Como ya intuíamos ayer, Núñez Feijoo toma la decisión de no
presentarse como candidato para presidir el PP, alegando que su compromiso con
Galicia le impide poner los ojos en otro puesto que en el que ocupa, aunque de
su discurso, bien podría deducirse que la gravísima situación que atraviesa en
estos momentos la Formación a la que pertenece, no resulta ser el más favorable
para sus intereses personales, por lo que debe preferir que sea otro el que haga
frente a los múltiples conflictos abiertos y aplazar, para otra ocasión
posterior, la ambición de poder llegar a convertirse en Presidente del
Gobierno.
Esta baja, que ha pillado por sorpresa a miles de sus
correligionarios, pues le veían como el candidato ideal para ocupar la vacante
que deja Rajoy, por aquello de estar gobernando con mayoría absoluta, en
Galicia, emponzoña, aún más si cabe, la cruenta guerra de sucesión que ya se
está librando entre bambalinas, desde hace unos días y que tiene muy ocupados a
los candidatos que representan a las corrientes opuestas, que hasta ahora
habían convivido en el mismo Partido, aunque teniendo que acatar
obligatoriamente los mandatos exigidos desde una dirección, que siempre había
sido directamente elegida por el candidato anterior, a dedo y sin que mediaran
elecciones para ello.
Anda pues el PP, aprendiendo su primera lección de Democracia
interna, en estas primarias llovidas del cielo que les ha traído la pérdida de
la Moción de Censura y da la impresión de que por su inexperiencia en el tema,
no saben bien cómo manejar una situación que, por otra parte, es algo natural
en otras Formaciones, pero que para ellos representa una carrera sin tregua
para llegar al poder y una lucha profundamente encarnizada entre líderes que de
repente, se han encontrado con la oportunidad de avanzar y que de seguro
tratarán de librarse de sus competidores, de la manera que sea y sin ahorrar
ningún tipo de esfuerzo.
Tenemos ya en línea de salida, a Margallo, Casado, García
Hernández, Bayo y María dolores de Cospedal que anunciaba su participación esta
misma mañana y en estos momentos se espera la comparecencia Soraya Sáinz de
Santamaría, que con toda probabilidad se unirá a esta variopinta lista de
personajes interesados en presidir el
PP y cuya rivalidad ha traspasado en muchas ocasiones las barreras de la
intimidad, por lo que auguramos entre
ellos, una campaña decididamente cruenta.
Absolutamente novatos en el arte de competir con sus propios
compañeros, todos y cada uno de estos candidatos parte, teóricamente desde un
mismo punto de arranque, aunque habría que considerar, en cada
caso particular, las responsabilidades que han llevado a cabo durante los años
de Gobierno del PP y por supuesto, las consecuencias que han tenido sus propias acciones, pues las historias de
todos ellos son absolutamente diferentes y así debieran ser tenidas en cuenta por
la militancia.
Dicen, por ejemplo, que Cospedal es la candidata del aparato, Casado
el de Aznar y Santamaría la que despierta, por su constante compromiso, más
simpatía entre la gente, pero no se puede perder de vista , el peso de Margallo,
que fue apartado del Ministerio de Exteriores por sus constantes discrepancias
con las directrices marcadas por Rajoy, ni tampoco a los menos conocidos, pues
si lo que se pretende es verdaderamente alcanzar una regeneración, quizá fueran
los más idóneos para ocupar el ansiado puesto.
Sin embargo, me da en la nariz que la lucha puede centrarse
entre estas dos mujeres, enfrentadas por planteamientos distintos, desde hace
mucho tiempo, pues Casado, aún tiene pendiente aclarar el asunto del master,
abierto justamente después del asunto Cifuentes y Margallo, puede que resulte
demasiado mayor, a los ojos de unos militantes que por primera vez, son
autorizados a votar y que probablemente se inclinarán por los rostros más
conocidos en el Partido, aunque siempre atendiendo a sus simpatías personales,
por una u otra candidata.
Esta batalla que se abre y que promete ofrecer jugosos
titulares, en los próximos días, tendrá también el morbo de ver en acción a
estas dos enemigas acérrimas que ahora ya no tendrán que disimular la
naturaleza de sus verdaderos sentimientos, por lo que no sería de extrañar que
la manida táctica de reproches que ha sido tradicionalmente utilizada por el PP
contra sus oponentes políticos, se hiciera presente desde el primer momento,
aireando algunos trapos sucios de ambas postulantes y procurando ventajas
sustanciales a una u otra, según soplen los vientos.
En honor a la verdad,
habría que decir que nos encanta poder
seguir de cerca lo que sobrevendrá estos próximos días y que estamos realmente ansiosos
de ver cómo se desenvuelven estos novatos en el arte de practicar la
democracia, sin un dedo que les señale el camino que deben seguir y pudiendo
los militantes, votar libremente.
Estrenando el sistema de primarias, en un cuerpo a cuerpo sin
precedentes, los candidatos no pueden disimular su más que evidente nerviosismo y ya les digo yo que
algunos añoran aquellos tiempos en que todos los nombres se presentaban
escritos en una agenda azul y la única obligación era ovacionar a quién el
Presidente saliente había señalado como sucesor, en medio de aquellos actos
glamurosos de los buenos tiempos.

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