Antes
de que Pedro Sánchez se decida a iniciar conversaciones con el recién elegido
President de la Generalitat, Quim Torra, Pablo Iglesias se desplaza a Catalunya para hacer un estudio general de la situación
política que allí se está viviendo, no sabemos bien, si con el beneplácito del
Presidente del Gobierno, que quizá espera que pueda abrir puertas que a su
Partido le quedaron vetadas por el apoyo que ofreció a Rajoy para la aplicación
del 155 y que al líder de Podemos le resultan más fácil de traspasar, al haber
sido su postura durante el conflicto, muy diferente a la de las Formaciones
constitucionalistas.
Como
ya dijimos anteriormente, dicen que fue el equipo de Iglesias el que gestionó
con éxito el espaldarazo de los independentistas a la Moción de Censura
recientemente ganada en el Parlamento y no sería pues de extrañar, que Sánchez haya
pensado de nuevo en él, convirtiéndole en una especie de emisario en avanzadilla, ahora que entre ellos
parece haber buena sintonía, encargándole la misión de tantear cuáles serían
las principales reivindicaciones a las que habría de enfrentarse en su primer
encuentro con Torra y sobre todo, si estas propuestas serían apoyadas en igual
medida, por todos los Partidos que forman la coalición a favor del separatismo.
De
ahí que Iglesias no sólo se haya reunido con Torra, como cabeza visible del nuevo
Govern, sino que además, haya visitado en las cárceles a Oriol Junqueras y Raúl
Romeva, intentando recabar información sobre cuáles serán las líneas que adopte
Esquerra cuando se inicien las conversaciones y también se ha visto con Sánchez y Cruixat,
con los que ha mantenido un encuentro que ha calificado como cordial, en sus
primeras declaraciones.
De
todos es sabido, que Podemos y sus confluencias han mantenido una posición a
favor de la celebración de un Referendum legal en Catalunya y de la liberación
de los líderes independentistas que se encuentran en prisión por su compromiso
con la declaración de la República y también que durante las peores horas del
conflicto catalán, este Partido decidió mantener una neutralidad que en gran
medida, fue mal entendida por los integrantes de los dos bandos que encabezaban
el litigio.
Es
precisamente esa neutralidad, la que ahora permite a los de Iglesias y sus
confluencias llevar a cabo una valiosísima mediación entre los nacionalistas y los de Sánchez, que contaría además con la aprobación
tácita de Miquel Iceta, que siempre se
posicionó sin tapujos a favor del diálogo y la negociación y al que le costó Dios
y ayuda entender que el PSOE se posicionara al lado del PP, en la aplicación del
155.
De
ahí que Iglesias haya empezado a enviar el mensaje de que sería bueno arbitrar
un acercamiento de los presos a tierras catalanas y que en cierto modo, haga
suyas algunas de las reivindicaciones seguramente expuestas por Esquerra Republicana,
a la que se encuentra ideológicamente mucho más
próxima, por razones que son evidentes y que podría, por otra parte, ceder con
mayor facilidad en ciertas cuestiones que tienen que ver con el exilio de
Puigdemont, al que no han perdonado su huida precipitada hacia Bélgica.
Así
que cuando Pedro Sánchez se reúna por fin con Torra, ya habrá una parte del
camino andado, cuestión que le facilitará grandemente el inicio de unas
conversaciones que ya de por sí se presentan como arduas y virulentas, pero que
podrían suavizarse, si el del PSOE conoce de antemano los contenidos que pueda
traer en cartera el President de la Generalitat y su equipo dispone de unos
días para estudiar a fondo las contrapartidas que podrían ofrecerse, como
respuesta.
De
modo que podría decirse que Iglesias se ha convertido en este asunto en una
persona imprescindible, para la buena marcha de las futuras negociaciones y en
una especie de comodín, al que utilizar con habilidad, si se
intuye que las cosas no marchan en algún momento, por el camino apetecido, pues
su buen sintonía con ambos interlocutores, garantiza una mediación indispensable,
en estos precisos momentos.
Sánchez
sabe que necesita ganarse la lealtad de los nacionalistas, de cara a futuras
propuestas que chocarían frontalmente con las planteadas por PP y Ciudadanos y
no le queda otro remedio, si pretende acabar con éxito la legislatura, que
hacer algunas concesiones, pues en la
resolución del conflicto catalán está la clave de su triunfo o su fracaso y
también la posibilidad de poder ganar a las derechas, las próximas Elecciones.
Así
están las cosas, mientras los dirigentes del PP se desgañitan en la Campaña de
estas primarias, ofreciendo a los ciudadanos una
imagen ciertamente jocosa de cómo gestiona cada uno de los candidatos este
inesperado encuentro con la Democracia y mientras los ciudadanos nos vamos
preparando para afrontar un periodo vacacional, que este año se augura
movidito, a juzgar por la apretada agenda que tiene por delante, este nuevo
Gobierno.
Dicen
los meteorólogos que este verano se presenta menos tórrido de lo habitual y que
en general, habrá un aumento sensible de la posibilidad de tormentas, cosa que
como estamos viendo, coincide plenamente con la vida política del país, por lo
que en ambos ámbitos, nuestra situación parece que será bastante incierta.

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