La sentencia de la rama valenciana de la Gurtel viene a
ratificar la financiación ilegal del PP y coloca a Francisco Camps, como Presidente de
esta Comunidad, cuando sucedieron los hechos, mucho más cerca de ser juzgado
por la justicia, de la que hasta ahora se ha ido zafando alegando, siempre con
extrema soberbia, un desconocimiento total de lo que ocurría a su alrededor,
aunque parece que ha llegado el momento de que empiece a asumir las
responsabilidades que le corresponden, como es de derecho.
Con la salida de Mariano Rajoy y los populares ya sumidos en
una guerra de sucesión, en la que se barajan varios nombres de gran relevancia
y cuyo resultado conoceremos en breve,
esta sentencia, viene a añadir, a la podredumbre ya conocida, un elemento más,
que prueba fehacientemente ese delito que los conservadores se han empeñado en
negar reiteradamente, pero que les alcanza de lleno, dejando su reputación como
Partido, en una posición de la que será difícil levantarla, en muchísimo tiempo
y da la razón a las Formaciones que se atrevieron a votar a favor de la Moción
de Censura presentada por Pedro Sánchez, pues verdaderamente la situación, se
había convertido en insostenible.
Con la honra mancillada por la naturaleza de este rosario de
continuas corruptelas y descabezados por la fuerza de la legalidad,
incontestablemente, los populares habrán de iniciar un camino de redención, que
no será fácil recorrer, si los dirigen las mismas personas que han estado ocupando cargos de responsabilidad
mientras sucedían estos hechos y sobre todo, porque parecen carecer de líderes jóvenes que puedan ofrecer un
relevo sano a los miembros de la vieja guardia, que han ido siendo
numéricamente mermados, a causa de las imputaciones de muchos de ellos, en
estos oscuros asuntos que ya conocemos.
Entretanto, los socialistas se ponen en marcha, acometiendo
como primeras medidas urgentes, un acuerdo con Patronal y Sindicatos, para
intentar subir los salarios, al menos un 2% y con una convocatoria del Pacto de Toledo, en la que procurarán responder
a las reclamaciones del colectivo de los pensionistas, que continúan su lucha
en la calle, hasta ver lo que se les
propone, sin que haya lugar al desaliento.
Salarios y pensiones, han de ser abordados por el nuevo
Gobierno, como absolutas prioridades, en su abultada agenda y habrán de colocarse, incluso, por encima de la
negociación del problema catalán, pues también a los habitantes de este
territorio afectan directamente ambos problemas, en carne propia, aunque ahora
parezcan, aparentemente más preocupados por el asunto de la independencia, que
por el dinero real que entra, de una u otra manera, en sus propios bolsillos.
Hacer oídos sordos a las descalificaciones que llegan desde
los dos Partidos de derechas, PP y Ciudadanos, sobre lo que se pueda o no negociar
en el asunto de Catalunya, debe convertirse en obligatorio para el Gobierno
entrante, si no quiere perder los apoyos que con tanta dificultad ha obtenido
en el Parlamento y no debiera, en ningún caso cometer el error de ignorar los
consejos de quienes tuvieron la valentía de colocarse a su lado, en la Moción,
pues sus verdaderos enemigos políticos son, claramente, aquellos que apostaban
por que Rajoy continuara en la Presidencia, tratando de echar tierra encima, a
la excepcionalidad del momento.
Ávidos de venganza, PP
y Ciudadanos tratarán por todos los medios de abrir fisuras de importancia en
la supuesta unidad de la izquierda y de todos
es conocido que son proclives a inventar teorías de conspiración y otra
serie de radicales lindezas, buscando convertirlas en verdades, a base de
repetirlas, una y otra vez, en todos los medios y sin reparar en medios, con
tal de conseguir que triunfen los objetivos que se hayan propuesto.
La actuación de Sánchez, a partir de ahora, ha de ser, por
tanto, impecable y sobre todo limpia, para que los ciudadanos podamos compartir
cada uno de los hechos que se vayan acometiendo, pues le va en ello, no ya su
propio prestigio como Presidente o a la sazón el de su Partido, sino muy
fundamentalmente, el futuro de toda la izquierda en este país, muy necesitada
de recuperar un lugar de relevancia vital, en el ánimo de los electores.
De lo que vaya haciendo y contando, dependerá que la Sociedad
mantenga el incuestionable apoyo que le ha prestado en estos últimos tiempos,
pues no basta con gestos ciertamente esperanzadores, para lograr emprender un
camino de cambio real, sino que además, resulta imprescindible que las medidas
que se adopten repercutan, a la mayor celeridad, en la rutina diaria de los
sectores peor tratados durante los años de la crisis y que son, en buena parte,
una mayoría con la que es necesario contar, si se quiere vencer a la derecha,
en próximos Comicios.
Con este panorama, se abre una semana que procuraremos ir
comentando y que ya auguramos, será de vértigo, quizá porque estos primeros
pasos son absolutamente fundamentales para que todos alcancemos el
convencimiento de que las cosas se pueden y deben hacer de otra manera, que
cómo se estaban haciendo.
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