domingo, 17 de junio de 2018

Ola de calor



En un fin de semana marcado por la llegada de los refugiados del Aquarius, que está siendo un punto y aparte en la manera de abordar este problema que empieza a  preocupar gravemente a los países más ricos de Europa, el recién estrenado Gobierno de Pedro Sánchez, no deja de amagar gestos que remueven negativamente los cimientos ideológicos de los dos Partidos que conforman actualmente la derecha en España  y que no esperaban tener que preparar una estrategia de oposición de manera tan precipitada, cuando aún no han podido recomponerse del durísimo golpe sufrido por la victoria de la Moción de Censura, que les ha colocado repentinamente lejos del poder que ostentaban, gracias a su alianza de Gobierno.
El más listo ha sido Rajoy, que ha decidido abandonar su escaño  en el Parlamento y retirarse de la política volviendo a su antiguo puesto de registrador de la propiedad, seguramente anonado por el cariz que están tomando los acontecimientos, sobre todo en su propio Partido, en el que la guerra por la sucesión se está convirtiendo en verdaderamente virulenta.
Temiéndose lo peor, es decir, que el PSOE consiga sacar adelante algunos asuntos que durante sus años de mandato se enquistaron empeorando considerablemente y sobre todo, que sus alianzas con otros Partidos, consoliden a Sánchez como líder indiscutible, devolviendo las fuerzas perdidas a la izquierda, la flema que ha caracterizado tradicionalmente a Rajoy y su tendencia natural a huir de la confrontación directa, tanto con amigos, como con enemigos políticos, han debido inclinar  la balanza a favor de esta decisión, que le deja fuera del alcance de unos y otros y sobre todo de los medios, aunque sus decisiones y acciones del pasado, habrán de perseguirle, se encuentre o no, en la primera línea de acción, como hasta ahora había venido sucediendo.
Entre los suyos, no parece que importe mucho esta decisión salomónica, que al menos, deja claro que no competirá por la Presidencia del Partido y sobre todo, porque se marcha sin haberse posicionado a favor o en contra de ninguno de los posibles candidatos que se propondrán a sí mismos como idóneos para encabezar esta Formación, agotada por la gravedad del momento y que andan intentando recabar apoyos por métodos bien diferentes, aunque la confrontación entre ellos se hace, ante los ojos de los ciudadanos,  evidente.
Feijoo, que parecía perfilarse como el preferido por un sector mayoritario del PP, como favorito, se ha encontrado con que otros muchos se postulan para disputarle este puesto que parecía diseñado para él, por aquello de las mayorías absolutas obtenidas como Presidente de la Comunidad de Galicia y  sobre todo, con que sus posibles oponentes no son gente desconocida que surge de algunas agrupaciones locales de pequeñas localidades o pueblos, sino pesos pesados de la importancia de Soraya Sáinz de Santamaría, Cospedal o el propio ex Ministro Margallo, que ha resurgido de sus cenizas cuando todos le daban por muerto, interviniendo activamente en esta campaña, que ni siquiera ha sido aún abierta.
Así que la normalizada estrategia del candidato único, ovacionado por unanimidad por todos  los asistentes al acto en que se hace público su nombramiento, parece haber quedado enterrada en un pasado que de momento, se considera irreversible y en los mentideros políticos, empieza a circular la teoría de que Feijoo podría estar considerando no presentar su candidatura, al considerar seriamente que podría no sólo perder, como ya ocurriera anteriormente a pesos pesados de otros Partidos en otras ocasiones, sino quedar francamente tocado para tener que volver a la Presidencia gallega, en la que todavía goza, al menos, de cierto prestigio.
Una ,no quiere ni imaginar lo que debe estar sucediendo en estas trastiendas del poder en la que esta gente se mueve como pez en el agua, debido a la experiencia que han adquirido en estas prácticas, durante sus años de Gobierno ni cuáles serán los métodos empleados por cada uno para hacerse con los apoyos necesarios, pues las maniobras a que estos conservadores nos tienen acostumbrados, en otras áreas, ya sabemos todos cómo son y hasta dónde son capaces de llegar, cuando algo verdaderamente les interesa.
Si a eso añadimos la más que probada animadversión que estos posibles candidatos sienten los unos por los otros, el culebrón está asegurado y promete ser peligroso atreverse a aventurar un final, que culmine con la coronación del que será nuevo líder o lideresa, de este PP, auténticamente maltrecho.
Entretanto, las medidas insinuadas por el Gobierno de Sánchez, como la retirada de  los restos de Franco del Valle de los caídos, la recuperación de la Ley de Memoria histórica, los retoques de la Reforma laboral o el intento de acercar a los presos independentistas a Catalunya, se están convirtiendo en una señal de alarma para quién finalmente sea proclamado sucesor de Rajoy, pues deberá afanarse grandemente en hacer frente a una manera bien diferente de afrontar ciertos problemas políticos.
La primea ola de calor que invade este domingo la península, trayendo consigo los primeros rigores del verano, preludia que las semanas venideras serán, al menos, interesantes y virulentas.
De Rivera ya hablaremos en otro momento. Hoy por hoy, está agazapado, esperando a ver qué sucede  con el PP y quién será, finalmente, la persona con  quién habrá de disputar el liderazgo de la derecha.

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