos que han inquietado nuestra existencia durante tanto tiempo. Nada nos gustaría más que ser testigos de una paz tan real, que nos permitiera olvidar el dolor de los años oscuros que han escrito con tinta de sangre muchas páginas de nuestra historia reciente, pero cabe una duda razonable que inquieta nuestras conciencias, sin dejarnos soñar con un destino mejor. Si la voluntad es cierta, ayudaría tremendamente que ETA entregara las armas.

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