A las diez de esta misma mañana, los miembros de este
particular Gobierno formado por Pedro Sánchez tomaban posesión de sus cargos
ante el Rey y se iniciaba el habitual cambio de carteras que tanto juego ofrece
a los medios de comunicación, por la comunicación oral y gestual que ofrecen
los Ministros entrantes y salientes y que resulta ser un trámite necesario para
que se vuelva a poner en marcha la maquinaria del Estado, que se paró la semana
pasada, cuando sorpresivamente, los socialistas ganaron la Moción de Censura
que habían puesto contra el Presidente Rajoy
y el Partido que aún representa.
En la tarde de ayer, Pedro Sánchez sorprendía a los
ciudadanos con la composición de un Ejecutivo formado, por primera vez en
nuestra Historia, por una amplia mayoría de mujeres y sobre todo, por la
magnífica preparación que en su área acreditan todos y cada uno de los
nominados, y que han gustado, en general a la mayoría, con algunas excepciones
ya expresadas, por los independentistas catalanes y Podemos.
Ha cumplido el nuevo Presidente, con creces, su promesa de
apostar por la paridad y la impresión que nos deja, como ya avanzáramos con
anterioridad, es la de que su intención primordial
ha sido la de construir un Gabinete de conciliación, que no parece haber sido
diseñado para durar sólo unos cuantos meses, sino con las miras puestas en
poder ganar, sin discusión, las próximas elecciones, en cuanto se celebren.
Este Gobierno, formado mayoritariamente por mujeres, en el
que han llamado la atención los nombres y personalidades de algunos de sus
componentes, como el de Pedro Duque, el Juez grande Marlasca o Maxim Huertas, parece
sin embargo, minuciosamente estudiado para atraer la atención de los electores,
haciendo un guiño a varios colectivos que en estos momentos se encuentran en lucha
y con cuyos problemas, se ha comprometido, personalmente, con anterioridad el
Presidente entrante, asegurando que haría cuanto estuviera en su mano para
encontrarles solución , cosa que no parece fácil de conseguir contando solamente
con el apoyo de 84 diputados, pero que podría conseguirse, si se sabe arbitrar una vía de negociación permanente, con otras
fuerzas del Parlamento.
De momento, los independentistas catalanes no parecen nada
satisfechos con el nombramiento de Josep Borrell, como Ministro de Asuntos Exteriores, sabiendo como saben que el viejo socialista
ha manifestado en varias ocasiones su oposición total al movimiento separatista
y temiendo seguramente, que el peso político que se le adjudica en Europa,
jugará en contra de la popularidad de que ahora gozan los exiliados relacionados
con el Process, empezando por Puigdemont, cuyas tesis podrían empezar a
resentirse, si se ve obligado a enfrentarse a las que defiende este Ministro entrante, al que
todos adjudican un conocimiento serio y profundo, de la auténtica realidad
europea.
Pedro Sánchez, paga con su nombramiento, una deuda personal que
tenía con quien le prestara, incondicionalmente su apoyo, en los que fueran sus
peores momentos y cubre a la vez, el cupo intergeneracional que prometió en
cuanto gano la Moción a Rajoy, prefiriéndole a otros Barones que permanecen anclados en un pasado que ha quedado
absolutamente obsoleto, pretendiendo de este modo que todos ellos entiendan que
aquella etapa ya no volverá y que se abre un tiempo nuevo en el que el socialismo español apuesta por
posiciones mucho menos conservadoras que las que ha venido defendiendo la vieja
guardia, encabezada por una Susana Díaz que ha perdido definitivamente la
batalla, junto al resto de sus fieles compañeros.
Exactamente lo mismo ocurre con Carmen Calvo, cuya lealtad y
entrega ha sido premiada con una Vicepresidencia y la recuperación de un
Ministerio de Igualdad, que había desaparecido injustamente durante el mandato
del anterior Gobierno y que siempre fue una luchadora impenitente por los
derechos de las mujeres, cuyo futuro no puede contemplarse del mismo modo,
desde los acontecimientos ocurridos el pasado ocho de Marzo, en todas las
ciudades, de este país nuestro.
Otro nombre que ha suscitado una enorme polémica, ha sido,
como no podía ser de otra manera, el del Juez Grande Marlaska, que fue aupado
al Poder judicial por el PP, que archivó, en dos ocasiones, el caso del Yak 42,
no sabemos si por presiones, o por propio convencimiento y que alcanzó su mayor
auge de popularidad cuando ordenó el encarcelamiento de Otegui, que se ha
apresurado a recordar su enfrentamiento con él, en cuanto la ocasión se lo ha
permitido.
Pablo Iglesias ya ha manifestado que a Podemos le desagrada
este nombramiento, al considerar como un hándicap el conservadurismo que se
atribuye a este juez y quizá como a muchos de nosotros, le hubiera complacido
mucho más, que el elegido hubiera sido un personaje humillado y denostado
constantemente por los populares durante su mandato, como es Baltasar Garzón, al
que la sentencia de la Gurtel, por cierto, acaba de dar la razón, aunque
permanezca inhabilitado aún, para ejercer su cargo, injustamente.
Este no llover a gusto de todos, es sin embargo, perfectamente
asumible para la gente de a pie, en general, porque este Gobierno en franca
minoría, que ha llegado legalmente al poder, aunque sin haber ganado unas
elecciones, debe caminar por la cuerda floja que se mueve bajo sus pies, con
extrema delicadeza, pues representa, para una gran parte de esta sociedad tan
diversa, un Ejecutivo de esperanza, cuyos cimientos necesitan ser asentados a
base de mucha mano izquierda, pues podrían ser dinamitados a la menor ocasión,
por los deseos demostrados de venganza que alberga esta derecha dividida y despechada,
incapaz de haber digerido aún, el modo en que se les ha arrebatado un poder,
que creían tener asegurado, para varias décadas venideras.
Hay pues, que ofrecerle a Sánchez la oportunidad de ponerse
en macha, sopesando si finalmente consigue más aciertos que errores, en esta
andadura que le aguarda y en la que tendrá que recurrir a los pactos
obligatoriamente y no parece el momento indicado para empezar a quebrar una
unidad que tanto esfuerzo ha costado conseguir, sin haber dado tiempo al
tiempo.
Los currículos de los nuevos Ministros hablan por sí solos de
los méritos personales de cada uno y la indiscutible preparación que poseen,
obtenida en casi todos los casos, por cierto, a
través de la Educación pública y que causa, una cierta sensación de
orgullo, en todos aquellos viejos luchadores que hemos contribuido, con nuestra
batalla constante, a tales éxitos.
Mientras se abre la guerra sucesoria en un PP mortalmente
herido en lo más profundo de su esencia, los recién llegados manifiestan
públicamente y sin reservas, la ilusión ilimitada que ponen en este nuevo
proyecto.
Poe ellos y sobre todo por nosotros, ojalá y tengan mucha
suerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario