En un fin de semana marcado por la llegada de los refugiados del
Aquarius, que está siendo un punto y aparte en la manera de abordar este
problema que empieza a preocupar
gravemente a los países más ricos de Europa, el recién estrenado Gobierno de
Pedro Sánchez, no deja de amagar gestos que remueven negativamente los
cimientos ideológicos de los dos Partidos que conforman actualmente la derecha
en España y que no esperaban tener que
preparar una estrategia de oposición de manera tan precipitada, cuando aún no han
podido recomponerse del durísimo golpe sufrido por la victoria de la Moción de
Censura, que les ha colocado repentinamente lejos del poder que ostentaban,
gracias a su alianza de Gobierno.
El más listo ha sido Rajoy, que ha decidido abandonar su escaño en el Parlamento y retirarse de la política
volviendo a su antiguo puesto de registrador de la propiedad, seguramente
anonado por el cariz que están tomando los acontecimientos, sobre todo en su
propio Partido, en el que la guerra por la sucesión se está convirtiendo en
verdaderamente virulenta.
Temiéndose lo peor, es decir, que el PSOE consiga sacar
adelante algunos asuntos que durante sus años de mandato se enquistaron
empeorando considerablemente y sobre todo, que sus alianzas con otros Partidos,
consoliden a Sánchez como líder indiscutible, devolviendo las fuerzas perdidas
a la izquierda, la flema que ha caracterizado tradicionalmente a Rajoy y su
tendencia natural a huir de la confrontación directa, tanto con amigos, como
con enemigos políticos, han debido inclinar la balanza a favor de esta decisión, que le
deja fuera del alcance de unos y otros y sobre todo de los medios, aunque sus
decisiones y acciones del pasado, habrán de perseguirle, se encuentre o no, en
la primera línea de acción, como hasta ahora había venido sucediendo.
Entre los suyos, no parece que importe mucho esta decisión
salomónica, que al menos, deja claro que no competirá por la Presidencia del
Partido y sobre todo, porque se marcha sin haberse posicionado a favor o en contra
de ninguno de los posibles candidatos que se propondrán a sí mismos como idóneos
para encabezar esta Formación, agotada por la gravedad del momento y que andan
intentando recabar apoyos por métodos bien diferentes, aunque la confrontación
entre ellos se hace, ante los ojos de los ciudadanos, evidente.
Feijoo, que parecía perfilarse como el preferido por un
sector mayoritario del PP, como favorito, se ha encontrado con que otros muchos
se postulan para disputarle este puesto que parecía diseñado para él, por aquello
de las mayorías absolutas obtenidas como Presidente de la Comunidad de Galicia
y sobre todo, con que sus posibles
oponentes no son gente desconocida que surge de algunas agrupaciones locales de
pequeñas localidades o pueblos, sino pesos pesados de la importancia de Soraya
Sáinz de Santamaría, Cospedal o el propio ex Ministro Margallo, que ha resurgido
de sus cenizas cuando todos le daban por muerto, interviniendo activamente en
esta campaña, que ni siquiera ha sido aún abierta.
Así que la normalizada estrategia del candidato único,
ovacionado por unanimidad por todos los
asistentes al acto en que se hace público su nombramiento, parece haber quedado
enterrada en un pasado que de momento, se considera irreversible y en los
mentideros políticos, empieza a circular la teoría de que Feijoo podría estar
considerando no presentar su candidatura, al considerar seriamente que podría no
sólo perder, como ya ocurriera anteriormente a pesos pesados de otros Partidos
en otras ocasiones, sino quedar francamente tocado para tener que volver a la
Presidencia gallega, en la que todavía goza, al menos, de cierto prestigio.
Una ,no quiere ni imaginar lo que debe estar sucediendo en
estas trastiendas del poder en la que esta gente se mueve como pez en el agua,
debido a la experiencia que han adquirido en estas prácticas, durante sus años
de Gobierno ni cuáles serán los métodos empleados por cada uno para hacerse con
los apoyos necesarios, pues las maniobras a que estos conservadores nos tienen
acostumbrados, en otras áreas, ya sabemos todos cómo son y hasta dónde son
capaces de llegar, cuando algo verdaderamente les interesa.
Si a eso añadimos la más que probada animadversión que estos
posibles candidatos sienten los unos por los otros, el culebrón está asegurado
y promete ser peligroso atreverse a aventurar un final, que culmine con la
coronación del que será nuevo líder o lideresa, de este PP, auténticamente maltrecho.
Entretanto, las medidas insinuadas por el Gobierno de
Sánchez, como la retirada de los restos
de Franco del Valle de los caídos, la recuperación de la Ley de Memoria
histórica, los retoques de la Reforma laboral o el intento de acercar a los
presos independentistas a Catalunya, se están convirtiendo en una señal de
alarma para quién finalmente sea proclamado sucesor de Rajoy, pues deberá
afanarse grandemente en hacer frente a una manera bien diferente de afrontar
ciertos problemas políticos.
La primea ola de calor que invade este domingo la península,
trayendo consigo los primeros rigores del verano, preludia que las semanas
venideras serán, al menos, interesantes y virulentas.
De Rivera ya hablaremos en otro momento. Hoy por hoy, está
agazapado, esperando a ver qué sucede con el PP y quién será, finalmente, la persona
con quién habrá de disputar el liderazgo
de la derecha.

No hay comentarios:
Publicar un comentario